14 grandes frases de Friedrich Nietzsche sobre el poder

¿Qué es la voluntad de poder y cómo se relaciona con los valores morales para Friedrich Nietzsche? ¿Porqué es un concepto importante para él?

La voluntad de poder, también llamada voluntad de potencia, es un concepto importante de la filosofía de Friedrich Nietzsche, ya que describe lo que él consideraba el motor principal del hombre: la ambición de lograr sus deseos.

El concepto de poder también representa un proceso de expansión de la energía creativa que, de acuerdo con Nietzsche, era la fuerza interna fundamental de la naturaleza.

Repasemos lo que pensaba el filósofo alemán sobre el poder, en esta recopilación de frases y fragmentos que seleccionamos para ti.

Frases de Nietzsche sobre la voluntad de poder

01.Para llegar a los grados superiores del poder, abandonar sus grados inferiores.


02.El psicólogo tiene que apartar la vista de sí mismo para sencillamente poder ver algo.El crepúsculo de los ídolos


03.Y aun la ceguera del ciego y su andar a tiento han de dar fe del poder del sol que miró...Así habló Zaratustra


04.La vida es un instinto de desarrollo, de supervivencia, de acumulación de fuerzas, de poder.El Anticristo


05.Los individuos envidiosos que tienen muy fino el sentido del olfato, no quieren ver de cerca a sus rivales, para poder sentirse así superiores a ellos.Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales


06.El concepto de política queda entonces totalmente absorbido en una guerra de los espíritus, todas las formaciones de poder de la vieja sociedad saltan por el aire; todas ellas se basan en la mentira.Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es


07.El ideal, se seduce a si mismo el seducido, seria amar a la tierra como la ama la luna, y palpar su belleza únicamente con la mirada. Y el no pedir de las cosas más que poder estar tendido ante ellas...Así habló Zaratustra


08.El oficio, el comercio, la agricultura, la ciencia, gran parte del arte; en una palabra, todo el complejo de la actividad profesional se armoniza únicamente con la moderación en el poder y en el desear.El Anticristo


09.En la gran economía del todo los elementos terribles de la realidad (en los afectos, en los apetitos, en la voluntad de poder) son inconmensurablemente más necesarios que aquella forma de pequeña felicidad denominada "bondad".Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es


10.Desde el punto de vista psicológico, en toda sociedad u organización sacerdotal los pecados se hacen indispensables: son los verdaderos manipuladores del poder; el sacerdote vive de los pecados, tiene necesidad de que haya pecadores...El Anticristo


11.La moral de esclavos es, en lo esencial, una moral de la utilidad. Aquí reside el hogar donde tuvo su génesis aquella famosa antítesis "bueno" y "malvado": - se considera que del mal forman parte el poder y la peligrosidad, así como una cierta terribilidad y una sutilidad y fortaleza que no permiten que aparezca el desprecio.Más allá del bien y del mal


12.El amor desea, el temor evita. A eso se debe la imposibilidad de que alguien sea amado y respetado a la vez por la misma persona, al menos en el mismo espacio de tiempo. Pues quien respeta reconoce el poder, es decir, lo teme: su estado es el temor respetuoso. Pero el amor no reconoce ningún poder, nada que separe, diferencie, anteponga o subordine. Como el amor no respeta, las personas ávidas de respeto son secreta o públicamente reacias a ser amadas.Humano, demasiado humano


13.El profundo respeto a la vejez y a la tradición -el derecho entero se basa en ese doble respeto-, la fe y el prejuicio favorables para con los antepasados y desfavorables para con los venideros son típicos de la moral de los poderosos; y cuando, a la inversa, los hombres de las "ideas modernas" creen de modo casi instintivo en el "progreso" y en "el futuro" y tienen cada vez menos respeto a la vejez, eso delata ya suficientemente la procedencia no aristocrática de esas "ideas".Más allá del bien y del mal


14.Las mujeres se ponen pálidas ante la idea de que su amado no sea digno de ellas; y los hombres, ante la idea de no ser dignos de sus amadas. Estamos hablando aquí de mujeres cabales, de hombres cabales. Tales hombres, que ordinariamente tienen confianza en sí mismos y sentido del poder, se avergüenzan y dudan de sí mismos cuando se hallan en estado de pasión; tales mujeres, en cambio, suelen sentirse ordinariamente como las débiles, como las dispuestas a la entrega, pero, en la elevada excepción de la pasión, tienen su orgullo y su sentido del poder, el cual pregunta: ¿Quién es digno de ti?