Frases de Ensayos

Ensayos

39 frases de Ensayos (Essais) de Michel de Montaigne... Textos que abarcan un amplio abanico de temas y se caracterizan por un estilo discursivo, un tono coloquial y el uso de numerosas citas de autores clásicos.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Michel de Montaigne son: autobiografía, tolerancia, pensamientos, libertad de elección, filosofía, pedagogía, humanismo, búsqueda de conocimiento.

Frases de Michel de Montaigne Libros de Michel de Montaigne

Frases de Ensayos Michel de Montaigne

01. (...) Nada hay en esta nación que sea bárbaro y salvaje, por lo que me han contado, sino que cada cual llama "barbarie" a aquello a lo que no está acostumbrado.


02. Del mismo papel en que el juez ha escrito una sentencia contra un adúltero rasgará un pedazo para escribir unas líneas amorosas a la esposa de un colega.


03. La grande y gloriosa obra maestra del hombre es vivir de modo conveniente. Todo lo demás, reinar, atesorar, edificar, no son más que pequeños apéndices y adminículos a lo sumo.


04. Si alguna vez me han empujado al manejo de asuntos ajenos, he prometido poner manos a la obra, pero no poner el pulmón y el hígado; encargarme de ellos, no incorporarlos; ocuparme, sí, apasionarme, en absoluto.


05. La memoria es el receptáculo y el estuche de la ciencia; al tenerla tan defectuosa, no puedo quejarme mucho si no sé gran cosa. Sé en general el nombre de las artes y de qué tratan, pero nada más. Hojeo los libros, no los estudio. Lo que me queda de ellos es algo que ya no reconozco que sea de otros; es sólo aquello de lo cual mi juicio ha sacado provecho, los razonamientos y las fantasías de que se ha imbuido. El autor, el lugar, las palabras y demás circunstancias, lo olvido al instante.


06. En lo que a mí respecta, tengo por demostrado que mi espíritu y mi cuerpo se han debilitado más que fortalecido desde que pasé de aquella edad, he retrocedido más que avanzado. Es posible que en el caso de quienes emplean bien su tiempo, el saber y la experiencia aumenten conforme avanza la vida; pero es en la juventud cuando tenemos más vivacidad, prontitud, firmeza y otras varias cualidades más importantes y esenciales, que luego se agostan y languidecen.


07. Eso que solemos llamar "amigos" y "amistad" no son sino vínculos trabados por algún interés o a causa del azar, a través de los cuales nuestras almas se relacionan entre sí. En la amistad de la que yo hablo, las almas se enlazan y confunden la una con la otra en una mezcla tan universal que no hay manera de reconocer la costura que las une.


08. El alma no debe representar su papel para aparentar, sino en el interior, allí donde no alcanzan otros ojos que los nuestros. En ocasiones nos protege del miedo a la muerte, de los sufrimientos y hasta de la vergüenza; en ocasiones nos proporciona firmeza contra la pérdida de hijos, amigos y fortunas, y, cuando se presenta la oportunidad, nos conduce también a los azares de la guerra.


09. Todo es fácil en un cierto sentido e inaccesible en otros. La ocasión y la oportunidad tienen sus privilegios y ofrecen a menudo al pueblo lo que rehúsan a los reyes. La curiosidad se pone pegas a sí misma muchas veces, como también lo hace la grandeza y la potencia.


10. En las relaciones que mantienen los hombres entre sí, he advertido con frecuencia que, en vez de adquirir conocimiento de los demás, no hacemos sino darle amplio de nosotros mismos, preferimos mejor soltar nuestra mercancía, que adquirirla nueva, la modestia y el silencio son cualidades útiles en la conversación.


11. La dicha y la desdicha son, a mi entender, dos potencias soberanas. Es imprudente considerar que la humana previsión pueda desempeñar el papel de la fortuna, y vana es la empresa de quien presume abarcar las causas y consecuencias, y conducir por la mano el desarrollo de su obra: vana sobre todo en las deliberaciones de la guerra. Jamás hubo mayor circunspección y prudencia militar de las que se ven a veces entre nosotros; ¿Será la causa que se tenía extraviarse en el camino, reservándose para la catástrofe de ese juego? Más diré: nuestra prudencia misma y nuestra consultación siguen casi siempre la dirección de lo imprevisto: mi voluntad y mi discurso se remueven ya de un lado ya de otro, y hay muchos de estos movimientos que se gobiernan sin mi concurso; mi razón experimenta impulsiones y agitaciones diarias y casuales.


