Frases de Patrick Modiano - Página 3

39. Y que esas guías y esos anuarios formaban la más preciada y la más emotiva biblioteca con que pudiera contar nadie, pues sus páginas recogían multitud de seres y multitud de cosas y de mundos desaparecidos, de los que ya sólo esos tomos daban testimonio. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Testimonio


40. Qué lejos les parecería aquella habitacioncita del Hotel Castille, con la nieve, la oscuridad, el París de aquel invierno lúgubre, las componendas en que había que caer para salir del paso. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Hotel


41. El tren resbalaba por un paisaje blanco de nieve. Qué suave era el paisaje aquel, y qué amistoso. Notaba una embriaguez y una confianza, que hasta ahora nunca había sentido, al ver todas aquellas casas dormidas. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Suave


42. Una niña vuelve de la playa, al anochecer, con su madre. Llora por nada, porque habría querido seguir jugando. Se aleja. Ya ha doblado la esquina de la calle. ¿Y acaso no se esfuman en el crepúsculo nuestras vidas con la misma rapidez que ese disgusto infantil? "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Anochecer


43. Una estación pequeña y antigua, amarilla y gris, con parapetos de cemento calado a ambos lados, y detrás de esos parapetos, el andén en el que me bajé del ómnibus. La plaza de la estación habría estado desierta a no ser por un niño que patinaba bajo los árboles del terraplén. Yo también jugué aquí, hace mucho, pensé. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Plaza


44. Me lo preguntaba con tono tan acuciante que, por primera vez, noté que me invadía el desaliento; y, aún más que el desaliento, esa desesperación que se apodera de nosotros cuando nos damos cuenta de que, pese a nuestros esfuerzos, nuestros méritos y toda nuestra buena voluntad, nos topamos con un obstáculo insalvable. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Desaliento


45. Surgen un buen día de la nada y a la nada regresan tras haber brillado con unas cuantas lentejuelas. Reinas de belleza. Gigolós. Mariposas. La mayoría no tenían, ni siquiera en vida, mayor consistencia que un vapor que nunca habrá de condensarse. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Consistencia


46. El chalet era para nosotros. Me gustaría volver a vivir algunas noches claras en las que mirábamos el pueblo, allá abajo, recortándose con nitidez sobre la nieve, y habríase dicho un pueblo en miniatura, uno de esos juguetes que ponen en Navidad en los escaparates. Aquellas noches todo parecía sencillo y tranquilizador y soñábamos con el porvenir. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Navidad


47. Busqué en vano la palabra exacta, pero no tenía importancia alguna, porque ella me sonreía y esa sonrisa indicaba que mi proceder no le extrañaba. "Calle de las tiendas oscuras" (1978), Patrick Modiano

Importancia


48. A partir de entonces, nadie podría encerrarme en ningún sitio. Nadie. La vida empezaba para mi. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Sitio


49. La circulación era fluida y el coche avanzaba sin que se oyera el ruido del motor. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Motor


50. Había que fijarse una meta en la vida. Si no... Yo lo escuchaba distraído. Estaba en esa edad en que los consejos no sirven de nada y las personas que los dan parecen pronunciar frases inútiles. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Pronunciar


51. Su rostro, terso a la luz de la lámpara, no aparenta más de treinta años. Un rayo de sol se cuela por una estrecha abertura de las cortinas dibujando una mancha rubia en el borde del albornoz. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Mancha


52. La vida es una sucesión de ciclos... Y de vez en cuando uno regresa a la casilla de salida. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Salida


53. No se preocupe: todos aquellos que fueron testigos de sus inicios en la vida van a ir desapareciendo. Usted era muy joven cuando los conoció, y ellos estaban ya en el ocaso. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Ocaso


54. Apareció en el quicio de la puerta. Descalza, con el pelo rubio despeinado. Llevaba un albornoz de felpa blanco. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Pelo


55. Hay dos clases de personas: los que escriben los libros y aquellos sobre los que se escriben los libros y que no necesitan leerlos. Los viven. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Personas


56. Soy como la mayoría de los lectores que se han cruzado con algún escritor en su vida: tan presuntuosos que creemos reconocernos en sus libros... "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Libros


57. De nuevo, crucé la hilera de habitaciones con el presentimiento de que nunca más volvería allí, que todo aquello pertenecía ya al pasado. Y mi ansiedad me revelaba otras muchas cosas que no había querido ver. "Barrio perdido" (1984), Patrick Modiano

Presentimiento

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