Frases del libro "Eros y civilización" de Herbert Marcuse

Eros y civilización

Disfruta de estas 18 frases de "Eros y civilización"... Recopilación de fragmentos que parten de la tesis sustentada por Freud de que la civilización necesita una rígida restricción del "principio del placer", el autor aduce que ésta depende de la abolición gradual de todo lo que constriña las tendencias.

Índice

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en las frases y pensamientos de "Eros y civilización", de Herbert Marcuse son: sexualidad, erotismo, represión, civilización, marxismo, psicología social, teoría crítica, pesimismo, escuela de fráncfort.

Frases de "Eros y civilización"

01. La cultura exige continua sublimación; por tanto, debilita a Eros, el constructor de la cultura.


02. El instinto de la muerte es destructividad no por sí misma, sino para el alivio de una tensión.


03. De acuerdo con la concepción de Freud la ecuación de libertad y felicidad convertida en tabú por el consciente, es sostenida por el inconsciente.


04. Bajo el principio de la realidad, el ser humano desarrolla la función de la razón: aprende a "probar" la realidad, a distinguir entre lo bueno y lo malo, verdadero y falso, útil y nocivo.


05. La desexualización al debilitar eros, desata los impulsos destructivos. Así la civilización está amenazada por una separación instintiva en la que el instinto de la muerte lucha por ganar ascendencia sobre los instintos de la vida.


06. El principio de la realidad se materializa en un sistema de instituciones. Y el individuo, creciendo dentro de tal sistema, aprende los requerimientos del principio de la realidad, como los de la ley y el orden, y los transmite a la siguiente generación.


07. Las perversiones parecen rechazar el completo esclavizamiento del ego del placer por el ego de la realidad. Exigiendo libertad instintiva en un mundo de represión, a menudo están caracterizadas por un fuerte repudio de ese sentimiento de culpa que acompaña a la represión sexual.


08. La libido es desviada para que actúe de una manera socialmente útil, dentro de la cual el individuo trabaja para sí mismo sólo en tanto que trabaja para el aparato, y está comprometido en actividades que por lo general no coinciden con sus propias facultades y deseos.


09. La organización social de los instintos sexuales convierte en tabúes como perversiones prácticamente todas sus manifestaciones que no sirven o preparan para la función procreativa. Sin las más severas limitaciones, ellas contraatacarían a la sublimación, de la que depende el crecimiento de la cultura.


10. La restauración de los derechos de la memoria es un vehículo de liberación (...) Sin la liberación del contenido reprimido de la memoria, sin la liberación de su poder liberador; la sublimación no represiva es inimaginable (...) El tiempo pierde su poder cuando el recuerdo redime al pasado.


11. La lucha contra la libertad se reproduce a sí misma, en la psique del hombre, como la propia represión del individuo reprimido, y a su vez su propia represión sostiene a sus dominadores y sus instituciones. Es esta dinámica mental la que Freud revela como la dinámica de la civilización.


12. La reactivación de los deseos y actitudes prehistóricas y de la infancia no es necesariamente regresión; puede ser lo contrario: proximidad a una felicidad que ha sido siempre la promesa reprimida de un futuro mejor. En una de sus más avanzadas formulaciones, Freud definió una vez la felicidad como la subsecuente realización de un deseo prehistórico. Por eso la riqueza trae tan poca felicidad: el dinero no era un deseo en la niñez.


13. La represión desde afuera ha sido sostenida por la represión desde dentro. El individuo sin libertad, introyecta a sus dominadores y sus mandamientos dentro de su propio aparato mental. La lucha contra la libertad se reproduce a sí misma en la psique del hombre, como la propia represión del individuo reprimido, y a su vez, su propia represión sostiene a sus dominadores y sus instituciones. Es esta dinámica mental la que Freud revela como la dinámica de la civilización.


14. Durante un largo tiempo, los intereses de la dominación y los intereses del conjunto coinciden: la provechosa utilización del aparato productivo satisface las necesidades y facultades de los individuos. Para una vasta mayoría de la población, la magnitud y la forma de satisfacción está determinada por su propio trabajo; pero su trabajo está al servicio de un aparato que ellos no controlan, que opera como un poder independiente al que los individuos deben someterse si quieren vivir. Y este poder se hace más ajeno con forme la división del trabajo llega a ser más especializada.


