Frases de La noche de Tlatelolco

La noche de Tlatelolco

21 frases de La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska... Testimonio más completo y emocionante sobre el movimiento estudiantil que cambió la historia de México y sobre el crimen de Estado que le puso fin. Una fuente primordial para quienes quieren saber qué sucedió en 1968.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Elena Poniatowska son: crímenes, violencia, méxico, testimonios póstumos, corrupción política, terrorismo de estado, movimiento estudiantil de 1968, manifestaciones, masacre, rebelión, idealismo, historia de méxico.

Frases de Elena Poniatowska Libros de Elena Poniatowska

Frases de La noche de Tlatelolco Elena Poniatowska

01. Éstos son los agitadores: ignorancia, hambre y miseria.


02. Criticar al César no es criticar a Roma. Criticar a un gobierno no es criticar a un país.


03. El que detenta el poder está siempre obligado a ser el más generoso.


04. No había armas en el Consejo, nadie esperaba la insurrección armada ni la rebelión.


05. Estoy convencido de que el futuro de este país pertenece a jóvenes de mi generación.


06. ¿Por qué no han hecho una manifestación en contra de sus propios prejuicios?


07. En los únicos momentos en que me llevo bien con mis papas es cuando vamos al cine, porque entonces nadie habla.


08. A llegado el día en que nuestro silencio será más elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas.


09. Un joven es siempre una incógnita. Matarlo es matar la posibilidad del misterio, todo lo que hubiera podido ser, su extraordinaria riqueza, su complejidad.


10. (...) Empezaron a golpearlos y a vaciar cajas de libros; buscaban por todas partes sin importarles lo que destruían: había que encontrar las armas.


11. Uno empieza a saber lo que es un gobierno, se da cuenta de lo que es, cuando este gobierno lanza los tanques a la calle.


12. Un régimen que se ensaña contra sus jóvenes, los mata, los encierra, les quita horas, días, años de su vida absolutamente irrecuperables, es un régimen débil y cobarde, que no puede subsistir.


13. La renuncia del rector es un acto de civismo sólo comparable al de Octavio Paz renunciando a la Embajada de México en la India, semanas después, porque no podía representar a un gobierno que asesina a su pueblo.


14. En unos minutos aquello era un infierno. El rugido de las armas era ensordecedor. Los cristales de los departamentos volaban hechos añicos y en el interior las familias, locas de terror, trataban de proteger a sus hijos más pequeños.


15. Un anhelo común los aliaba: la lucha contra las injusticias. Al mezclarse en esa forma con la población, los estudiantes reafirmaban su fe en la causa por la que peleaban y se disponían con más bríos a trabajar para conseguir el triunfo.


16. Aquí está el eco del grito de los que murieron y el grito de los que quedaron. Aquí está su indignación y su protesta. Es el grito mudo que se atoró en miles de gargantas, en miles de ojos desorbitados por el espanto el 2 de octubre de 1968.


17. El contenido político no se lo daban las palabras sino las actitudes. Yo ya no creo en las palabras. Los priístas usan un lenguaje revolucionario, emplean términos muy avanzados, y sin embargo un campesino, sin palabras, sin lenguaje, con su sola actitud, es más revolucionario que todos nosotros juntos.


18. La celda al principio aplasta. Yo desperté al segundo día de recluido con una sensación horrible de asfixia. Los muros sucios, malolientes estaban tan cerca de mí que se metían en mi cerebro, me aplastaban la conciencia como para hacerme entender que la reclusión física implica necesariamente la reclusión mental. Entendí que mi único mundo, mi cosmos estaba dentro de mí.

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