Frases de Tratado sobre la naturaleza humana

Tratado sobre la naturaleza humana

22 frases de Tratado sobre la naturaleza humana (A treatise of human nature) de David Hume... Tensa crítica sobre todo dogmatismo, tanto religioso como político, erigiendo la tolerancia como virtud fundamental. Está dividido en tres partes: "Del entendimiento", "De las pasiones" y "De la moral".

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de David Hume son: filosofía occidental, justicia, orgullo, naturaleza del amor, empirismo, probabilidad, razón y pasión, virtudes y defectos, odio, entendimiento, moralidad, naturaleza humana, ideas, vicio, conocimiento, pasiones, razonamiento, humildad.

Frases de David Hume

Frases de Tratado sobre la naturaleza humana David Hume

01. Sé filósofo... Pero en medio de toda tu filosofía, sé hombre.


02. La razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones.


03. El bien y el mal de las muchedumbres está enlazado con sus acciones.


04. La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla.


05. (...) Las causas y efectos no pueden descubrirse por la razón, sino por la experiencia.


06. El paso de la duda y agitación a la tranquilidad y el reposo sugiere una satisfacción y un placer al espíritu.


07. La especie más común del amor es el que nace primero de la belleza y después se convierte en cariño y apetito corporal.


08. La virtud, el conocimiento, el ingenio, el buen sentido, el buen humor de una persona producen amor o estima, del mismo modo que sus cualidades opuestas odio o desprecio.


09. La victoria no ha sido obtenida por las gentes de armas que manejan la pica y la espada, sino por las trompetas, los tambores y los músicos del regimiento.


10. Según que la idea de nosotros mismos es más o menos ventajosa, experimentamos una de estas afecciones opuestas y somos exaltados por el orgullo o deprimidos por la humildad.


11. El juicio de un tonto es el juicio de otra persona lo mismo que el de un hombre sabio, y es tan sólo inferior en su influencia sobre nuestro propio juicio.


12. Las alabanzas de los otros jamás nos procuran mucho placer, a no ser cuando coinciden con nuestra propia opinión y nos ensalzan con motivo de aquellas cualidades en las cuales nos distinguimos principalmente.


13. La piedad es una preocupación por el dolor de los otros y la malicia un goce en el mismo, sin que haya una amistad o enemistad que ocasione esta preocupación o este goce.


14. Los hombres se hallan tan poco gobernados por la razón en sus sentimientos y opiniones, que juzgan siempre de los objetos más por comparación que por su valor y mérito intrínseco.


15. Siendo las pasiones del orgullo y la humildad impresiones simples y uniformes, es imposible que podamos mediante una serie de palabras dar de ellas una definición precisa, lo que tampoco es factible de cualquier otra pasión.


16. Es seguro que la distancia disminuye la fuerza de toda idea y que el acercamiento a cualquier objeto, aunque no se manifieste a los sentidos, opera sobre la mente con un influjo que imita al de una impresión inmediata.


17. Toda idea vivaz es agradable, pero sobre todo la de una pasión; porque una idea tal llega a ser una especie de pasión y concede una agitación más sensible al espíritu que ninguna otra imagen o concepción.


18. Nada es más evidente que una persona adquiere nuestro cariño o está expuesta a nuestra mala voluntad según el placer o dolor que recibimos de ella, y que las pasiones acompañan exactamente a las sensaciones en todos sus cambios y variaciones.


19. Así, el escéptico continúa razonando y creyendo, aun cuando afirma que no puede defender su razón por la razón, y por la misma regla debe asentir al principio relativo a la existencia de los cuerpos, aunque no pueda pretender, mediante argumentos filosóficos, mantener su veracidad.


20. Como todas las ideas simples pueden ser separadas por la imaginación y pueden ser unidas de nuevo en la forma que a ésta agrade, nada sería más inexplicable que las operaciones de esta facultad si no estuviese guiada por algunos principios universales que la hacen en alguna medida uniforme en todos los tiempos y lugares.


21. Ya que el amor y el odio son completamente contrarios en su sensación y tienen el mismo objeto, si este objeto fuese la causa de ellos produciría las dos pasiones opuestas en igual grado, y puesto que desde el primer momento se destruirían la una a la otra, no sería capaz ninguna de ellas de presentarse.


22. Pero, aunque nuestro pensamiento aparenta poseer esta libertad ilimitada, encontraremos en un examen más detenido que, en realidad, está reducido a límites muy estrechos, y que todo, este poder creativo de la mente no viene a ser a ser más que la facultad de mezclar, trasponer, aumentar o disminuir los materiales suministrados por los sentidos y la experiencia.

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