Frases de Yo antes de ti

Yo antes de ti

30 frases de Yo antes de ti (Me before you) de Jojo Moyes... Historia de Louisa Clark, una mujer que está a punto de perder su trabajo y de Will Traynor, un hombre sin esperanzas. Sus mundos cambian por completo cuando se conocen.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Jojo Moyes son: accidente automovilístico, esperanza, suicidio, fortaleza, eutanasia, desempleo, historia de amor, adaptarse al cambio, ficción con personas con discapacidad.

Frases de Jojo Moyes

Frases de Yo antes de ti Jojo Moyes

01. Soy baja, morena y, según mi padre, tengo cara de elfo. Y no se refiere a la "belleza élfica". No soy fea, pero creo que nadie me va a llamar nunca guapa. No cuento con esa grácil cualidad.


02. Le conté una historia de dos personas. Dos personas que no deberían haberse conocido, y que al principio no se caían demasiado bien pero descubrieron que eran las únicas dos personas en el mundo que podrían comprenderse.


03. Lo besé, para ver si así volvía. Lo besé y posé mis labios en los suyos de modo que nuestras respiraciones se entremezclaron y las lágrimas de mis ojos se convirtieron en sal en su piel, y me dije a mí misma que, en algún lugar, unas diminutas partículas de él serían parte de mí, ingeridas, tragadas, vivas, perpetuas.


04. Verse arrojada a una nueva vida (o, al menos, lanzada con tal fuerza contra la vida de alguien que es como aplastarse la cara contra la ventana) te obliga a replantearte quién eres. O qué impresión causas a otras personas.


05. Es agotadora, esta vida, agotadora de una manera que alguien sano es incapaz de comprender. Si está decidido, si de verdad no ve otra forma de mejorar las cosas, entonces supongo que lo mejor que puedes hacer es estar a su lado. No tienes por qué estar de acuerdo. Pero tienes que estar a su lado.


06. (...) Qué maleducados son casi todos los conductores. Aparcan junto a las señales de las aceras o tan cerca unos de otros que es imposible cruzar la calle con una silla de ruedas. Estaba impresionada; un par de veces incluso sentí la tentación de dejar alguna nota grosera en un limpiaparabrisas.


07. - ¿Tiene mucha experiencia como cuidadora? -Hum...En realidad, nunca lo he hecho -dije, tras lo cual añadí, como si oyera la voz de Syed en mi oído-, pero estoy segura de que podría aprender. - ¿Sabe qué es un tetrapléjico? Titubeé. - ¿Alguien...Atrapado en una silla de ruedas?


08. Y entonces, así, sin más, mi corazón se rompió. Se me desencajó el gesto, me abandonó la compostura y lo abracé con todas mis fuerzas, sin que me importara ya que sintiera el temblor de mi cuerpo sollozante porque la pena me había anegado.


09. Lo besé, respirando el aroma de su piel, sintiendo su suave pelo bajo los dedos y cuando me devolvió el beso todo desapareció y quedamos únicamente Will y yo, en una isla en medio de ninguna parte, bajo miles de estrellas titilantes.


10. Se trataba de algo que es imposible comprender hasta que se es madre: no es solo al hombre adulto (ese hijo torpón, sin afeitar, maloliente, vehemente) a quien vemos ante nosotras, con sus multas de tráfico y sus zapatos sucios y su complicada vida amorosa, sino a todas las personas que ha ido siendo, empaquetadas en un solo cuerpo.


11. Fue un momento de una extraña intimidad, este afeitado. Comprendí que había dado por supuesto que su silla de ruedas sería una barrera, que su discapacidad impediría toda sensualidad. Curiosamente, no fue así. Era imposible estar tan cerca de alguien, sentir la piel tirante bajo los dedos, inspirar el mismo aire que espiraba, sin perder un poco el equilibrio. Para cuando llegué a la otra oreja había comenzado a sentir algo perturbador, como si hubiera cruzado una frontera invisible.


12. No se trataba solo de un problema de orgullo herido. No lo soportaba. No soportaba pensar que iba a perderlo, que fuera tan testarudo, tan decidido a negarse a ver el lado bueno de las cosas, que no cambiara de parecer. No podía creerme que ni siquiera fuera a posponer la fecha de la cita, como si estuviera escrita en piedra. Un millón de razones silenciosas retumbaban en mi mente. ¿Por qué esta vida no es suficiente para ti? ¿Por qué no soy yo suficiente para ti? ¿Por qué no confiaste en mí? Si hubiéramos tenido más tiempo, ¿Habría sido diferente?


13. Tienes que mirar el lado bueno. Sabías que no ibas a trabajar ahí para siempre. Tienes que ir hacia delante, hacia arriba.


14. Hay cosas a las que uno nunca presta atención hasta que le toca acompañar a alguien en una silla de ruedas.


15. Adoraba los placeres sensuales de estar al aire libre, los olores, el tacto de la tierra bajo los dedos, la satisfacción de ver seres vivos, radiantes, embelesados en su belleza efímera.


16. Sé que esta no es una historia de amor convencional. Sé que hay todo tipo de razones por las que ni siquiera debería estar diciéndote esto. Pero te quiero.


17. Las lágrimas me abandonaron en silencio, señal de que algo más me abandonaba. La culpa. El miedo. Otras emociones para las que no tenía palabras.


18. Recuerdo haber mirado las estrellas, sentirme desaparecer en esa profundidad infinita, mientras el suelo se tambaleaba con dulzura y daba bandazos como la cubierta de un barco enorme.


19. No sabía que la música era capaz de abrir puertas dentro de uno mismo, de transportarte a un lugar que ni el compositor habría previsto.


20. Necesitaba que mi hijo tuviera algo hermoso que contemplar. Necesitaba decirle, en silencio, que las cosas cambian, crecen o se marchitan, pero que la vida continúa.


21. Tenía veintiséis años y no sabía quién era. Hasta que perdí el trabajo ni siquiera me lo había planteado.


22. Cuando abría los ojos su expresión era más dulce, como la de alguien que se despierta de un sueño agradable.


23. Los pájaros cantaban, el sol se ponía, el mundo daba vueltas. Quise formar parte de todo ello, no estar atrapada en una habitación silenciosa, preocupada por un hombre en silla de ruedas.


24. Algunos errores... Sólo tienen mayores consecuencias que otros. Pero no tienes que dejar que el resultado de un error sea lo que te define. Tú, (...) tienes la opción de no permitir que eso suceda.


25. Esfuérzate. No te conforme. Simplemente vive bien. Sólo vive.


26. Nos quedamos ahí sentados, en un silencio lleno de paz, observando la hipnótica caída de los copos.


27. Había traído consigo los vientos favorables de un mundo enorme, y resultaba extrañamente cautivador.


28. Solo se vive una vez. En realidad, es tu deber que sea una vida plena.


29. Dibujé el mundo que él había creado para mí, lleno de maravillas y posibilidades.


30. Tú nunca estuviste ahí cuando te necesitaba. No emocionalmente. Eras solo una ausencia a la que él trataba de impresionar.

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