Frases de El gigante enterrado

El gigante enterrado

23 frases de El gigante enterrado (The buried giant) de Kazuo Ishiguro... Historia ambientada en la Inglaterra de la Edad Media. Una indagación en la memoria y el olvido, los fantasmas del pasado, la sangre y la traición con los que se forjan las patrias, el amor inquebrantable, la vejez y la muerte.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Kazuo Ishiguro son: ambientada en inglaterra, edad media, tormentoso pasado, traición, amor inquebrantable, vejez, muerte, dragones, caballeros, odio, ogros.

Frases de Kazuo Ishiguro Libros de Kazuo Ishiguro

Frases de El gigante enterrado Kazuo Ishiguro

01. La gente de aquel entonces tenía que tomarse con filosofía estas atrocidades.


02. Un amor perdurable que se ha mantenido a lo largo de los años es algo que vemos muy raramente.


03. (...) O que cada cierto tiempo un ogro podía llevarse consigo a un niño y desaparecer entre la niebla.


04. ¿Quién sabe qué sucederá cuando hombres con facilidad de palabra relacionen antiguos agravios con un nuevo deseo de tierras y conquista?


05. Pero incluso este tiempo puede ser suficiente para que las viejas heridas se cierren para siempre, y vivamos en una paz eterna.


06. La tormenta había convertido el terreno en traicionero, de modo que pese a las prisas por dejar atrás la villa, avanzaron con prudencia.


07. ¿Adónde pretendéis llegar con estas palabras desaforadas? Si es la traición lo que estáis contemplando, ¡Entonces luchemos sin más dilación!


08. ¿Quién ha tirado la jarra de cerveza? ¿Quién le ha cortado la cola al dragón? ¿Quién ha dejado la serpiente dentro del cubo?


09. El bosquecillo permitirá a un caballero y su caballo ocultarse. No les atacaré a traición como un bandido, pero ¿Por qué dejar que me descubran una hora antes de nuestro encuentro?


10. ¡Apenas podíamos creer lo que veíamos! Rezábamos para que el combate cesase cuanto antes, porque, fuese cual fuese el insulto que lo había originado, tanta violencia era desproporcionada.


11. He visto un odio oscuro más profundo que las simas marinas en los rostros de ancianas y niños de corta edad, y algunos días yo mismo he sentido ese odio.


12. Resulta raro el modo en que todo el mundo olvida a las personas y las cosas de ayer mismo y del día anterior a ése. Como si una enfermedad se cerniera sobre nosotros.


13. Me preguntaba, princesa, ¿Es posible que nuestro amor no se hubiese hecho tan fuerte a lo largo de estos años si la niebla no nos hubiese saqueado como lo hizo? Tal vez permitió que viejas heridas sanasen.


14. Prométeme, princesa, que no olvidarás lo que en este momento sientes por mí en tu corazón. Porque ¿Qué sentido tiene que vuelvan los recuerdos hurtados por la niebla si es sólo para alejarnos al uno del otro?


15. Nosotros los barqueros hemos visto tantas historias a lo largo de los años que no nos lleva mucho tiempo descubrir los engaños. Además, cuando los viajeros hablan de sus recuerdos más preciados, les resulta imposible disfrazar la verdad.


16. Algunos de vosotros tendréis hermosos monumentos por los que los vivos podrán recordar la maldad que padecisteis. Algunos de vosotros tendréis sólo austeras cruces de madera o piedras pintadas, mientras que otros deberéis seguir ocultos entre las sombras de la historia.


17. ¿Cómo podéis describir como penitencia el correr un velo sobre los actos más nauseabundos? ¿A vuestro dios cristiano se le soborna tan fácilmente con un dolor autoinfligido y unas cuantas plegarias? ¿Tan poco le importa la justicia que no se ha llevado a cabo?


18. Durante mucho tiempo adoré a este hombre, y es cierto que vino después una época en la que deseé que fuese cruelmente castigado por su papel en la traición. Aunque hoy me doy cuenta de que es posible que actuase sin perfidia, deseando el bien tanto para los suyos como para nosotros.


19. Cada vez que vengo aquí, una hora después de mi llegada, esta anciana entra cruzando el arco. Se sienta y se mofa de mí hora tras hora, día y noche. Me lanza acusaciones crueles e injustas. Protegida por la oscuridad, me maldice con sus horribles maldiciones. No me concede ni un momento de respiro.


20. Pero también me pregunto si lo que sentimos hoy en nuestros corazones no es semejante a esas gotas de lluvia que siguen cayendo sobre nosotros desde las hojas empapadas que tenemos encima, pese a que en el cielo ya hace rato que ha dejado de llover. Me pregunto si, sin nuestros recuerdos, lo único que le espera a nuestro amor es apagarse y morir.


21. ¡Soy mortal, no lo niego, pero soy un caballero bien adiestrado y educado largos años durante mi juventud por el gran Arturo, que me enseñó a enfrentarme a todo tipo de desafíos con júbilo aun cuando el miedo te penetra hasta el tuétano, porque ya que somos mortales, mostrémonos espléndidos ante los ojos de Dios mientras caminamos por esta Tierra!


22. (...) La vi perfectamente cuando ayer el soldado le levantó la camisa. No sé cómo se encontraría con un dragón, pero eso es un mordisco de dragón y ahora se está despertando en él el deseo de reunirse con una hembra de dragón. Y del mismo modo, cualquier hembra de dragón que esté suficientemente cerca para olfatearlo vendrá en su busca.


23. Ahora todo se ve muy lejano, como un pájaro que ha salido volando hasta convertirse en una manchita en el cielo. Pero nuestro hijo fue testigo de toda aquella amargura, y a una edad en la que ya no se le podía engañar con palabrería, pero en la que todavía era demasiado joven para entender los múltiples y extraños modos de actuar de nuestros corazones.

Obras similares

Obras que comparten tramas, ideas o sucesos históricos con "El gigante enterrado" de Kazuo Ishiguro.

Libros parecidos

Síguenos