15. La pobreza que prevalece todavía en vastas áreas del mundo, ya no se debe principalmente a la pobreza de los recursos humanos y naturales, sino a la manera en que éstos son distribuidos y utilizados (...) Mientras más cercana está la posibilidad de liberar al individuo de las restricciones justificadas en otra época por la escasez y la falta de madurez, mayor es la necesidad de mantener y extremar estas restricciones; para que no se disuelva el orden de dominación establecido. La Civilización tiene que defenderse a sí misma del fantasma de un mundo que pueda ser libre. Si la sociedad no puede usar su creciente productividad para reducir la represión (porque tal cosa destruiría la jerarquía del statu quo), la productividad debe ser vuelta contra los individuos; llega a ser en sí misma un instrumento de control universal.


16. Los diferentes modos de dominación (del hombre y la naturaleza) dan lugar a varias formas históricas del principio de la realidad. Por ejemplo: una sociedad en la que todos los miembros trabajan normalmente para vivir requiere otras formas de represión que una sociedad en la que el trabajo es la obligación exclusiva de un grupo específico. Similarmente, la represión será diferente en una magnitud y un grado equivalentes al hecho de que la producción social esté orientada por el consumo individual o por la ganancia; al hecho de que prevalezca una economía de mercado o una economía planificada; al hecho de que la propiedad sea privada o colectiva. Estas diferencias afectan la esencia del principio de la realidad, porque cada forma del principio de la crealidad debe expresarse concretamente en un sistema de instituciones y relaciones, leyes y valores sociales que transmiten y refuerzan la requerida "modificación" de los instintos.


17. Desde el mito de Orfeo hasta la novela de Proust, la felicidad y la libertad han sido ligadas con la idea de la recuperación del tiempo: el temps retrouvé. La memoria recupera el temps perdu, que era el tiempo de la gratificación y la realización. Eros, penetrando en la conciencia, es puesto en movimiento por el recuerdo; con él, protesta contra el orden de la renunciación; usa la memoria en su esfuerzo por derrotar al tiempo en un mundo dominado por el tiempo. Pero en tanto que el tiempo retiene su poder sobre Eros, la felicidad es una cosa esencialmente del pasado. La terrible frase que asienta que sólo los paraísos perdidos son los verdaderos, juzga y al mismo tiempo rescata el temps perdu. Los paraísos perdidos son los verdaderos porque, en retrospectiva, el goce pasado parece más hermoso y realmente lo era, porque el recuerdo sólo nos da el goce sin la angustia por su brevedad, y así nos da una duración imposible de otra manera. El tiempo pierde su poder cuando el recuerdo redime el pasado.


18. La escasez prevaleciente ha sido organizada, a través de la civilización (aunque de muy diferentes maneras), de tal modo que no ha sido distribuida colectivamente de acuerdo con las necesidades individuales, ni la obtención de bienes ha sido organizada para satisfacer mejor las necesidades que se desarrollan en el individuo. En lugar de esto, la distribución de la escasez, lo mismo que el esfuerzo por superarla (la forma de trabajo), ha sido impuesta sobre los individuos -primero por medio de la mera violencia, subsecuentemente por una utilización del poder más racional-. Sin embargo, sin que importe cuan útil haya sido para el progreso del conjunto, esta racionalización permaneció como la razón de la dominación, y la conquista gradual de la escasez estaba inextricablemente unida con el interés de la dominación y conformada por él. La dominación difiere del ejercicio racional de la autoridad. El último, que es inherente a toda división social del trabajo, se deriva del conocimiento y está confinado a la administración de funciones y arreglos necesarios para el desarrollo del conjunto. En contraste, la dominación es ejercida por un grupo o un individuo particular para sostenerse y afirmarse a sí mismo en una posición privilegiada. Esta dominación no excluye el progreso técnico, material e intelectual, pero sólo lo concibe como un producto inevitable de las circunstancias, mientras busca preservar la escasez, la necesidad y la restricción irracionales.

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