Frases de Decamerón

Decamerón

22 frases de Decamerón (Il Decamerone, cognominato Prencipe Galeotto) de Giovanni Boccaccio... Cien cuentos, algunos de ellos novelas cortas, que desarrollan tres temas principales: el amor, la inteligencia humana y la fortuna, cambiando de lo erótico a lo trágico y siendo relatos de ingenio, humor y lecciones vitales.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Giovanni Boccaccio son: hipocresía, erotismo, vitalidad, naturaleza del amor, inteligencia, fortuna, virtudes y defectos, religiosos.

Frases de Giovanni Boccaccio

Frases de Decamerón Giovanni Boccaccio

01. Sus maridos necios hacen las mujeres discreta.


02. Confunde un buen hombre con un dicho ingenioso la malvada hipocresía de los religiosos.


03. Boca besada no pierde fortuna, es más renueva como la luna.


04. El amor puede mucho más de lo que podemos vos y yo.


05. Pero como vemos suceder con mucha frecuencia que cuanto disminuye la esperanza, tanto se hace mayor el amor.


06. Tanto me satisface mi hermosura que en otro amor jamás ni pensaré ni buscaré ternura.


07. La fortuna está dispuesta de un modo, ni todos los hombres del mundo son ofuscados igualmente.


08. Los lazos de la amistad son más estrechos que los de la sangre y la familia.


09. Empiezas a pensar en el mal antes de que te llegue; si sucediere, entonces pensaremos en ello.


10. (...) Que por decir la verdad ni en la confesión ni en otro caso nunca se ha pecado...


11. La pobreza no quita a nadie nobleza, sino los haberes.


12. La gratitud, según lo creo, es entre las demás virtudes sumamente de alabar y su contraria de maldecir.


13. Me daréis vuestro amor y me daréis el placer de teneros, porque por vos ardo y me consumo.


14. Y así como el final de la alegría suele ser el dolor, las miserias se terminan con el gozo que las sigue.


15. Alma mía bella, no os maravilléis, que por esto la santidad no disminuye, porque está en el alma y lo que yo os pido es un pecado del cuerpo.


16. Humana cosa es tener compasión de los afligidos; y esto, que en toda persona parece bien, debe máximamente exigirse a quienes hubieron menester consuelo y lo encontraron en los demás.


17. No se escapa este bien cuando deseo, por sentir un consuelo, contemplarlo, pues mi placer secunda, y mi recreo de tan suave manera, que expresarlo no podría, ni podría experimentarlo ningún mortal jamás.


18. Hay todavía muchos que creen demasiado confiadamente que la azada y la pala y las comidas bastas y las incomodidades quitan por completo a los labradores los apetitos concupiscentes y los hacen bastísimos de inteligencia y astucia.


19. Por lo que yo os ruego, por tan grande amor como es el que os tengo, que no me neguéis el vuestro y que se acreciente con mi juventud, la cual verdaderamente, como el hielo al fuego, se consume por vos.


20. (...) Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle las ropas.


21. No se ocupaban de ninguna de sus cosas o haciendas; y todos, como si esperasen ver venir la muerte en el mismo día, se esforzaban con todo su ingenio no en ayudar a los futuros frutos de los animales y de la tierra y de sus pasados trabajos, sino en consumir los que tenían a mano.


22. Cuánta y cuál sea la hipocresía de los religiosos, los cuales con las ropas largas y amplias y con los rostros artificialmente pálidos y con las voces humildes y mansas para pedir a otros, y altanerísimos y ásperos al reprender a los otros sus mismos vicios y en mostrarles que ellos por coger y los demás por darles a ellos consiguen la salvación.

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