Frases de Carta al padre

Carta al padre

16 frases de Carta al padre (Brief an den vater) de Franz Kafka... Severa critica a la relación abusiva e hipócrita de su padre, a quien consideraba responsable de sus fracasos personales por su insensibilidad, incomprensión y abuso de poder.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Franz Kafka son: autobiografía, hipocresía, falta de libertad, relación padre-hijo, cartas, correspondencia, incomprensión, poder absoluto, relación abusiva, crecer, insensibilidad.

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Frases de Carta al padre Franz Kafka

01. Eres una parte tan débil y ciega como nosotros.


02. Mis escritos trataban sobre ti, lo único que hacía en ellos era llorar lo que no podía llorar en tu pecho.


03. Siempre estuve convencido -y tu gesto de desaprobación era la prueba palpable- de que cuanto más lejos llegara, peor acabaría.


04. Según tú, de pequeño no hacía más que estudiar, y luego, de mayor, no he hecho más que escribir.


05. Has ejercido sobre mí la influencia que tenías que ejercer; sólo te pido que dejes de interpretar como una singular maldad por mi parte el hecho de que sucumbiera a ella.


06. Tu juicio sobre mi persona se puede resumir así: no me acusas de indecencia ni de maldad en sentido estricto (a excepción quizá de mis recientes proyectos de matrimonio), sino de indiferencia, distanciamiento, ingratitud.


07. Hace poco, por ejemplo, me dijiste: "Siempre te he apreciado, por más que en apariencia no me haya comportado contigo como suelen hacerlo otros padres, precisamente porque no soy capaz de fingir como otros".


08. Así pues, ¿Por qué no me he casado? Había algunos obstáculos, como los hay en todas partes, pero la vida consiste precisamente en superarlos. Sin embargo, el obstáculo esencial, por desgracia invariable en todos los casos, es el hecho de que por lo visto soy mentalmente incapaz de casarme.


09. (...) Es como el preso que tiene no sólo la intención de evadirse, lo que quizá sería factible, sino también, y al mismo tiempo, la de transformar la cárcel en un palacete para sí mismo. Pero si huye no puede transformar la cárcel, y si transforma la cárcel no puede huir.


10. Puedo tener dudas, pero está claro que he de acabar echándome atrás. La imagen del pájaro en mano y los ciento volando no puede aplicarse directamente a mi caso. En la mano no tengo nada, todo está volando, y aun así me veo obligado a escoger la nada: así lo exigen las circunstancias de nuestro conflicto y mi angustia ante la vida.


11. Me habría encantado tenerte por amigo, por jefe, por tío, por abuelo, e incluso por suegro (aunque de eso no estoy tan seguro). Pero precisamente como padre fuiste demasiado fuerte para mí, sobre todo si tenemos en cuenta que mis hermanos varones murieron de pequeños, y mis hermanas llegaron bastante tarde, de modo que tuve que parar yo sólo el primer golpe, pese a ser demasiado débil para ello.


12. Si me imagino tan hermosa esa igualdad de rango que se establecería entre nosotros -y que tú podrías entender mejor que ninguna otra-, es porque haría de mí un hijo libre, agradecido, digno, sin sentimiento de culpa, y de ti un padre aliviado, ya no un tirano, sino un hombre satisfecho y capaz de ponerse en mi lugar. Pero para eso habría que borrar todo lo sucedido entre nosotros, es decir, borrarnos a nosotros mismos.


13. Nunca he podido comprender tu absoluta insensibilidad ante el dolor y la vergüenza que pudieran causarme tus palabras y tus opiniones; era como si desconocieras por completo el poder que tenías. Por supuesto que yo también te habré molestado con mis palabras muchas veces, pero siempre he sabido que lo hacía, y me dolía, pero no podía contenerme ni retener mis palabras, de las que me arrepentía en el mismo momento de pronunciarlas.


14. Sabes muy bien lo que se puede esperar de "la gratitud de los hijos", pero sí habrías agradecido al menos algún tipo de correspondencia por mi parte, algún signo de comprensión y solidaridad; sin embargo yo, lejos de eso, no he hecho otra cosa que escabullirme de ti y refugiarme en mi habitación, en los libros, en los tipos raros que tengo por amigos, en ideas extravagantes; nunca te he hablado con franqueza, nunca he ido al templo para estar contigo.


15. Acerca de Ottla casi no me atrevo a escribir, porque sé que al hacerlo pongo en peligro todo el efecto que espero conseguir con esta carta. En circunstancias normales, es decir, no hallándose ella en peligro o en un trance singular, no sientes por Ottla otra cosa que odio; a mí mismo me has confesado que, en tu opinión, se dedica a causarte penas y disgustos por sistema, y que mientras tú sufres, ella está contenta y se ríe de ti. O sea, una especie de demonio.


16. Debido a mi manera de ser, jamás pude comprender la relación entre mi absurdo empeño en pedir agua, que a mí me parecía perfectamente natural, y el hecho extraordinariamente terrible de que me sacaras de casa. Pasados algunos años todavía me atormentaba la idea de que aquel hombre enorme, mi padre, el detentador del poder absoluto, pudiera, sin apenas motivo alguno, aparecer en plena noche, arrancarme de la cama y sacarme a la galería, demostrando con ello lo poquísimo que yo le importaba.

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