Frases de Irene Némirovsky - Página 3

Frases de Irene Némirovsky (página 3 de 4)

57. El hombre ha nacido para ser guerrero, como la mujer para el descanso del guerrero -respondió Bonnet, y sonrió, porque encontraba divertido citar a Nietzsche ante aquella bonita campesina francesa-. "Suite francesa" (2004)

Divertido


58. Qué feliz se sentía...O puede que no, que aquello todavía no fuera la felicidad, sino su espera, una divina inquietud, una ardiente sed que le abrasaba el corazón. "Jezabel" (1936)

Inquietud


59. Una mujer que envejece, atraída por la juventud de un muchacho, por la emoción de lo desconocido, de la aventura, puede que incluso por la humilde condición de ese amante. "Jezabel" (1936)

Amante


60. Entre aquellas dos mujeres, cualquier tema de conversación era como una zarza: si no había más remedio que tocarlo, se hacía con infinita prudencia para no pincharse las manos. "Suite francesa" (2004)

Conversación


61. -Me importa un bledo la opinión de los sirvientes. -Cometes un error, amigo mío, son ellos los que crean una reputación yendo de una casa a otra y contándolo todo... "El baile" (1930)

Reputación


62. En el fondo, todos juzgamos a los demás según nuestro propio corazón. El avaro cree que a todo el mundo lo mueve el interés; el lujurioso, el deseo, y así sucesivamente. "Suite francesa" (2004)

Prejuicio


63. Odiaba la guerra, que amenazaba algo mucho más importante que su vida o su bienestar: a cada instante destruía el universo de la ficción, el único en que se sentía feliz. "Suite francesa" (2004)

Guerra mundial


64. Aquel chico, que durante cuatro años se había comportado como una especie de héroe, se revelaba un cobarde ante el esfuerzo cotidiano, el trabajo forzoso, la mezquina tiranía de la vida. "El malentendido" (1923)

Cotidiano


65. En el fondo, quizá eso le hacía más daño aún que todo lo demás. (...) Nunca había visto en los ojos maternos aquella fría mirada de mujer, de enemiga. "El baile" (1930)

Mirada


66. Los imperios mueren. Nada tiene importancia. Se mire desde el punto de vista místico o desde el punto de vista personal, es lo mismo. Conservemos la cabeza fría. Endurezcamos el corazón. Esperemos. "Suite francesa" (2004)

Imperio


67. Felices o desgraciados, los acontecimientos extraordinarios no cambian el alma de un hombre, sino que la precisan, como un golpe de viento que se lleva las hojas muertas y deja al desnudo la forma de un árbol. "Suite francesa" (2004)

Acontecimientos


68. Sin duda, cuando se ama de ese modo, nunca puede admitirse la muerte. Se cree que el amor protege. Incluso si no vuelve, si se extravía en la nieve o lo alcanza una bala perdida, lo esperará... Fielmente. "El vino de la soledad" (1935)

Amor incondicional


69. ¿Lo amará ella? -se preguntó la joven mientras su madre bailaba en brazos de su amante y cuando ambas se reencontraban sobre el pulido parqué del vestíbulo-. Es vieja, vive desesperadamente su vejez; está comprando una ilusión... "El vino de la soledad" (1935)

Amante


70. ¿Qué otra cosa somos nosotros, Maurice y yo, a ojos de la gente, que una pareja de pobres empleadillos? En cierto sentido es verdad, y en otro somos seres valiosos y únicos. Yo lo sé. ¡Qué atrocidad tan absurda! "Suite francesa" (2004)

Único


71. Si su propia juventud volviera a aparecer ante ellos, les horrorizaría o simplemente no la reconocerían; pasarían de largo y dirían: "Ese amor, esos sueños, esa pasión, no tienen nada que ver con nosotros". "El ardor en la sangre" (2007)

Pasión


72. Y estos deseos malignos... Por qué esta envidia vergonzosa, desesperada, que roe el corazón al ver pasar dos enamorados bajo el crepúsculo, que se abrazan al caminar y titubean dulcemente, como ebrios... ¿Un odio de solterona a los catorce años? "El baile" (1930)

