Frases de Primer amor

Primer amor

27 frases de Primer amor (Pérvaia liubov) de Iván Turguénev... Relato en primera persona del violento enamoramiento del que cae presa el adolescente Vladimir Petrovich por la joven princesa Zenaida Alexandrovna y de los incesantes, cambiantes y contradictorios sentimientos que experimenta.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Iván Turguénev son: autobiografía, sentimientos, primer amor, enamorarse, celos, adolescentes, traición, secretos, amante, historia de amor, objeto del deseo, fuerza de la pasión, mayoría de edad.

Frases de Iván Turguénev

Frases de Primer amor Iván Turguénev

01. Llevaba un vestido oscuro, algo gastado, y un delantal. Pienso que hubiese acariciado con gusto cada pliegue de ese vestido y de ese delantal. La punta de los zapatos asomaba debajo de su vestido. Me hubiera inclinado reverentemente ante esos zapatos...


02. Mis ojos y los de (...) se encontraron. Ella los bajó y se sonrojó levemente. Advertí que se sonrojaba y me quedé helado del susto. Ya antes tenía celos de ella, pero ahora por primera vez la idea de que estuviese enamorada pasó como un relámpago por mi cabeza. "¡Dios mío, está enamorada!".


03. Me perdía en mis pensamientos y buscaba lugares apartados. Sentía predilección por las ruinas del invernadero. Me subía al alto muro, me sentaba y permanecía sentado tan desconsolado, tan solo y tan triste en mi juventud, que me compadecía de mí mismo. ¡Cuánto me complacían estos sentimientos tristes! ¡Cuánto me deleitaba con ellos!


04. Me acuerdo de que entonces la imagen de una mujer, el fantasma de un amor, casi nunca aparecía de manera clara y nítida en mi mente, pero en todo lo que pensaba, en todo lo que sentía se escondía el presentimiento de algo nuevo, inimaginablemente dulce, femenino, algo de lo que sólo a medias era consciente, pero que hería mi pudor.


05. Me levanté por la mañana con dolor de cabeza. Las emociones de la víspera estaban lejanas. En su lugar vino una perplejidad penosa y una tristeza que antes no había conocido. Era como si algo muriese en mí.


06. La sangre me hervía, el corazón se me encogía ridícula y dulcemente. Esperaba y temía algo. Todo me sorprendía y estaba como a la expectativa. Mi imaginación jugaba y revoloteaba en torno a las mismas ideas, como los pájaros alrededor de un campanario.


07. ¡Oh juventud, juventud!, nada te importa. Te parece poseer todos los tesoros del universo y hasta la tristeza te es agradable. Eres engreída y soberbia. Dices: "ved, soy la única que vivo", y, sin embargo, tus días también pasan y desaparecen sin dejar rastro apenas.


08. De repente, a varios pasos de mí apareció y desapareció rápidamente la figura de una mujer... ¿Fue una ilusión?... Fijé mi vista en la oscuridad, corté la respiración... ¿Qué es esto? ¿Son pasos que oigo, o son los latidos de mi corazón?


09. "Estoy sentado delante de ella- pensaba-. La he conocido. ¡Qué dicha, Dios mío!" Poco faltó para que saltara de emoción de la silla, pero sólo moví un poco los pies, como un niño que tiene en sus manos una golosina.


10. En ese mismo instante me fijé en un pájaro carpintero que cuidadosamente subía por el fino tronco de abedul y miraba con precaución a la izquierda, a la derecha y hacia atrás, como un músico su contrabajo.


11. ¡Lo que sentía era tan nuevo y tan dulce! Seguía sentado, mirando un poco hacia atrás, sin moverme, y sólo de vez en cuando me reía calladamente, recordando algo, o me estremecía al pensar que estaba enamorado, que lo que sentía era el amor.


12. Imagínense un aposento espléndido, una noche de verano y una fiesta maravillosa. La fiesta la da la joven reina. En todas partes hay oro, preciosos cristales, sedas, fuegos, diamantes, flores, aromas, todos los caprichos del lujo. - ¿Le gusta el lujo? - la interrumpió Lushin. -El lujo es bonito- le contestó-. Me gusta todo lo bonito. - ¿Más que lo bello- preguntó él. -Demasiado sutil, no lo comprendo. No me interrumpa.


13. (...) No te dejes dominar. Ser dueño de uno mismo, ése es el truco de la vida.


14. Todo me produce náusea- dijo en voz baja-. Me iría al fin del mundo, ya no aguanto más, ya no puedo con esto... ¿Y qué me espera después...? ¡Qué martirio, Dios mío, qué martirio!


15. Aprovechando que no levantaba la vista, empecé a mirarla, primero furtivamente, luego cada vez con más confianza. Su rostro me pareció aún más hermoso que el día anterior. ¡Era tan fino, inteligente y hermoso!


16. Estaba delante de mí y me miraba. Y yo le pertenecía todo entero, desde la cabeza hasta los pies, cuando me miraba...


17. Por eso la poesía es buena. Porque nos habla de lo que no hay y de que no sólo es mejor que lo que hay, sino que es más verdadero...


18. Sentía una extraña emoción: como si hubiese ido a una cita y hubiera quedado solo viendo pasar la dicha de otro.


19. (...) Fue una temporada extraña, llena de nerviosismo, un verdadero caos en el que sentimientos opuestos, pensamientos, sospechas, esperanzas, alegrías y sufrimientos se arremolinaban en un torbellino.


20. El viento tiritaba impaciente en los árboles oscuros, y en algún lugar de la lejanía, detrás del horizonte, murmuraba en voz baja, enfadado, el trueno.


21. Es dulce ser la única fuente, la causa tiránica e inapelable de las grandes dichas y de la desesperación más honda de otro ser.


22. Lo respetaba, pero no le hacía ninguna concesión y, algunas veces con un deleite especial y maligno, le hacía sentir que él también estaba en sus manos.


23. Mi "pasión" empezó ese día. Recuerdo que sentí algo parecido a lo que debe sentir un hombre que ha encontrado un empleo: dejé de ser simplemente un joven adolescente para convertirme en un enamorado.


24. Libertad- repitió-. ¿Sabes tú lo que puede hacer libre a un hombre? - ¿Qué? -Su voluntad, su propia voluntad, y le dará también poder, que es mejor que libertad. Aprende a querer y así serás libre y mandarás.


25. Teme al amor de una mujer, teme esa dicha, ese veneno...


26. El celoso Otelo, dispuesto a asesinar, se convirtió de repente en un escolar.


27. Este presentimiento, esta espera inundaba mi ser, recorría mis venas y cada gota de mi sangre...

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