Frases de Las brujas de Salem

Las brujas de Salem

31 frases de Las brujas de Salem (The crucible) de Arthur Miller... A partir de los hechos que rodearon los juicios de brujas de Salem, Miller escribe una alegoría de la fiebre persecutoria y represión macarthista de los años 1950, que desencadenó procesos irregulares y listas negras.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Arthur Miller son: ficción histórica, represión, caza de brujas, persecución ideológica, alegoría, listas negras, juicios de salem, macarthismo.

Frases de Arthur Miller Libros de Arthur Miller

Frases de Las brujas de Salem Arthur Miller

01. ¡Pretende saltar conmigo sobre la tumba de mi mujer!


02. Hay ruedas moviendo ruedas en este pueblo, y fuegos nutriendo fuegos.


03. Digo mis propios pecados; no puedo juzgar a otro...¡No tengo voz para ello!


04. Hay un peligro monstruoso en ponerse a buscar espíritus errantes. Lo temo, lo temo.


05. ¡Colgadlos bien alto sobre el pueblo! Quien llore por éstos, llora por la corrupción.


06. Dios me ayude, obedecí a la carne y en esos sudores quedó hecha una promesa.


07. Un hombre puede creer que Dios duerme, pero Dios lo ve todo, ahora lo sé.


08. El peligro seguía existiendo, y la mejor promesa de seguridad seguía siendo permanecer unidos.


09. La teología, señor, es una fortaleza; en una fortaleza, ninguna grieta puede considerarse pequeña.


10. La presencia del diablo en Salem es el resultado de la exigencia de llevar una vida perfecta.


11. Nuestra dificultad para creer -a cambio de una palabra mejor-, en la inspiración política del Diablo.


12. ¡La liberarás...Cuando llegues a comprender que yo seré tu mujer única o no seré tu mujer!


13. Es extraño que os reconociera; pero supongo que será porque vuestro semblante refleja la bondad de vuestra alma.


14. ¿Es que no podéis hablar un minuto sin que vayamos a parar al Infierno nuevamente? ¡Estoy harto del Infierno!


15. Me he preguntado si hay brujas en el mundo... Pero lo que no puedo creer es que las haya ahora, entre nosotros.


16. Diablo, como dijo el reverendo Hale, es astuto y, hasta una hora antes de caer, Dios mismo lo creyó hermoso en el Cielo.


17. Todavía le es imposible al hombre organizar su vida social sin represiones, y el equilibrio entre orden y libertad aún está por encontrarse.


18. ¡No les concedas una lágrima! ¡Las lágrimas les placen! ¡Muestra tu honor, ahora, muestra un corazón de piedra y húndelos con él!


19. ¡Hazte a la idea! Ahora, el Cielo y el Infierno nos tienen agarrados por la espalda y toda nuestra vieja simulación nos ha sido arrancada...


20. (...) Antes de que decida si os escucharé o no, es mi deber deciros esto: es una hoguera viva la que aquí tenemos; sus llamas derriten todo fingimiento.


21. Era la clase de hombre -poderoso de cuerpo, bien dispuesto y difícilmente dominable- que no puede rehusar su apoyo a militantes de ningún partido sin provocar su más hondo resentimiento.


22. (...) Puede hacerse evidente la necesidad del Diablo como arma, arma ideada y utilizada una y otra vez, en toda época, para obligar a los hombres a someterse a una determinada iglesia o estado-iglesia.


23. Pues... Me enseñaste la bondad, por lo tanto eres bueno. Fue un incendio por donde me condujiste, y en él se quemó toda mi ignorancia. Era fuego, John, llamas las que nos envolvían.


24. Es ley equivocada la que te lleva al sacrificio. La vida, mujer, la vida es el más precioso don de Dios; ningún principio, por muy glorioso que sea, puede justificar que se la arrebate.


25. (...) Aunque se partan nuestros corazones, no podemos flaquear; éstos son tiempos nuevos, señor. Hay una oscura conspiración en marcha, tan sutil que seríamos criminales si fuéramos a aferramos a viejos respetos y antiguas amistades.


26. Pero, como veremos, las tranquilas maneras que él exhibe no surgen de un alma libre de tormentos. Es un pecador, un pecador no sólo ante la moral imperante en la época, sino ante su propia visión de lo que es una conducta decente.


27. Thomas, Thomas, os ruego, no habléis de brujería. Sé que vos no me desearíais, y vos menos que nadie, Thomas, tan desastrosa acusación. No podemos pensar en brujería. A gritos me echarán de Salem por semejante corrupción en mi casa.


28. No me he movido de aquí a allá sin antes pensar si te agradaría, y, sin embargo, un eterno funeral gira alrededor de tu corazón. ¡No puedo hablar sin ser sospechado a cada momento, sin ser juzgado de mentiroso, como si cada vez que entro en esta casa entrase en una corte de justicia!


29. Aquí está todo el mundo invisible, atrapado, definido y calculado. En estos libros está el Diablo desnudado de todos sus torpes disfraces. Aquí están todos los espíritus que os son familiares; vuestros íncubos y súcubos; vuestras brujas que viajan por tierra, por aire y por mar; vuestros hechiceros de la noche y del día. No temáis... ¡Lo encontraremos si es que se ha mezclado entre nosotros, y me propongo destrozarlo por completo en cuanto muestre la cara!


30. No se adhiera a la fe cuando la fe derrama sangre. La ley que lleva al sacrificio es una ley equivocada. La vida, no otra cosa, es el regalo más precioso que Dios nos hace; ningún principio, por elevado que sea, puede justificar su destrucción. Por eso le ruego que convenza a su marido para que confiese. Déjele que mienta. Que no le asuste el juicio de Dios en este caso, porque muy bien podría ser que Dios juzgara con más benevolencia a un mentiroso que a quien renuncie a la vida por orgullo.


31. En un crimen ordinario, ¿Cómo hace uno para defender al acusado? Uno llama testigos para probar su inocencia. Pero la brujería es "ipso facto", por sus rasgos y su naturaleza, un crimen invisible, ¿No es así? Por consiguiente, ¿Quién puede lógicamente ser testigo de él? La bruja y la víctima. Nadie más. Ahora, no podemos esperar que la bruja se acuse a sí misma, ¿Conforme? Por consiguiente debemos fiarnos de sus víctimas. Y ellas sí que dan fe, las niñas ciertamente dan fe. En cuanto a las brujas, nadie negará que estamos extremadamente ansiosos por todas sus confesiones. Por consiguiente, ¿Qué es lo que le queda a un abogado por demostrar? Creo haberme explicado, ¿No es así?

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