12. No hay pasión que trastorne tanto la rectitud de los juicios como la ira. Nadie dudaría en castigar con la muerte al juez que condenase a un criminal movido por la ira. ¿Por qué, en cambio, se permite a padres y maestros azotar a los niños y castigarlos cuando están encolerizados? Esto no es ya corrección, es venganza. El castigo hace las veces de medicina para los niños. ¿Y toleraríamos a un médico lleno de ojeriza y de irritación contra su paciente? Nosotros mismos, para actuar bien, no deberíamos poner nunca la mano sobre nuestros sirvientes mientras la ira nos dure. Mientras el pulso nos golpee y nos embargue la emoción, aplacemos la partida; las cosas nos parecerán a buen seguro diferentes cuando nos hayamos calmado y enfriado. En ese momento manda la pasión, habla la pasión, no nosotros.


13. La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad.


14. Las almas más hermosas son aquellas que están provistas de mayor variedad y flexibilidad.


15. Todos los juicios que se hacen a partir de las apariencias externas son extraordinariamente inciertos y dudosos; y no hay testigo más seguro que cada uno para sí mismo.


16. Las cosas más gratas en el mundo son los pensamientos agradables. El gran arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible.


17. Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio.


18. No existe el presente, y esto que llamamos presente no es sino la unión del futuro con el pasado.


19. Siempre he observado que para triunfar en la vida hay que ser entendido, pero aparecer como tonto.


20. La sabiduría tiene sus excesos, y no tiene menos necesidad de moderación que la locura.


21. La manera en que nuestras leyes intentan regular los gastos insensatos y vanos en mesas y vestidos parece ser contraria a su fin. El verdadero medio consistiría en engendrar en los hombres desdén por el oro y la seda como cosas vanas e inútiles; Pero acrecentamos su honor y valía, lo cual es una manera muy inepta de quitar el deseo a los hombres. En efecto, decir que sólo los príncipes comerán rodaballo, y podrán llevar terciopelo y cordón de oro, y prohibirlo al pueblo, ¿Qué es sino dar crédito a estas cosas, y avivar el ansia de todos por usarlas? Que los reyes osen renunciar a estos signos de grandeza, ya tienen otros suficientes. Tales excesos son más excusables en cualquiera que en un príncipe. Del ejemplo de muchas naciones podemos aprender bastantes maneras mejores de distinguirnos exteriormente, y de distinguir nuestros grados -cosa que estimo en verdad muy necesario en un estado-, sin alimentar para ello esta corrupción e inconveniencia tan evidentes.


22. En el más alto de los tronos del mundo seguimos sentados sobre nuestro propio trasero.


23. El mejor matrimonio sería aquél que reuniese una mujer ciega con un marido sordo.


24. No debe compadecerse al enfermo que tiene la curación en el bolsillo. En la experiencia y el uso de esta sentencia, que es muy cierta, reside todo el provecho que extraigo de los libros. En efecto, casi no los utilizo más que quienes no los conocen. Me deleito con ellos como los avaros con sus tesoros, por saber que los gozaré cuando se me antoje. Mi alma se sacia y satisface con este derecho de posesión. No viajo sin libros ni en la paz ni en la guerra. Con todo, pueden transcurrir muchos días, y meses, sin que los emplee. Lo haré enseguida, me digo, o mañana, o cuando me plazca. El tiempo pasa y se va, mientras tanto, sin infligirme ninguna herida. Porque no puede decirse hasta qué punto me tranquiliza y descansa la consideración de que los tengo a mi lado para que me brinden placer cuando llegue el momento, y reconocer cuánta ayuda prestan a mi vida. No he encontrado mejor provisión para el viaje humano, y compadezco en extremo a los hombres de entendimiento que carecen de ella. Prefiero aceptar cualquier otra suerte de ocupación, por ligera que sea, dado que ésta no puede faltarme.


25. La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo.


26. Lo más maravilloso del mundo es saber cómo pertenecer a uno mismo.


27. Los libros son el mejor viático que he encontrado para este humano viaje.


28. Las leyes mantienen su crédito, no porque sean justas, sino porque son leyes.


29. Tú no te mueres porque estás enfermo, te mueres porque estás vivo.


30. Es preciso prestarse a los otros, pero no darse sino a uno mismo.


31. Gobernar una familia es casi tan difícil como gobernar todo un reino.


32. La prueba más clara de sabiduría es una alegría continua.

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