Frases de Libro de Mencio

Libro de Mencio

26 frases de Libro de Mencio (Meng-tse) de Confucio... Cuarto Libro Clásico compuesto por su seguidor, el más eminente del confucianismo, que vivió entre los años 371 y 289 aC.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Confucio son: dignidad del ser humano, justicia, habilidades de liderazgo, filosofía oriental, confucianismo, funcionario público, verdadera amistad, poder de las palabras.

Frases de Confucio Libros de Confucio

Frases de Libro de Mencio Confucio

01. Nadie debe comer sin habérselo ganado.


02. Las penas y privaciones agudizan la inteligencia y fortalecen la prudencia.


03. Quien ocupa un cargo público y no puede cumplir con sus obligaciones debe dimitir.


04. El hombre noble conserva durante toda su vida la ingenuidad e inocencia propias de la infancia.


05. Los caminos del sabio son elevados e inasequibles. Sus actos pueden ser admirados, pero no imitados.


06. Si quien gobierna no es justo, aunque ordene que se practique la justicia no será obedecido.


07. Las palabras en sí mismas son inocuas, pero sus consecuencias pueden ser funestas si son despectivas.


08. Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos.


09. Lo que hagáis, a vosotros os pertenece; yo sólo debo responder de mis propios actos.


10. El carpintero hábil no se hace torpe para poder ser imitado por cualquiera de sus ayudantes.


11. Si el príncipe es justo, nadie será injusto; si el príncipe es bondadoso, nadie será cruel.


12. Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.


13. Las mejores palabras son aquellas que encierran un profundo significado y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo.


14. Cuando se emprenden guerras para conquistar nuevos territorios, los campos quedarán cubiertos por los cuerpos de las víctimas.


15. El cielo gobierna los acontecimientos del mundo sin ser visto; esta acción oculta del cielo es lo que se llama el destino.


16. Nada es más digna de admiración en un hombre noble que el saber aceptar e imitar las virtudes de los demás.


17. El mayor defecto de los hombres consiste en preocuparse arrancar la cizaña de los campos ajenos, descuidando el cultivo de sus propios campos.


18. La mejor defensa de un reino consiste en la decidida voluntad de sus habitantes, la cual se conquista mediante un gobierno humanitario y justo.


19. Si la ganancia o el provecho se anteponen a la justicia, los súbditos nunca estarán satisfechos y el príncipe se hallará en un peligro constante.


20. La sabiduría y la prudencia de nada sirven si no se presenta una ocasión propicia; los buenos arados nada pueden por sí solos, si no se presenta una estación favorable.


21. Las desgracias, al igual que la fortuna, sólo llegan cuando las hemos buscado con nuestros actos. Cuando el cielo nos envía calamidades, podemos superarlas; cuando las hemos buscado nosotros mismos, sucumbiremos ante ellas.


22. Hay hombres que tienen fama de grandes creadores porque nunca nadie les ha refutado sus endebles argumentos. Uno de los principales defectos de los hombres consiste en pretender erigirse en modelo de los demás.


23. Para que pueda trabarse una verdadera amistad, es preciso prescindir de la superioridad que puedan otorgar la edad, los honores, las riquezas o el poder. El único motivo que nos debe incitar a la amistad es la búsqueda de las virtudes y el mutuo perfeccionamiento.


24. Lo que hacen los gobernantes es luego imitado por el pueblo. No puedes, por consiguiente, acusar ahora al pueblo de su proceder ni condenarle por ello, pues ha imitado lo que había aprendido de su príncipe; ha devuelto que se le había dado.


25. El superior debe honrar y respetar la sabiduría de sus súbditos, y el inferior debe mostrarse respetuoso y cortés con sus superiores, en atención a la dignidad que ostentan; respetar la dignidad y honrar a los sabios son dos manifestaciones de un mismo deber.


26. Si los hombres con canas pueden cubrirse con vestidos de seda y comer carne, si los jóvenes de negros cabellos dejan de padecer hambre y frío, la vida del reino será próspera. No ha existido ni un solo príncipe que obrando así haya dejado de alcanzar autoridad sobre su pueblo.

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