Frases de El paciente inglés

El paciente inglés

34 frases de El paciente inglés (The english patient) de Michael Ondaatje... En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, cuatro personajes se reúnen en una villa en ruinas en la Toscana... Juntos van recomponiendo el destrozado mosaico de sus identidades.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Michael Ondaatje son: volver a empezar, amantes, enamorarse, segunda guerra mundial, secretos, italia, consecuencias de la guerra, deserción.

Frases de Michael Ondaatje Libros de Michael Ondaatje

Frases de El paciente inglés Michael Ondaatje

01. Cuando me dejes, olvídame.


02. Así son las palabras. Tienen poder.


03. Los conversadores seducen, las palabras nos arrinconan.


04. Te prometí contarte cómo se enamora uno.


05. En la guerra hay traiciones que, comparadas con nuestras traiciones humanas en época de paz, resultan infantiles.


06. Si te ofreciera mi vida, la rechazarías, ¿Verdad?


07. Miraré a la luna, pero te veré a ti.


08. ¿Acaso no perdonamos todo a un amante? Perdonamos el egoísmo, el deseo, el engaño, siempre y cuando seamos la causa de ello.


09. Como siempre, los libros eran seres místicos para él.


10. Soy un hombre que ayuna hasta que ve lo que desea.


11. A partir de este momento, o encontramos nuestras almas o las perdemos.


12. ¿Qué había sido nuestra relación? ¿Una traición a quienes nos rodeaban o del deseo de otra vida?


13. Bésame. De tu boca es de lo que estoy más puramente enamorada.


14. Si los mares se alejan, ¿Por qué no habrían de hacerlo los amantes?


15. He hecho un viaje muy extraño para encontrarte.


16. Nos vemos en el reloj de luna. Lugar en el que los débiles pueden codearse con los ricos.


17. Aquella noche me enamoré de una voz. Sólo una voz. No quería oír nada más.


18. Fue la época de su vida en que se volcó en los libros como única vía de salvación.


19. Tienes que protegerte de la tristeza. La tristeza está muy próxima al odio.


20. Si te tomas el veneno de otro, por creer que compartiéndolo puedes curarlo, lo único que conseguirás es almacenarlo dentro de ti.


21. Que Dios te conceda la seguridad por compañía.


22. Cuando somos jóvenes no nos miramos en los espejos. Lo hacemos cuando somos viejos y nos preocupa nuestro nombre, nuestra leyenda, lo que nuestras vidas significarán en el futuro.


23. La mitad de los días no soporto no poder tocarte. El resto del tiempo tengo la sensación de que no me importaría no volver a verte. No es cosa de moralidad sino de capacidad de resistencia.


24. Las tormentas de polvo revisten tres formas: el remolino, la columna y la cortina. En el primero desaparece el horizonte. En la segunda te ves rodeado de "djinns danzantes". La tercera, la cortina, "aparece teñida de cobre": la naturaleza parece arder.


25. Siempre había querido palabras, le encantaban, se había criado con ellas. Las palabras le daban claridad, le aportaban razón y forma. En cambio, yo pensaba que las palabras deformaban los sentimientos, como ocurre con los bastones, al introducirlos en el agua.


26. Ellos vivían bien; una intensa vida social en la que yo participaba de vez en cuando: cenas, recepciones, actos que normalmente no me habrían interesado, pero a los que ahora asistía porque ella estaba presente. Soy un hombre que ayuna hasta que ve lo que desea.


27. Cuando la había vuelto a ver después de todo ese tiempo, tenía expresión tensa y recursos físicos apenas suficientes para afrontar la situación con eficacia. Su cuerpo había pasado por una guerra y, como en el amor, había usado todo su ser.


28. La vida de ella con otros ya no le interesaba. Sólo quería su majestuosa belleza, el teatro de sus expresiones. Quería la diminuta y secreta imagen que había entre ellos, la profundidad de campo mínima, su intimidad de extraños, como dos páginas de un libro cerrado.


29. Morimos con un rico bagaje de amantes y tribus, sabores que hemos gustado, cuerpos en los que nos hemos zambullido y que hemos recorrido a nado, como si fueran ríos de sabiduría, personajes a los que hemos trepado como si fuesen árboles, miedos en los que nos hemos ocultado, como en cuevas.


30. Una historia de amor no versa sobre aquellos cuyos corazones se extravían, sino sobre quienes tropiezan con ese hosco personaje interior y comprenden que el cuerpo no puede engañar a nadie ni nada: ni la sabiduría del sueño ni el hábito de la cortesía. Es un consumirse de un mismo y del pasado.


31. Crees que estoy enfadado contigo, ¿Verdad? , porque te has enamorado. ¿No? Un tío celoso de su sobrina. Me da terror tu situación. Quiero matar al inglés, porque eso es lo único que puede salvarte, sacarte de aquí. Y está empezando a caerme bien. Deserta de tu puesto. ¿Cómo va a poder amarte Kip, si no eres lo bastante lista para hacer que deje de arriesgar la vida?


32. Estoy convencido de que, cuando conocemos a las personas de las que nos enamoramos, hay un aspecto de nuestro espíritu que hace de historiador, un poquito pedante, que imagina o recuerda una ocasión en que el otro pasó por delante con total inocencia.... Pero todas las partes del cuerpo deben estar preparadas para el otro, todos los átomos deben saltar en una dirección para que se produzca el deseo.

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