Soltera


73. No es del todo mi estilo; prefiero escenas más sombrías y sórdidas, pero por una vez, de pasada...Esos vestidos del color de las flores, este atardecer de verano y esta claridad tan delicada sobre los árboles... ¡Qué bonito es! "Los perros y los lobos" (1940)

Atardecer


74. Lo mejor para que llegue, y me refiero a un amor auténtico, limpio y sano, es no pensar demasiado en él, no llamarlo. Si no, te equivocas. Le pones la máscara del amor a la primera cara vulgar que se presenta. "El ardor en la sangre" (2007)

Amor auténtico


75. El compromiso fue casi oficial, pero usted lo rompió inopinadamente. ¿Puede decirnos el motivo? ¿No quiere responder? Probablemente no estaba dispuesta a renunciar a su vida libre y caprichosa ni a todas las ventajas de esa libertad. Su prometido se convirtió en su amante. "Jezabel" (1936)

Renunciar


76. Las cortesanas del gran mundo pueden resultar más temibles que las otras, porque son más hermosas y más inteligentes. ¡Desenmascaremos la hipocresía que consiste en glorificar a las primeras y reservar todo nuestro desprecio para las servidoras de la Venus venal! "Jezabel" (1936)

Hipocresía


77. ¿Había conocido a Harry realmente? ¿O se trataba de un sueño? Por un instante, tembló ante la idea de despertar en su habitación de la infancia, en Ucrania, y descubrir que había imaginado todos aquellos años de felicidad y sufrimiento. "Los perros y los lobos" (1940)

Despertar


78. En silencio, ella dejaba que la cálida brisa le acariciara el rostro. Era uno de esos espléndidos domingos de París en que el azul del cielo se extiende sobre los tejados como una flamante pieza de seda, sin una sola arruga de sombra. "El malentendido" (1923)

París


79. Una larga, larguísima pesadilla...Entre quienes sobrevivieron, unos, los burgueses, los tranquilos, habían vuelto iguales y retomado las antiguas costumbres, el antiguo carácter, como si fueran viejas pantuflas. Otros, los apasionados, habían retornado llevando consigo su rebeldía, sus ansias, sus atormentados deseos. "El malentendido" (1923)

Sobreviviente


80. Si te preguntan alguna cosa, (...), dirás que vivíamos en el Midi todo el año. No es necesario que especifiques si era Cannes o Niza, di solamente el Midi...A menos que te lo pregunten; entonces, es mejor que digas Cannes, es más distinguido... "El baile" (1930)

Distinguido


81. Porque llega una edad en que la piedad que hasta entonces se reservaba únicamente para los niños toma otra forma, una edad en que se contemplan los marchitos rostros de los "viejos" con el presentimiento de que un día nos pareceremos a ellos... Y ése es el principio del fin de la primera infancia. "El vino de la soledad" (1935)

Infancia


82. Ese mismo día escribe a su director literario en Albin Michel una carta que no deja ninguna duda sobre su certeza de que no sobreviviría a la guerra que los nazis habían declarado a los judíos: "Querido amigo... Piense en mí. He escrito mucho. Supongo que serán obras póstumas, pero ayuda a pasar el tiempo". "Suite francesa" (2004)

Judío


83. Toda la claridad del día huía de la tierra y por un breve instante parecía refugiarse en el cielo; nubes teñidas de rosa formaban una concha alrededor de la luna llena, que tenía un color extraño, un verde muy pálido de sorbete de pistacho, y una dura transparencia de hielo; se reflejaba en el lago. "Suite francesa" (2004)

Nubes


84. Los invadía esa extraña felicidad, esa prisa por desnudar el corazón ante el otro, una prisa de amante que ya es una entrega, la primera, la entrega del alma que precede a la del cuerpo. "Conóceme, mírame. Soy así. Esto es lo que he vivido, esto es lo que he amado. ¿Y tú? ¿Y tú, amor mío?". "Suite francesa" (2004)

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