Frases de Los novios

Los novios

27 frases de Los novios (I promessi sposi) de Alessandro Manzoni... Novela histórica de carácter romántico sobre la vida en Milán bajo la dominación española durante el siglo XVII a través de las desventuras de dos campesinos oprimidos por el poder.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Alessandro Manzoni son: ficción histórica, opresión, huérfanos, plaga, dignidad del ser humano, amenazas, violencia, orgullo, campesinos, fuerza de la pasión, coraje ante la adversidad, clases sociales, sumisión, abuso de poder, amor inquebrantable, vida rural, falsa acusación, guerra civil, ambientada en milán (italia), señor feudal.

Frases de Alessandro Manzoni

Frases de Los novios Alessandro Manzoni

01. Al hombre honesto ante el malvado, gusta, por lo general (no digo a todos), imaginarlo con la frente alta, la mirada segura, el pecho fuera, la labia bien ágil.


02. Es de absoluta necesidad decir al abogado toda la verdad franca y claramente, no ocultarle las cosas...Para que él las enrede y embrolle sin pérdida de momento.


03. Muy raramente sucede que las palabras afirmativas y seguras de una persona de autoridad, en cualquier género, no tiñan de su color la mente de quien las escucha.


04. ¿Qué procesos?... Justicia sumaria. Pillar tres o cuatro o cinco o seis de los que, por voz pública, son conocidos como los más ricos y los más perros, y ahorcarlos.


05. Pero ¿Qué es la historia sin la política? Un guía que camina y camina sin nadie detrás que aprenda el camino y que, en consecuencia, malgasta sus pasos; como la política sin la historia es uno que camina sin guía.


06. Así pues, nuestro Abbondio, que no era noble ni rico, animoso aún menos, había advertido casi antes de tener uso de razón que era, en dicha sociedad, como un jarro de barro cocido obligado a viajar entre muchos de hierro.


07. La historia puede verdaderamente definirse como una ilustre guerra contra el tiempo, pues habiéndole los años arrebatado sus prisioneros, ya cadáveres, los hace volver a la vida, les pasa revista y los forma de nuevo para la batalla.


08. Los provocadores, los opresores, todos los que, de algún modo, hacen mal a otros, son culpables no sólo de las faltas que ellos cometen, sino también de la perversión que provocan en el ánimo de los ofendidos.


09. La cólera aspira a castigar y, como observó agudamente a este mismo propósito un hombre de ingenio, prefiere atribuir los males a una perversidad humana, contra la que pueda hacer valer sus venganzas, que reconocerlos por una causa con la que no se puede hacer otra cosa que resignarse.


10. - ¿Vos sabéis cuántos son los impedimentos dirimentes? - ¿Qué quiere que sepa yo de impedimentos? -Error, conditio, votum, cognatio, crimen, cultus disparitas, vis, ordo, ligamen, honestas, si sis affinis...-comenzó don Abbondio contándolos con los dedos. - ¿Se ríe de mí? -interrumpió el joven-. ¿Qué quiere que haga yo de su latinorum?


11. Cada discurso acrecentaba la persuasión y la pasión de los oyentes, así como las del que lo había proferido. Entre tantos apasionados, los había, claro está, más de sangre fría, que observaban con gran placer cómo se iba enturbiando el agua y se las ingeniaban para enturbiarla más, con esos razonamientos y esas historias que los despabilados saben componer y los ánimos alterados, creer; y se proponían no dejarla reposar, esa agua, sin la ganancia de los pescadores. Miles de hombres se fueron a la cama con el vago sentimiento de que era preciso hacer algo, que algo se haría.


12. Escuchadme bien, que veré si os lo hago entender. He oído decir a gente que sabe, y hasta yo he visto un caso, que para hacer un casamiento se precisa, es cierto, un cura, pero no es necesario que él quiera, basta con que esté. - ¿Cómo es el asunto? -preguntó Renzo. -Escuchad y sabréis. Hace falta tener dos testigos bien despiertos y bien avenidos. Se va donde el cura: el punto está en pescarlo de repente, que no tenga tiempo de escapar. El hombre dice: "Señor cura, ésta es mi mujer"; la mujer dice: "Señor cura, éste es mi marido". Es preciso que el cura oiga, que los testigos oigan, y ya está el casamiento, sacrosanto como si lo hubiese hecho el papa. Con las palabras dichas, bien puede el cura vocear, alborotar, ponerlo todo patas arriba: será inútil, y seréis marido y mujer.


13. De libros, basta uno por vez, cuando no está de sobra.


14. Quizá la salvación de este hombre y la tuya dependen ahora de ti, de tu sentimiento de perdón, de compasión... ¡De amor!


15. Haced el bien a cuantos más podáis, y os sucederá frecuentemente hallaros con caras que os infundan alegría.


16. A los pobres, se requiere poco para hacerlos parecer bribones.


17. (...) Éste es uno de los beneficios de este mundo, el de poder odiar y ser odiado sin conocerse.


18. A nosotros, pobrecillos, las madejas nos parecen siempre más enredadas porque no sabemos encontrar el cabo.


19. Una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar un secreto.


20. Cierto es que un hombre vencido por el dolor no sabe lo que se dice.


21. Basta a menudo un deseo para no dejar bien estar a un hombre.


22. El delito es un amo rígido e inflexible, contra el que se fortalece sólo quien se rebela por completo.


23. Sabiendo manejar bien los bandos, nadie es reo y nadie inocente.


24. La razón y la culpa no se separan nunca con un corte tan limpio que cada parte tenga sólo de la una o de la otra.


25. Manda el que puede y obedece el que quiere.


26. ¡Ejemplos! ¡Ejemplos! Sin ejemplos no se hace nada.


27. Contra los pobres siempre hay Justicia.

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