Frases de Castillos de cartón

Castillos de cartón

41 frases de Castillos de cartón de Almudena Grandes... La noticia de un suicidio hace recordar a una empleada sus épocas juveniles y un torrentoso triángulo amoroso mientras estudiaba pintura.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Almudena Grandes son: suicidio, amantes, felicidad, historia de amor, triángulo amoroso, pérdida de la inocencia.

Frases de Almudena Grandes Libros de Almudena Grandes

Frases de Castillos de cartón Almudena Grandes

01. Intenté sentirme culpable, pero no lo conseguí.


02. Aquel fue nuestro riesgo, y nuestro privilegio.


03. Si alguna vez he estado enamorada, fue entonces.


04. ¿A quién le toca hacer el café?


05. Pero murió a destiempo, porque le costaba demasiado vivir.


06. Yo nunca le fallé, pero eso no fue bastante.


07. Como un arcángel desarmado, sin alas y sin espada.


08. Y nada fue como antes, pero a veces lo parecía.


09. Aún no me hacía preguntas porque no necesitaba ninguna respuesta.


10. Se ha metido en una historia de la que no puede salir.


11. Ninguna venganza es más temible que la ruina de los débiles.


12. Todo terminó en aquel momento, el arte, el sexo, el amor, la alegría.


13. No se trata de lo que está ahí, sino de lo que yo he visto.


14. Era demasiado amor. Demasiado grande, demasiado complicado, demasiado confuso, y arriesgado, y fecundo, y doloroso.


15. Porque todo es triste, y no tendría por qué ser así, y tú lo sabes.


16. Para mí, siempre sería tan hermoso como un arcángel desarmado, sin alas, sin espada.


17. Y lo que antes me había unido a él, ahora me lo arrebataba para siempre.


18. Antes de que se me ocurriera preguntarle qué estaba haciendo, su lengua estaba ya en mi boca.


19. El secreto de aquella noche actuó como un bisturí capaz de rasgar mi vida por la mitad


20. Primero creí que era una broma, luego que era un truco, al final acepté que era un milagro.


21. Nos queríamos más que antes, más que nunca, pero no nos servía de nada.


22. El mismo amor que nos hacía leales, que nos hacía mejores, lo estaba echando todo a perder.


23. Por eso le besé, hasta que le traje de vuelta a la mitad del mundo que nos pertenecía.


24. Pero estaba enamorada de él, le amaba cada vez más, con más desesperación, con menos esperanza.


25. La única razón capaz de sostenerme en los primeros, extraños, culpables días de aquel amor demasiado grande.


26. Había sido demasiado amor, tanto como el que yo podía dar, más del que me convenía.


27. Todo había cambiado. Quizás antes de tiempo, y en un proceso demasiado brusco, casi violento pero también definitivo.


28. Y no puedo renunciar a eso, no quiero, no quiero volver al túnel, volver a vivir en un túnel.


29. Las dudas, el miedo, la confusión de los primeros días, se habían escurrido entre las palabras y los besos.


30. Era demasiado amor. Esto va a acabar muy mal. Y ningún día, ninguna noche acabó jamás mejor que aquélla.


31. Mientras se desprendía de mí, sentí su ausencia como si me estuviera arrancando la piel, como si se la estuviera llevando consigo.


32. Lo extraordinario se hizo sencillo, lo complicado se hizo sencillo, lo bueno empezó a ser mejor, y el tres es un número par.


33. El factor sorpresa era fundamental, me confesaría luego, y tenía razón, en una cama, Jaime González siempre tenía razón.


34. Había sido demasiado amor, tanto como el que yo podía dar, más del que me convenía. Fue demasiado amor. Y luego, nada.


35. Trabajé tanto que dejé de advertir que mi vida ya no era otra cosa que puro trabajo, un feo simulacro de mi vida, y seguí trabajando hasta que pude extirpar su recuerdo.


36. Habíamos sido felices caminando sobre una cuerda floja, habíamos florecido en una infección de contradicciones, nos habíamos encontrado en un laberinto de paradojas sin mirar nunca al suelo, sin mirar nunca al cielo, sin mirar.


37. Estábamos en 1984, teníamos veinte años, el mudo todavía caminaba hacia delante, Madrid era el mundo y yo estaba en el medio, dispuesta a tragármelo sin tomarme la molestia de masticar antes de cada bocado.


38. Todos los días comprendo que el resto de mi vida ha pasado en vano, que no ha vuelto a sucederme nada, que no he sabido hacer ninguna cosa bien. Esa ha sido su herencia, tal vez, su venganza.


39. El sexo es el sexo y el arte es el arte, y en nuestra historia había mucho de ambas cosas y muchas cosas más, deseo, lealtad, confianza, complicidad, dependencia, armonía, necesidad, seguridad, humor, y también amor.


40. Nos enceramos en castillos de cartón, una fortaleza fragilísima y sólida al mismo tiempo como una roca, como había sido una vez la ecuación perfecta de nuestros cuerpos impares, que nos había dado más de lo que habíamos tenido nunca.


41. Era demasiado amor. Demasiado grande, demasiado complicado, demasiado confuso, y arriesgado, y fecundo, y doloroso. Tanto como yo podía dar, más del que me convenía. Por eso se rompió. No se agotó, no se acabó, no se murió, sólo se rompió, se vino abajo como una torre demasiado alta, como una apuesta demasiado alta, como una esperanza demasiado alta.

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