Frases de El reino

El reino

25 frases de El reino (Le royaume) de Emmanuel Carrere... Obra épica y radical que aborda los orígenes del cristianismo y la fe. Vivencias del autor entrecruzadas con la historia de Pablo el Converso y Lucas El Evangelista.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Emmanuel Carrere son: problemas de pareja, historias cruzadas, alcohólico, cristianismo, abrazar la fe, resurrección, bolcheviques.

Frases de Emmanuel Carrere Libros de Emmanuel Carrere

Frases de El reino Emmanuel Carrere

01. Todas nuestras miserias tienen su raíz en el amor propio.


02. (...) Novelas leídas como quien se droga, para anestesiarse, estar ausente.


03. Las cosas se hacen, al final, siempre que se les permita hacerse.


04. El amor quiere la proximidad, la reciprocidad, la aceptación de la vulnerabilidad.


05. Griegos y romanos creían inmortales a los dioses, no a los hombres.


06. "No existía. He existido. Ya no existo. ¿Qué importancia tiene?", se lee en una tumba romana.


07. Estoicos y budistas creen en los poderes de la razón e ignoran o relativizan los abismos del conflicto interior.


08. ¿Un capricho del que por suerte me hubiese liberado? O no, no un capricho: una experiencia interesante, siempre que quedase atrás.


09. Me sentía impotente, exiliado en aquel arrabal de la vida que es un matrimonio infeliz, abocado a un estancamiento largo y apático.


10. La inteligencia tiene sus límites, las profecías tienen los suyos. Todo lo que tiene límites desaparecerá cuando aparezca lo que es perfecto.


11. El único tratamiento que me proporcionó un poco de alivio es un medicamento para psicóticos que, según el prospecto, remediaba las "creencias erróneas".


12. La necesidad de encontrar para su angustia el asidero de una certeza; El paradójico argumento de que someterse a un dogma es un acto de suprema libertad


13. El amor es paciente. El amor presta servicio. (...) Se alegra con la verdad. Lo perdona todo. Lo tolera todo. Lo espera todo. Lo sufre todo. No falla nunca.


14. La extinción del deseo no es sólo el ideal de santurrones puritanos, sino de personas que han reflexionado mucho sobre la condición humana, como los budistas.


15. Al principio pensé que eran dos temas distintos, pero es como en el psicoanálisis: basta afirmar que dos cosas no tienen nada que ver entre ellas para estar seguro de que, al contrario, tienen todo que ver.


16. ¿Acaso el adulto que hace una gran carrera en el mundo traiciona al adolescente intransigente que ha sido? ¿Acaso tiene sentido hacer de la infancia un ideal y pasarse la vida lamentándose porque se ha perdido la inocencia?


17. El amor no dice lo que nos pasamos la vida diciendo continuamente a todo el mundo: "Yo valgo más que tú". El amor tiene otras formas de tranquilizarse. Otra autoridad, que no viene de arriba sino de abajo.


18. La regla fundamental tanto de la meditación como del psicoanálisis: consentirse pensar lo que se piensa, ser atravesado por lo que te atraviesa. No decirse: está bien, o está mal, sino: está, y debo establecerme en lo que hay.


19. Dos familias espirituales: la del que cree en el cielo, la del que no cree; la del que piensa que estamos en este mundo cambiante y doloroso para encontrar la salida, la del que considera que el mundo es cambiante y doloroso pero que eso no implica que exista una salida.


20. Si se proclama que Cristo ha resucitado, ¿Cómo algunos de vosotros podéis decir que los muertos no resucitan? Si no hay resurrección de los muertos, Cristo no ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado nuestra predicación es vana y lo que creéis es una ilusión.


21. La gran diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, decía el filósofo alemán Jakob Taubes, es que el Antiguo está lleno de historias de mujeres estériles a las que Dios concede la merced de engendrar cuando ellas ya no creían poder hacerlo, y que no hay una sola en el Nuevo.


22. Los antiguos se representaban el más allá, a lo cual llamaban los infiernos, como un lugar subterráneo donde las sombras arrastraban una especie de semivida, lentificada, comatosa, larvaria, apenas consciente de sí misma. No era un castigo ir a parar allí, era la condición común de los muertos, con independencia de sus malas acciones o de sus virtudes.


23. Entre la palabra de Dios y la comprensión, lo que cuenta es la palabra, y sería absurdo por mi parte asimilar sólo lo que agrada a mis cortas entendederas. No olvidarlo nunca: es el Evangelio el que me juzga, no al contrario. Entre lo que yo pienso y lo que dice el Evangelio, siempre me sería más provechoso elegir al Evangelio.


24. La verdad, decía Pablo a los judíos y también a los griegos, es que todo está permitido. Todo está permitido pero, añadía, no todo es oportuno. Comed lo que queráis, pero si os encontráis en la mesa con alguien al que le importan estas cosas, procurad no escandalizarle. Aun cuando las prohibiciones que él respeta os parezcan pueriles, observadlas también, por respeto hacia él. La libertad no dispensa del tacto.


25. Nuestras sociedades, todas las sociedades humanas, son piramidales. En la cima están los importantes: los ricos, los poderosos, los bellos, los inteligentes, las personas a las que todo el mundo mira. En el medio están los ciudadanos de a pie, que son la mayoría y a los que nadie mira. Y, por último, en la base están todos aquellos a los que incluso los del medio miran muy satisfechos por encima del hombro: los esclavos, los tarados, los pobres diablos.

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