23 grandes frases de Friedrich Nietzsche sobre el conocimiento

¿Qué es el conocimiento para Nietzsche? ¿Y la teoría del conocimiento? El autor aborda el tema con dos actitudes: de sospecha y de escucha, ambas complementarias y relacionadas en sus frases.

La actitud de sospecha de Nietzsche responde a su deseo de quitarle la máscara al conocimiento, y mostrarlo como un modo de engaño o de ilusión.

Su segunda actitud tiende a la recuperación del sentido profundo del conocimiento, en gran medida vinculado al lenguaje.

El conocimiento para Friedrich Nietzsche en frases

01.Fe: no querer saber la verdad.El Anticristo


02.Todavía su conocimiento no ha aprendido a sonreír.Así habló Zaratustra


03.Y mi noción del conocimiento es: elevar toda profundidad hacia mi altura.


04.Prefiero unos pocos allegados a las malas compañías; pero deben saber ir y venir oportunamente.


05.Lenta es la experiencia de todos los pozos profundos; tardan mucho en saber lo que ha caído a su fondo.Así habló Zaratustra


06.Quiero, de una vez por todas, no saber muchas cosas. La sabiduría traza límites también al conocimiento.El crepúsculo de los ídolos


07.El hombre del conocimiento debe no solamente saber amar a sus enemigos, sino también saber odiar a sus amigos.Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es


08.Ahora, para llegar al conocimiento, hay que ir tropezando con palabras que se han hecho duras y eternas como piedras.Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales


09.No miente sólo el que habla contrariando su propio saber, sino sobre todo el que habla contrariando su propio no saber.


10.Toda conquista, todo paso adelante en el conocimiento es consecuencia del coraje, de la dureza consigo mismo, de la limpieza consigo mismo.Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es


11.No hay nada que resulte más difícil de conocer al hombre que el desconocimiento que tiene de sí mismo, desde los tiempos más remotos hasta hoy.Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales


12.El peor, el más duradero y peligroso de todos los errores ha sido hasta ahora un error de dogmáticos, a saber, la invención por Platón del espíritu puro y del bien en sí.Más allá del bien y del mal


13.También en el conocer yo siento únicamente el placer de mi voluntad de engendrar y devenir; y si hay inocencia en mi conocimiento, eso ocurre porque en él hay voluntad de engendrar.Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es


14.No existe hasta aquí filósofo para quien la filosofía no sea apología del conocimiento; a éste debe darse la mayor utilidad. Están tiranizados por la lógica y la lógica es optimismo.Humano, demasiado humano


15.Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores y no poseemos, sin embargo, más que metáforas de las cosas que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas.Sobre verdad y mentira en sentido extramoral


16.Palabras hermosas, resplandecientes, tintineantes, solemnes son: honestidad, amor a la verdad, amor a la sabiduría, inmolación por el conocimiento, heroísmo del hombre veraz, - hay en ellas algo que hace hincharse a nuestro orgullo.Más allá del bien y del mal


17.Es bien sabido que la ciencia y el nacionalismo son cosas que se contradicen, aunque los monederos falsos de la política nieguen ocasionalmente ese saber: pero también llegará ¡por fin! El día en que se comprenderá que sólo para su daño puede ahora toda cultura superior seguir cercada por vallas nacionales.


18.Para el espíritu libre, para el "devoto del conocimiento" - la pía fraus [mentira piadosa] repugna a su gusto (a su "devoción") más todavía que la impía fraus [mentira impía]. De ahí procede su profunda incomprensión frente a la Iglesia, a la que considera, pues él pertenece al tipo "espíritu libre", como su no libertad.Más allá del bien y del mal


19.El budismo es la única religión realmente positivista que la historia nos muestra, aun en su teoría del conocimiento (un severo fenomenalismo); no habla ya de lucha contra el pecado, sino que, dando plena razón a la realidad, dice lucha contra el sufrir. Tiene -y esto le distingue profundamente del cristianismo- detrás de sí la automistificación de los conceptos morales; está, hablando en mi lenguaje, más allá del bien y del mal.El Anticristo


20.El miedo ha favorecido mas el conocimiento general del ser humano que el amor, pues el miedo quiere adivinar quién es el otro, qué es lo que puede, qué es lo que quiere: equivocarse en eso constituiría un peligro y una desventaja. El amor, por el contrario, tiene un secreto impulso a ver en el otro la mayor cantidad posible de cosas bellas o a elevarlo lo mas alto posible: equivocarse a ese respecto seria para el amor un placer y una ventaja, y actúa de ese modo.


21.Cuando una vida larga y una actividad prolongada, además de discursos y escritos, dan testimonio público de un personaje, el trato con él suele decepcionar, por dos razones: de un lado, porque se aguardan demasiadas cosas de un breve período de trato con él -a saber, todas las que sólo las mil ocasiones de la vida han ido haciendo visibles-, y, de otro, porque ningún personaje reconocido sigue esforzándose en cortejar a un particular para conquistar su reconocimiento. El está demasiado relajado - y nosotros, demasiado tensos.


22.Paréceme que un enfermo es más irreflexivo cuando tiene médico que cuando se cuida por sí mismo de su salud. En el primer caso le basta con observar estrictamente todas las recetas; en el segundo caso nos fijamos con más conciencia en lo que constituye la meta de todas las recetas, a saber, nuestra salud, observamos más cosas, nos ordenamos. Y prohibimos muchas más cosas que siguiendo las indicaciones del médico. Todas las reglas tienen este efecto: distraer del fin que está tras la regla y volvemos más irreflexivos. Y cómo habría aumentado la irreflexión de la humanidad, hasta llegar a ser algo indomable y destructivo, si alguna vez, considerando a Dios como médico, hubiese dejado en manos de él, con completa honestidad, todas las cosas, según la fórmula que dice: "¡Como Dios quiera! ".


23.El Don Juan del conocimiento: ningún filósofo ni poeta lo ha descubierto todavía. Es un hombre que no siente amor por las cosas que conoce, pero que tiene ingenio, ganas y gusto por la caza e intrigas del conocimiento -¡hasta subir a las más altas y lejanas estrellas de éste! -, hasta que por fin ya no queda nada que cazar. Excepto lo absolutamente doloroso del conocimiento, como le ocurre al bebedor, que a la postre bebe ajenjo y aguardiente. Así que al final el Don Juan del conocimiento se encapricha del infierno - es el último conocimiento que lo seduce. ¡Es posible que también el infierno lo decepcione, como toda cosa conocida! ¡Y entonces tendría que permanecer inmóvil por toda la eternidad, sólidamente clavado a la decepción, convertido él mismo en convidado de piedra, y con grandes ganas de una cena del conocimiento, que nunca le sirve! Pues este entero mundo de las cosas no tiene ya ningún bocado que ofrecer a ese hambriento.