Frases del libro "El olor de la guayaba" de Gabriel García Márquez

El olor de la guayaba

Disfruta de estas 31 frases de "El olor de la guayaba"... Prolongada conversación del escritor y periodista Plinio Apuleyo Mendoza con Gabriel García Márquez, donde éste último desvela el mundo que refleja su obra con la magia de la palabra.

Índice

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en las frases y pensamientos de "El olor de la guayaba", de Gabriel García Márquez son: entrevistas, conversación, condición de la mujer, macondo, ser escritor, sobre el oficio de escribir, periodismo, vocación, fama.

Frases de "El olor de la guayaba"

01. Mientras haya flores amarillas nada malo puede ocurrirme.


02. El periodismo me enseñó recursos para dar validez a mis historias.


03. Cada vez que decido algo lo hago de una manera intuitiva.


04. Macondo, más que un lugar del mundo, es un estado de ánimo.


05. Quiero que el mundo sea socialista, y creo que tarde o temprano lo será.


06. Los escritores somos como los loros, que no aprendemos a hablar después de viejos.


07. No hay en mis novelas una línea que no esté basada en la realidad.


08. Detesto convertirme en espectáculo público. Detesto la televisión, los congresos, las conferencias, las mesas redondas...


09. Un diálogo en castellano que es bueno en la vida real no es necesariamente bueno en las novelas.


10. Los críticos, al contrario de los novelistas, no encuentran en los libros lo que pueden sino lo que quieren.


11. No he podido sobreponerme a la manía de que un error mecanográfico me parece un error de creación.


12. Creo que las mujeres sostienen el mundo en vilo, para que no se desbarate mientras los hombres tratan de empujar la historia.


13. Me considero el mejor amigo de mis amigos, y creo qué ninguno de ellos me quiere tanto como quiero yo al amigo que quiero menos.


14. La realidad que se maneja en una novela es diferente a la realidad de la vida, aunque se apoye en ella. Como ocurre con los sueños.


15. Ningún personaje de mis novelas se parece a Mercedes...He llegado a conocerla tanto que ya no tengo la menor idea de cómo es en realidad.


16. ¿Es para ti el amarillo un color de suerte? -El amarillo sí, pero no el oro, ni el color oro. Para mí el oro está identificado con la mierda.


17. No creo en el mito romántico de que el escritor debe pasar hambre, debe estar jodido, para producir. Se escribe mejor habiendo comido bien y con una máquina eléctrica.


18. Fue Kafka que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los diecisiete años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor.


19. Cuando se quiere escribir algo, se establece una especie de tensión recíproca entre uno y el tema, de modo que uno atiza al tema y el tema lo atiza a uno.


20. En el trabajo literario uno siempre está solo. Como un náufrago en medio del mar. Sí, es el oficio más solitario del mundo. Nadie puede ayudarle a uno a escribir lo que está escribiendo.


21. Creo que las mujeres sostienen el mundo en vilo, para que no se desbarate mientras los hombres tratan de empujar la historia. Al final, uno se pregunta cuál de las dos cosas será la menos sensata.


22. La experiencia más apasionante de mi vida ha sido la de ayudar a crecer a mis dos hijos, y creo que lo que he hecho mejor en la vida no son mis libros sino mis hijos.


23. En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces.


24. No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.


25. A uno le cuesta mucho trabajo separar los elementos esenciales para hacer una síntesis poética en un ambiente que conoce demasiado, porque sabe tanto que no sabe por dónde empezar, y tiene tanto que decir que al final no sabe nada.


26. Está en mi carácter, y ya lo he dicho en muchas entrevistas: nunca, en ninguna circunstancia, he olvidado que en la verdad de mi alma no soy nadie más ni seré nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca.


27. Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay en la vida nada mejor que escribir. Eso es lo que yo llamaría inspiración.


28. Empecé a escribir por casualidad, quizá sólo para demostrarle a un amigo que mi generación era capaz de producir escritores. Después caí en la trampa de seguir escribiendo por gusto y luego en la otra trampa de que nada me gustaba más en el mundo que escribir.


29. Tengo muchas reservas sobre lo que entre nosotros se dio en llamar literatura comprometida, o más exactamente la novela social, que es el punto culminante de esta literatura, porque me parece que su visión limitada del mundo y de la vida no ha servido, políticamente hablando, de nada.


30. Neruda, desde luego, a quien considero como el gran poeta del siglo XX en todos los idiomas. Inclusive cuando se metía en callejones difíciles -su poesía política, su poesía de guerra -, había siempre en su poesía una gran calidad. Neruda, lo he dicho otras veces, era una especie de rey Midas, todo lo que tocaba lo convertía en poesía.


31. -Has dicho que escribir es un placer. También has dicho que es un sufrimiento. ¿En qué quedamos? -Las dos cosas son ciertas. Cuando estaba comenzando, cuando estaba descubriendo el oficio, era un acto alborozado, casi irresponsable. En aquella época, recuerdo, después de que terminaba mi trabajo en el periódico, hacia las dos o tres de la madrugada, era capaz de escribir cuatro, cinco, hasta diez páginas de un libro. Alguna vez, de una sola sentada, escribí un cuento.

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