Las mejores frases de Sigmund Freud sobre Dios y la religión

¿Qué opinaba Sigmund Freud acerca de Dios y la religión? ¿Qué papel tiene la religiosidad en su teoría de psicoanálisis?

Para Freud la religiosidad era una amenaza para la libertad, la verdad y la felicidad de las personas. Creía que la idea de Dios era insostenible y consideraba que la religión era una neurosis que, en ocasiones, se acercaba peligrosamente a la locura.

Si bien sus estudios no agotan el tema de la religión, aportan argumentos de gran valor para abrir la puerta al diálogo y la comprensión del fenómeno religioso, basados en los fundamentos del psicoanálisis.

Compartimos una recopilación de frases del Sigmund Freud sobre Dios, la religión y la religiosidad en general.

Frases de Sigmund Freud acerca de Dios

01.La religión es comparable con la neurosis infantil.


02.Mis ilusiones no son irrectificables, como las religiosas.El porvenir de una ilusión


03.La inmoralidad ha hallado siempre en la religión un apoyo tan firme como la moralidad.El porvenir de una ilusión


04.El pecador se rescata con sacrificios o penitencias y queda libre para volver a pecar.El porvenir de una ilusión


05.Ni los demonios ni los dioses existen, son todos productos de las actividades síquicas del hombre.


06.El origen de la actitud religiosa puede rastrearse con claros perfiles hasta el sentimiento de desamparo infantil.El malestar en la cultura


07.Hay infinitos hombres que hallan en las doctrinas religiosas su único consuelo, y sólo con su ayuda pueden soportar la vida.El porvenir de una ilusión


08.En el fondo, toda religión es una tal religión de amor para sus fieles y en cambio, cruel e intolerante para aquellos que no la reconocen.Psicología de las masas y análisis del yo


09.La religión viene a perturbar este libre juego de elección y adaptación, al imponer a todos por igual su camino único para alcanzar la felicidad y evitar el sufrimiento.El malestar en la cultura


10.Si la verdad de las doctrinas religiosas depende de un suceso interior que testimonia de ella, ¿Qué haremos con los hombres en cuya vida interna no surge jamás tal suceso nada frecuente?El porvenir de una ilusión


11.Los sentimientos de amor y temor de dios no tienen su origen en dios, si no en los seres humanos. Son sentimientos de frustración dirigidos por el hombre a un ser imaginario que pretende sea su padre.


12.El hombre ha llegado a ser por así decirlo, un dios con prótesis: bastante magnífico cuando se coloca todos sus artefactos; pero éstos no crecen de su cuerpo y a veces aun le procuran muchos sinsabores.El malestar en la cultura


13.La mentira del mito heroico culmina en la divinización del héroe. Es muy posible que el héroe divinizado sea anterior al dios - padre, y constituya el precursor del retorno del padre primitivo como divinidad.Psicología de las masas y análisis del yo


14.El instinto gregario no deja lugar alguno para el caudillo, el cual no aparecería en la masa sino casualmente. Así, pues, el instinto gregario excluye por completo la necesidad de un dios y deja al rebaño sin pastor.Psicología de las masas y análisis del yo


15.En el mito cristiano, el pecado original de los hombres es indudablemente un pecado contra Dios Padre. Ahora bien: si Cristo redime a los hombres del pecado original sacrificando su propia vida, habremos de deducir que tal pecado era un asesinato.Tótem y tabú


16.¿Acaso Dios no nos creó a imagen de su propia perfección? Pues por eso nadie quiere que se le recuerde cuán difícil resulta conciliar la existencia del mal - innegable, pese a todas las protestas de la Christian Science- con la omnipotencia y la soberana bondad de Dios.El malestar en la cultura


17.La sociedad reposa entonces sobre la responsabilidad común del crimen colectivo, la religión sobre la consciencia de la culpabilidad y el remordimiento, y la moral, sobre las necesidades de la nueva sociedad y sobre la expiación exigida por la consciencia de la culpabilidad.Tótem y tabú


18.El hipnotizador, que afirma poseer esta fuerza, la emplea ordenando al sujeto que le mire a los ojos. Hipnotiza, de una manera típica, por medio de la mirada. Igualmente es la vista del jefe lo que resulta peligroso e insostenible para el primitivo, como más tarde la de Dios para el creyente. Moisés se ve obligado a servir de intermediario entre Jehová y su pueblo, porque este último no puede soportar la vista de Dios, y cuando vuelve del Sinaí, resplandece su rostro, pues como también sucede al intermediario de los primitivos, una parte del "mana" ha pasado a su persona.Psicología de las masas y análisis del yo