Frases de La ópera de los tres centavos

La ópera de los tres centavos

23 frases de La ópera de los tres centavos (Die dreigroschenoper) de Bertolt Brecht... Mordaz crítica marxista a la sociedad capitalista. La historia la protagoniza Macheath, un criminal amoral y antiheroico y dramatiza la pregunta: "¿Quién es un criminal mayor? ¿El que roba un banco o el que funda uno?".

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Bertolt Brecht son: organización criminal, marxismo, corrupción política, compasión, moral burguesa, sociedad capitalista, teatro épico, miseria.

Frases de Bertolt Brecht Libros de Bertolt Brecht

Frases de La ópera de los tres centavos Bertolt Brecht

01. Primero va el comer, luego va la moral.


02. Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia.


03. Para aquí poder vivir astucia has de tener.


04. ¡Delicadeza! Si sólo por el hecho de hablarte me estoy rebajando.


05. (...) Acaso no tenga corazón, y en su lugar haya una piedra.


06. Hermoso fue el tiempo que pasó, pues del amor los goces me enseñó.


07. Señores que pretenden reformarnos, venciendo nuestro instinto criminal; primero traten de alimentarnos.


08. Señores, no se hagan ilusión, el hombre sólo vive haciendo el mal.


09. Me he dado cuenta que los poderosos pueden, sí, provocar la miseria; pero no pueden contemplarla.


10. ¡Posible debe ser que hasta el más pobre del pan del mundo corte su pedazo!


11. Para aquí poder vivir el hombre ha de saber que una paliza cada tanto... ¡Cae muy bien!


12. Cabeza hay que tener, mas no te bastará; pues hoy de tu cabeza sólo el piojo vivirá.


13. (...) Se ocupa de menudencias. No tiene ni una pizca de talento: no irá a la horca, pero no dejará ninguna herencia.


14. Sí, es esta sensación de impotencia lo que me paraliza. ¡Estos sinvergüenzas hacen lo que quieren! Es tremendo, tremendo.


15. El mundo es tan canalla, que es necesario gastarse los zapatos dando vueltas para que no te los quiten de los pies.


16. Te quiero tanto, que casi preferiría verte suspendido de una cuerda que en brazos de otra mujer. ¿No es extraño?


17. ¡Eres el último de los canallas! ¿Cómo te atreves a mirarme en la cara, después de todo lo que ha pasado entre nosotros?


18. El hombre debe hallar en este mundo (la vida es breve) su felicidad. Que goce los placeres de la tierra y que en lugar de piedras pueda comer pan. Son éstos sus derechos primordiales, ¿Mas quién ha visto nunca que eso pase?


19. Aunque la vida con sus oleadas tempestuosas nos haya empujado -a nosotros, viejos amigos de juventud- en direcciones totalmente opuestas; aunque nuestros intereses profesionales sean del todo distintos, y hasta podría decirse que están perfectamente contrastados, nuestra amistad ha sobrevivido a todo.


20. Esos que pretenden, para reformarnos, vencer nuestro instinto criminal, que nos den primero de comer. De moral hablaremos después. Esos que no se olvidan de cuidar nuestra formación, sin que por ello dejen de engordar, escuchen esto: por más que le den vueltas, primero es comer, y después de hartos ¡venga la moral!


21. Hay que encontrar algo nuevo. Mi negocio es demasiado difícil, pues mi negocio consiste en excitar la compasión humana. Es verdad que hay algunas cosas que estremecen al hombre -unas pocas cosas-; pero lo malo es que, apenas aplicadas unas cuantas veces, ya no surten efecto. Porque el hombre tiene esa tremenda capacidad de hacerse insensible en cuanto lo desea.


22. Señora Peachum- ¡Enamorada! Esos condenados libros que has leído te dieron vuelta la cabeza. ¡Pero, Polly, si todas lo hacen! Polly- Pues, entonces, yo seré la excepción. Señora Peachum- Y yo te calentaré las nalgas a palmadas. Polly- Sí, lo mismo hacen todas las madres; pero no sirve para nada. Porque el amor es más fuerte que las palmadas en las nalgas.

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