Frases de La náusea

La náusea

32 frases de La náusea (La nausée) de Jean Paul Sartre... Antoine Roquentin lleva una vida tranquila en Bouville (Francia). Sin embargo, un día se ve asaltado por una sensación desconocida, cuya revelación como el sentimiento radical de la soledad del ser humano cambiará por completo su vida de sentido.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Jean Paul Sartre son: absurdo, soledad, conciencia de la muerte, acción humana, el ser y la nada, alienación, existencialismo, vacío existencial, rebelión.

Frases de Jean Paul Sartre Libros de Jean Paul Sartre

Frases de La náusea Jean Paul Sartre

01. Un derecho es la otra cara de un deber.


02. La vida tiene un sentido si uno quiere dárselo.


03. Es raro que un hombre solo tenga ganas de reír.


04. (...) Se sienten felices de estar juntos, felices de que los vean juntos.


05. Siempre es demasiado tarde o demasiado temprano para lo que uno quiere hacer.


06. Hay que escribirlo todo al correr de la pluma, sin buscar las palabras.


07. Me repetía angustiado: ¿Adónde ir? ¿Adónde ir? Todo puede suceder.


08. Existo. Pienso que existo. ¡Oh qué larga serpentina es esa sensación de existir!


09. Yo vivo solo, completamente solo. Nunca hablo con nadie; no recibo nada, no doy nada.


10. Para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo.


11. Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad.


12. Lo bello sólo es cuestión de gusto. ¿No hay reglas diferentes para cada época?


13. El hombre es siempre un narrador de historias; vive rodeado de sus historias y de las ajenas.


14. No reflexionar demasiado en el valor de la Historia. Uno corre el riesgo de hastiarse de ella.


15. Sé muy bien que no quiero hacer nada; hacer algo es crear existencia, y ya hay bastante existencia.


16. Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos.


17. Primero hay que obrar, lanzarse a una empresa. Cuando se reflexiona, la suerte ya está echada, uno está comprometido.


18. Ahora sabía: las cosas son en su totalidad lo que parecen, y detrás de ellas...No hay nada.


19. Soy libre: no me queda ninguna razón para vivir, todas las que probé aflojaron y ya no puedo imaginar otras.


20. No hablaba, pero de vez en cuando extendía la pierna y se miraba el pie con aire espantado...Le teníamos un miedo horrible porque sabíamos que estaba solo.


21. Qué ocupación absurda: no parece un juego, ni un rito, ni una costumbre. Creo que lo hacen para llenar el tiempo, simplemente. Pero el tiempo es demasiado ancho, no se deja llenar.


22. Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave.


23. Todo está lleno, existencia en todas partes, densa y pesada y dulce. Pero más allá de toda esta dulzura, inaccesible, muy cercano, tan lejos, ay, joven, despiadado y sereno está ese...Ese rigor.


24. Se revelaba la verdadera naturaleza del presente: era todo lo que existe, y todo lo que no fuese presente no existía. El pasado no existía. En absoluto. Ni en las cosas ni siquiera en mi pensamiento.


25. En este mismo momento -es atroz- si existo es porque me horroriza existir. Yo, yo me saco de la nada a la que aspiro; el odio, el asco de existir son otras tantas maneras de hacerme existir, de hundirme en la existencia.


26. Está solo como yo, pero más hundido que yo en la soledad. Ha de esperar su Náusea o algo por el estilo. Entonces, ahora hay gente que me reconoce y piensa, después de mirarme: "Ése es de los nuestros".


27. Uno no puede prever los inconvenientes de la soledad. Esto no quiere decir que mire debajo de la cama antes de acostarme, ni que tema ver abrirse bruscamente la puerta de mi cuarto en mitad de la noche. Pero de todos modos, estoy inquieto.


28. Acaso después de todo, fue una ligera crisis de locura. Ya no quedan rastros. Hoy los extraños sentimientos de la otra semana me parecen muy ridículos: ya no me convencen. Esta noche estoy muy a mis anchas, burguesamente, en el mundo.


29. Los objetos no deberían tocar, puesto que no viven. Uno los usa, los pone en su sitio, vive entre ellos; son útiles, nada más. Y a mí me tocan; es insoportable. Tengo miedo de entrar en contacto con ellos como si fueran animales vivos.


30. Entonces veremos a otros bruscamente sumidos en la soledad. Hombres solos, completamente solos, con horribles monstruosidades, correrán por las calles, pasarán pesadamente delante de mí, con los ojos fijos, huyendo de sus males y llevándolos consigo, con la boca abierta y su lengua-insecto batiendo las alas.


31. Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión. Tú sabes que ponerse a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera...Hasta hay un momento, al principio mismo; en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré.


32. El pasado es un lujo de propietario. ¿Dónde había de conservar yo el mío? Nadie se mete el pasado en el bolsillo; hay que tener una casa para acomodarlo. Mi cuerpo es lo único que poseo; un hombre solo, con su cuerpo, no puede detener los recuerdos; le pasan a través. No debería quejarme: sólo quise ser libre.

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