Frases de Resurrección

Resurrección

17 frases de Resurrección (Voskresénie) de León Tolstói... En la Rusia zarista, marcada por tremendas desigualdades sociales, una humilde joven seducida en su día por el príncipe Nejliudov y luego arrojada a la prostitución, se enfrenta a un juicio por robo y asesinato.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de León Tolstói son: redención, prostitución, abuso de poder, relaciones de poder, crítica social, ambientada en la rusia zarista, desigualdades sociales, régimen zarista, historia de rusia.

Frases de León Tolstói Libros de León Tolstói

Frases de Resurrección León Tolstói

01. ¿Por qué estos hombres estaban recluidos, cuando otros, idénticos a ellos, gozaban de entera libertad y hasta juzgaban a los primeros?


02. A mi juicio, los tribunales no son más que un instrumento administrativo para sostener el orden existente de las cosas, ventajoso para nuestra casta social.


03. (...) Es una idolatría de las más groseras, pero a la gente le gusta eso, cree en ellos, y por eso es preciso alimentar esas supersticiones.


04. En el amor entre hombre y mujer sobreviene siempre el minuto en que este amor alcanza su apogeo y no tiene ya nada de premeditado ni de sensual.


05. ¿Por qué algunos hombres se arrogaban el derecho de encerrar, de torturar, de deportar, de golpear, de matar a otros hombres, siendo así que ellos mismos eran semejantes a esos hombres a los que torturaban, golpeaban y mataban?


06. Se puede no repetir un acto malo y arrepentirse de él; en cambio, los malos pensamientos hacen nacer estos actos. Un acto malo abre simplemente el camino a otros, igualmente malos, en tanto que los malos pensamientos arrastran irresistiblemente por ese camino.


07. Y no solamente sentía Nejludov la libertad, la bondad, la alegría de la vida; sentía también la fuerza del bien, y todo el bien posible que un hombre pudiera hacer, él se sabía capaz de hacerlo también.


08. La fe es múltiple, pero el Espíritu es uno. En ti, en mí, en él: eso quiere decir que cada cual debe creer en su espíritu y así todos estarán unidos. Que cada cual sea él mismo, y todos se asemejarán.


09. (...) Esos hombres estaban obligados a sufrir la promiscuidad de hombres excepcionalmente pervertidos (precisamente por esas mismas instituciones): viciosos, asesinos, malhechores que actuaban, como la levadura en la masa, sobre sus compañeros todavía incompletamente depravados por los medios repetidos que se utilizaban para con ellos.


10. En vano arrancaban todas las briznas de hierba y ensuciaban el aire con el carbón y el petróleo; en vano cortaban los árboles y ponían en fuga a los animales ya los pájaros; la primavera era la primavera, incluso en la ciudad.


11. Uno de los más arraigados y extendidos prejuicios reside en la creencia de que todo hombre posee en propiedad ciertas cualidades definidas: que es bueno o malo, inteligente o tonto, enérgico o apático, y así sucesivamente. Los hombres no son tan de una pieza.


12. Como todos los hombres desprovistos de verdaderos sentimientos religiosos, basados sobre la conciencia de la igualdad y de la fraternidad, estaba convencido de que el pueblo se componía de seres absolutamente distintos de él, a los cuales les hace falta aquello de lo que él mismo podía perfectamente prescindir.


13. La repugnancia que sentían las dos mujeres hacia el amor carnal influía también mucho en su amistad. Una odiaba aquel amor porque había experimentado todo el horror del mismo; la otra, sin haberlo conocido, lo miraba como algo incomprensible y, al mismo tiempo, repulsivo, degradante para la humanidad.


14. (...) Se diría que estas instituciones han sido inventadas expresamente para condensar en el más alto grado todo el vicio, toda la depravación que no se habría podido alcanzar de ninguna otra manera, y eso, con el fin de esparcirlos seguidamente lo más posible en la masa popular.


15. Todo el mal (...) radica en que estos hombres reconocen como leyes cosas que no lo son y niegan por el contrario la ley que es eterna a inmutable...Los temo, pura y simplemente. En realidad, esos hombres son temibles. Más peligrosos que bandidos. Incluso un bandido puede sentir lástima: ¡ésos, jamás!


16. Y la transformación tan profunda que se había operado en él provenía simplemente de que había abandonado su creencia en sí mismo en provecho de su creencia en los demás y la causa de este cambio de creencia se fundaba en que vivir creyendo en sí mismo le parecía demasiado difícil.


17. Todo el mal reside en que los hombres creen en la existencia de condiciones que permiten tratar a sus semejantes sin amor. Ahora bien, esas condiciones no existen. Para con las cosas, se puede obrar sin amor: se puede, sin amor, romper la leña, cocer ladrillos, forjar hierro; pero, en las relaciones de hombre a hombre, el amor es tan indispensable como lo es, por ejemplo, la prudencia en las relaciones del hombre con las abejas. Tal es la naturaleza de las abejas: si no eres prudente con ellas, perjudicarás a las abejas y te perjudicarás a ti mismo. Así pasa con las relaciones entre los hombres.

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