Frases de La madre de Frankenstein

La madre de Frankenstein

32 frases de La madre de Frankenstein de Almudena Grandes... Novela donde Almudena Grandes intercala hechos históricos con relatos de personajes ficticios, un apasionante relato de una mujer y un hombre que optaron por resistir en los tiempos más difíciles.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Almudena Grandes son: experiencias enriquecedoras, ambición de poder, crímenes, mujeres, tristeza, dictadura, fascismo, paso del tiempo, relaciones de poder, reencuentro, verdadera felicidad, resistir, poderosos, desesperanza, alegría de vivir, esperanzas compartidas.

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Frases de La madre de Frankenstein Almudena Grandes

01. Las ilusiones son más venenosas que los pesticidas.


02. Unas cuantas palabras de amor, la promesa de un reencuentro.


03. Un fracaso compartido une más que una victoria común.


04. Eso me había enseñado a desconfiar de la esperanza.


05. La dictadura convierte en mierda todo lo que toca, créeme.


06. Es tu futuro contra el suyo, ¿Entiendes? , dime que lo entiendes...


07. Todo fue cuando ella quiso, como ella quiso, donde ella quiso.


08. Las enfermedades mentales son dolencias físicas, igual que las del cuerpo.


09. Voy a estar alerta, voy a pensar mucho, no vas a poder conmigo.


10. Cuando llega el momento, los buenos padres tienen que dejar marchar a sus hijos.


11. Sé que nunca volveré a ser feliz, porque ni siquiera estoy dispuesta a intentarlo.


12. Sólo respetaba, con una puntualidad escrupulosa, la hora de su cita con los monstruos.


13. Si las cuerdas importamos poco, imagínese las locas, ellas son las últimas de todas las filas.


14. La convicción de que era un privilegiado que no tenía derecho alguno a sufrir agudizaba mi sufrimiento.


15. Todo me dolía hasta que me cansé también de eso, porque con el tiempo, el dolor aburre.


16. Y yo me lo creía, claro, porque igual era hasta verdad, y si no lo era, lo parecía.


17. Honestamente le digo, si las cuerdas importamos poco, imagínase las locas, ellas son las últimas de todas las filas.


18. Nadie habría podido diseñar un escenario tan perfecto para una tristeza semejante, más triste aún por su rareza.


19. El placer incluía la semilla de la pérdida, pero esa perspectiva, lejos de debilitarlo, lo hacía más intenso.


20. Había vivido más de un año sin él, pero sentía su ausencia con más intensidad que nunca.


21. Todos los bichos oportunistas que existen en este mundo me han convertido en su hogar, pero no les hago mucho caso, no creas.


22. Que me había sentido igual que si me hubiera dejado desnuda en un charco de agua fría una mañana de invierno.


23. Sólo merecerá la pena si te apetece, si te interesa de verdad. Nunca lograrás hacer bien nada que no te apetezca hacer.


24. El manicomio de mujeres de Ciempozuelos era un modelo a escala de la sociedad a la que pertenecía, una miniatura patológica de un país enfermo.


25. No les llames locos porque son enfermos. Aunque puedan impulsarles a cometer crímenes tan horribles como este, las enfermedades mentales son dolencias físicas, igual que las del cuerpo.


26. Su experiencia de la alegría y de la desgracia, de la esperanza y la desolación, se parecía demasiado a la mía para que no fueran dos versiones distintas de la misma tristeza.


27. Eso tampoco lo entendieron nunca los médicos, ni el abogado, el jurado, nadie. Que Hildegart por sí misma no era nada, que su inteligencia era un reflejo de la mía, un producto de mi propia inteligencia, nada más.


28. Distinguí ya el trabajo del tiempo en unos tobillos insospechadamente frágiles, la piel reseca y pálida de unos pies hacia los que corrí con una ansiedad repentina, distinta, que no me oprimía en el pecho pero dolía más.


29. El silencio se había convertido en un ruido atronador, insoportable, más estridente que las sirenas que alertaban de los bombardeos, más bronco que las consignas de los manifestantes, más ominoso que el estrépito de los motores de los cazas enemigos.


30. Enfermedad mental es la peor cárcel que existe. Es una cárcel que encierra hacia dentro, que atrapa a una persona y no la suelta jamás, y le arrebata todo lo que tiene, y la hace odiosa para su familia, para las personas.


31. La infinita tristeza de aquel hombre, que no decía nada mientras negaba sin parar con la cabeza, me partió el corazón, abriendo una grieta tan profunda que los contratiempos burocráticos, las envidias profesionales, la eugenesia fascista o los despachos de pentotal, nunca podrían rozarla siquiera.


32. Así comprendí que las jaulas no siempre estaban fuera, en las amenazas y los chantajes de las personas que tenían el poder. También podían estar dentro, incrustadas en el cuerpo, en el espíritu de todas las mujeres perdidas que asumían mansamente un destino que no habían elegido, sólo porque otros habían decidido que lo que más les convenía era volverse decentes.

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