Frases de El lector de Julio Verne

El lector de Julio Verne

33 frases de El lector de Julio Verne de Almudena Grandes... Mientras descubre un mundo nuevo gracias a las novelas de aventuras que le convertirán en otra persona, Nino, hijo de guardia civil de nueve años, comprende una verdad que nadie había querido contarle.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Almudena Grandes son: búsqueda de la verdad, opresión, traición, voluntad de vivir, dignidad del ser humano, violencia, persecución ideológica, secretos de familia, guerra civil española, ambientada en españa, historia de españa, verdad, salvar al mundo.

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Frases de El lector de Julio Verne Almudena Grandes

01. Las cosas nunca son como parecen...


02. Los valiente siempre matan de frente.


03. En los malos tiempos, los niños crecen deprisa.


04. Las personas cobardes tienen miedo hasta de sí mismas.


05. Los ojos se acostumbran a ver en la oscuridad.


06. Nunca podía ni querría dejar de llorar.


07. Hay muertes que valen más que muchas vidas juntas.


08. No quería avanzar porque no quería que aquello se acabara.


09. Nadie regala nada, decían, nadie de algo a cambio de nada.


10. A cualquiera se le puede encasquillar una pistola en el momento menos oportuno.


11. Algunos nombres valen por sí mismo más que los hombres que los llevan.


12. No se podía vivir así, pero había que vivir y se vivía.


13. Sólo sé lo que dice la gente, pero eso no siempre es la verdad.


14. La verdad es toda la verdad y no sólo la parte que nos conviene.


15. Mirando al techo, como si el techo fuera un espejo que me reflejara por dentro.


16. Yo creo que no hay nada peor, nada más sucio en el mundo que un traidor.


17. Un pueblo, en una época, en un país en el que nadie hacía nada por nadie.


18. Me estaba volviendo raro, y lo más raro es que me gustaba. Nunca me había sentido tan bien.


19. Eso era lo que iba a pasar, y sin embargo no pasó nada, excepto que el mundo se puso boca abajo.


20. Pasaba las horas muertas tendido en la cama, mirando al techo como si el techo fuera un espejo que me reflejaba por dentro.


21. En las personas valientes, el miedo es sólo consciencia de peligro, pero en las cobardes es mucho más que ausencia de valor...


22. Levantarse de la cama por la mañana era un triunfo, y volver a ella sano y salvo por la noche, una azaña similar.


23. Nada es lo mismo, nada permanece. Menos la historia y la morcilla de mi tierra, las dos se hacen con sangre y las dos se repiten.


24. Le abracé como no le había abrazado nunca, como nunca había abrazado a nadie, como si afuera de aquel abrazo no hubiera nada, sólo vacío.


25. Se marchaba, y era la persona más importante de mi vida, un amor más fuerte que el amor, pero se marchaba y sin embargo se quedaba en mí.


26. En cincuenta días, Catalina la Rubia vivió una tragedia que muchas personas no acumulan en una vida entera, y esos cincuenta días la arrasaron por dentro y por fuera.


27. En Fuensanta de Martos, en la Sierra Sur, en la provincia de Jaén, en toda Andalucía, en España entera no había piedad, no había esperanza ni futuro para una mujer como ella.


28. No se puede vivir así, Antonino, así no se puede vivir, porque mañana es fiesta , pero pasado habrá que ir a la compra y me tocará hacer cola con las mujeres, con las madres, con las hermanas de esos a los que les acabáis de romper todos los huesos.


29. Hasta las personas más valientes, las más justas, las más honradas, interpretan la realidad de acuerdo con sus propias ideas sobre lo que es bueno y lo que es malo, lo que desean, lo que temen, lo que creen, lo que detesta. Y al hacerlo, fabrican su propia realidad.


30. De madrugada, los camiones se cruzaban en la carretera, las descargas de los fusiles contra las tapias, el resonar apresurado y silencioso de los zapatos de las mujeres que llegaban después para intentar recuperar los cuerpos y casi nunca los encontraban ya, y volvían a sus casas más cansadas, más despacio, más muertas que vivas.


31. Los valientes, leales, inteligentes, tenían que dejar de serlo si no querían morir jóvenes, y la autoridad se apoyaba en la traición, y los traidores lo eran siempre por dinero, y los héroes vivían como animales mientras que los cobardes y los chivatos comían caliente y dormían en sus camas amparados por el respeto de las personas decentes.


32. La gente siempre dice que en Andalucía hace buen tiempo, pero en mi pueblo, en agosto, nos asábamos de calor. El sol caía sobre nosotros como el instrumento de una vieja venganza, y era algo más que la luz que rebotaba en las paredes encaladas como si pretendiera deshacerlas gota a gota...Era algo duro, sólido, metálico, como un martillo de llamas sobre la cabeza.


33. Los traidores ejemplares, partidarios de la legalidad, los cobardes, personas tranquilas y honestas, amigos de la paz y del orden, todo eso tenía que pensar aunque no lo entendiera, aunque no lo sintiera, aunque me repugnara pensarlo, y qye la verdad es sólo la parte de la verdad que nos conviene y, como ningún libro iba a querer enseñarme esa clase de cosas, también tendría que dejar de leer.

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