Frases de El señor de las moscas

El señor de las moscas

22 frases de El señor de las moscas (Lord of the flies) de William Golding... Una treintena de muchachos son los únicos supervivientes de un naufragio. Se forman dos grupos, las tensiones aumentan y todo desemboca en un enfrentamiento.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de William Golding son: distropía, esencia del ser humano, adolescentes, supervivencia, isla, cazadores, lucha por el poder, violencia, civilización, naufragio, recolectores, grupos enfentados.

Frases de William Golding

Frases de El señor de las moscas William Golding

01. Se miraron perplejos, con amor y odio.


02. ¿Qué es lo que somos? ¿Personas? ¿O animales? ¿O salvajes?


03. Las ideas más brillantes son siempre las más sencillas.


04. El mundo, aquel mundo comprensible y racional, se escapaba sin sentir.


05. La gente nunca resulta ser del todo como uno cree que es.


06. Caminaron juntos, como dos universos distintos de experiencia y sentimientos, incapaces de comunicarse entre sí.


07. Se perdió en un laberinto de pensamientos que resultaban oscuros por no acertar a expresarlos con palabras.


08. Es nuestra isla. Es una isla estupenda. Podemos divertirnos muchísimo hasta que los mayores vengan por nosotros.


09. Tienen que darse cuenta que el miedo no les puede hacer más daño que un sueño.


10. Me da miedo -dijo Piggy- y por eso le conozco. Si alguien te da miedo, le odias, pero no puedes dejar de pensar en él.


11. Sabían muy bien por qué no lo habían hecho: hubiera sido tremendo ver descender la navaja y cortar carne viva; hubiese sido insoportable la vista de la sangre.


12. La tribu danzaba. En alguna parte, tras aquella rocosa muralla, habría un círculo oscuro, un fuego resplandeciente y carne. Estarían saboreando tanto el alimento como el sosiego de su seguridad.


13. (...) Y las ocasiones se esfumaban tan rápidamente que era necesario aferrarse en seguida a una decisión. Eso le hacía a uno pensar; porque pensar era algo valioso que lograba resultados...


14. ¿Es que no hay nadie aquí con un poco de sentido común? Tenemos que volver a encender esa hoguera. ¿Nunca piensas en eso, verdad Jack? ¿O es que no quieres que nos rescaten?


15. Para otros resultaba fácil levantarse y hablar ante una asamblea, al parecer, sin sentir esa terrible presión de la personalidad; podían decir lo que tenían que decir como si hablasen ante una sola persona.


16. Advirtió que al fin se explicaba por qué era tan desalentadora aquella vida, en la que cada camino resultaba una improvisación y había que gastar la mayor parte del tiempo en vigilar cada paso que uno daba.


17. Aceptaron los placeres de la mañana -el sol brillante, el mar dominador y la dulzura del aire- como las horas agradables para los juegos, durante los cuales la vida estaba tan repleta que no hacían falta esperanzas, y por ello se olvidaban.


18. Su mente estaba llena de recuerdos: los recuerdos de la revelación al acorralar a aquel jabalí combativo; la revelación de haber vencido a un ser vivo, de haberle impuesto su voluntad, de haberle arrancado la vida, con la satisfacción de quien sacia una larga sed.


19. Aquel espacio estaba cercado por oscuros arbustos aromáticos, y todo él era un cuenco de luz y calor. Un gran árbol caído en una de las esquinas descansaba contra los árboles que aún permanecían en pie y una veloz trepadora lucía sus rojos y amarillos brotes desde la cima.


20. Las trepadoras y los arbustos estaban tan próximos que iba dejando el sudor sobre ellos, y en cuanto él pasaba volvían a cerrarse. Una vez alcanzado el centro, se encontró seguro en una especie de choza, cerrada por una pantalla de hojas. Se sentó en cuclillas, separó las hojas y se asomó al espacio abierto frente a él. Nada se movía excepto una pareja de brillantes mariposas que bailaban persiguiéndose en el aire cálido.


21. El grito pasó sobre él y cruzó el extremo más estrecho de la isla, desde el mar a la laguna, como el grito de un pájaro en vuelo. No se paró a pensar... Los rayos de sol caían sobre él como charcos de luz y el sudor formó surcos en su cuerpo. Los gritos llegaban ahora desde lejos, más tenues... Su voz se alzó sobre el negro humo, ante las ruinas de la isla... Y en medio de ellos, con el cuerpo sucio, el pelo enmarañado y la nariz goteando, lloró por la pérdida de la inocencia, las tinieblas del corazón del hombre y la caída al vacío de aquel verdadero y sabio amigo.


22. Las nubes seguían acumulándose sobre la isla. Durante todo el día, una corriente de aire caliente se fue elevando de la montaña y subió a más de tres mil metros de altura; turbulentas masa de aire acumularon electricidad estática hasta que el aire pareció a punto de estallar. Al llegar la tarde, el sol se había ocultado y un resplandor broncíneo vino a reemplazar la clara luz del día. Incluso el aire que llegaba del mar era asfixiante, sin ofrecer alivio alguno. Los colores del agua se diluían, y los árboles y la rosada superficie de las rocas, al igual que las nubes blancas y oscuras, emanaban tristeza. Todo se paralizaba, salvo las moscas, que poco a poco ennegrecían a su Señor y daban a la masa de intestinos el aspecto de un montón de brillantes carbones.

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