Selección de frases de Sigmund Freud sobre el amor

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, veía una paradoja en el amor, ya que si bien es cierto que el amor hace posible el lazo social, a su vez atenta contra él.

Dicha paradoja nos lleva a la tensión entre sexualidad y cultura y a todos los sentimientos que acompaña el amor, como los celos, el odio y la envidia, así como al lugar donde surge este sentimiento: la familia.

Compartimos esta increíble selección de frases del médico neurólogo Sigmund Freud que nos hablan de este apasionante tema.

Frases de Sigmund Freud acerca del amor

01.Del enamoramiento a la hipnosis no hay gran distancia.Psicología de las masas y análisis del yo


02.El amor a la comodidad propia es inconciliable con el respeto a la de otras personas.La interpretación de los sueños


03.Ningún fuego ni carbón ninguno quema tan ardientemente como el amor secreto, del que nadie sabe nada.La interpretación de los sueños


04.Cuando surge una nueva fe, el amor y la fidelidad son, con frecuencia, arrancados como perversa cizaña.Psicopatología de la vida cotidiana


05.El mandamiento es imposible de cumplir: una inflación tan grandiosa del amor sólo puede menguar su valor, no eliminar la necesidad.El malestar en la cultura


06.La palabra griega Eros, con la que se quiere velar lo vergonzoso, no es en fin de cuentas, sino la traducción de nuestra palabra Amor.Psicología de las masas y análisis del yo


07.En el fondo, toda religión es una tal religión de amor para sus fieles y en cambio, cruel e intolerante para aquellos que no la reconocen.Psicología de las masas y análisis del yo


08.Jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; Jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado a su amor.El malestar en la cultura


09.Un amor que no discrimina nos parece que pierde una parte de su propio valor, pues comete una injusticia con el objeto. Y, además, no todos los seres humanos merecen ser amados.El malestar en la cultura


10.Los sentimientos de amor y temor de dios no tienen su origen en dios, si no en los seres humanos. Son sentimientos de frustración dirigidos por el hombre a un ser imaginario que pretende sea su padre.


11.Libido es un término perteneciente a la teoría de la afectividad. Designamos con él la energía -considerada como magnitud cuantitativa, aunque por ahora no mensurable- de los instintos relacionados con todo aquello susceptible de ser comprendido bajo el concepto de amor.Psicología de las masas y análisis del yo


12.En origen, la renuncia a los instintos es en efecto la consecuencia de la angustia frente a la autoridad externa; se renuncia a satisfacciones a fin de no perder su amor. Si uno consigue esta renuncia, está por así decir en paz con ella, no debería quedar ningún sentimiento de culpa.El malestar en la cultura


13.(...) Lo más probable sea que sus sentimientos amorosos y hostiles con respecto a sus padres no hagan sino presentarnos amplificado aquello que con menor intensidad y evidencia sucede en el alma de la mayoría de los niños, hipótesis que hemos tenido ocasión de comprobar repetidas veces en la observación de niños normales.La interpretación de los sueños


14.(...) Me refiero a aquella orientación de la vida que hace del amor el centro de todas las cosas, que deriva toda satisfacción del amar y ser amado. Semejante actitud psíquica nos es familiar a todos; una de la formas en que el amor se manifiesta -el amor sexual- nos proporciona la experiencia placentera más poderosa y subyugante, estableciendo así el prototipo de nuestras aspiraciones de felicidad.El malestar en la cultura


15.El alma no quiere mantener las tensiones de la vida despierta, sino, por el contrario, suprimirlas y reponerse de ellas. Con este objeto crea estados contrarios a los de la vigilia. Cura la tristeza con la alegría, los cuidados con esperanzas e imágenes serenas y entretenidas, el odio con el amor y la cordialidad, el temor con el valor y la confianza; suprime las dudas, sustituyéndolas por el convencimiento y la fe, y nos presenta cumplido aquello que nos parecía esperar o desear en vano.La interpretación de los sueños