Frases de El océano al final del camino

El océano al final del camino

35 frases de El océano al final del camino (The ocean at the end of the lane) de Neil Gaiman... Un hombre vuelve al lugar donde transcurrió su infancia. A partir de entonces, los recuerdos fluyen como un océano y la memoria se mezcla con la fantasía.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Neil Gaiman son: recuerdos, magia, supervivencia, otros mundos, poderes sobrenaturales, monstruos, realismo mágico, brujas, fantasmas, niñera, manta voladora.

Frases de Neil Gaiman

Frases de El océano al final del camino Neil Gaiman

01. La luna era una delgada sonrisa blanca...


02. Los adultos siguen caminos. Los niños exploran.


03. Los libros fueron mis maestros y mis consejeros.


04. Las disculpas siempre llegan tarde, pero te agradezco la intención.


05. Vivía en los libros más que en cualquier otra parte.


06. Habría ido con ella hasta las mismísimas puertas de Infierno.


07. Y luego solo quedan los recuerdos. Y estos se desvanecen y se mezclan...


08. Los adultos no deberían llorar. No tienen una madre que los consuele.


09. Poco a poco, la carretera se iba convirtiendo en un simple camino. Estaba llegando al final.


10. Sea lo que sea lo que está pasando -dijo, por fin-, todo tiene solución.


11. Pensé: "me voy a morir". Y, con ese pensamiento en mente, estaba decidido a vivir.


12. (...) Lo había recordado y, detrás de ese recuerdo, vinieron todos los demás.


13. A veces los monstruos son cosas que la gente debería temer y no teme.


14. ¿Podría existir un océano tan pequeño como un estanque de patos?


15. No recuerdo cómo empezaban aquellos sueños. Pero así es como funcionan los sueños, ¿No?


16. Amaba ese lugar como si formara parte de mí, y quizás, en cierto modo, fuera así.


17. El agua del mar no se puede beber, ¿verdad? Demasiada sal. Sería como beberse la sangre de la vida.


18. ¿Por qué a los adultos no les gustaba leer las historias que hablaban de Narnia, de islas secretas, contrabandistas y peligrosos duendes?


19. Fue como si uno de los pilares sobre los que había construido mi mundo se hubiera derrumbado como si fuera de arena.


20. Tienes un agujero en el corazón. Tienes dentro de ti una puerta que conduce a otro mundo más allá del que tú conoces.


21. Tú tienes que seguir con tu vida. La vida que Lettie te regaló. Tienes que crecer y hacer lo posible por hacerte merecedor de ese regalo.


22. Un océano que se extiende desde la eternidad hasta la eternidad y, sin embargo, es lo suficientemente pequeño como para caber en un cubo.


23. Tenía la sensación de haber viajado atrás en el tiempo. Aquella carretera estaba exactamente como la recordaba, a diferencia de todo lo demás.


24. ¿Debería confinaros en el corazón de una estrella oscura, para que sufráis vuestro dolor en un lugar donde cada instante dura mil años?


25. Nada es nunca igual. Así haya transcurrido un segundo o cien años. Todo está en continuo movimiento. Y la gente cambia igual que cambian los océanos.


26. A medida que nos hacemos mayores nos transformamos en nuestros padres; si pudiéramos vivir lo suficiente, veríamos cómo se repiten las mismas caras una y otra vez.


27. Me evadí mentalmente, enfrascándome en la lectura de un libro. Así era como me escapaba cuando la vida real se me hacía muy cuesta arriba o demasiado inflexible.


28. ¿Cómo vas a ser feliz en este mundo? Tienes un agujero en el corazón. Tienes dentro de ti una puerta que conduce a otro mundo más allá del que tú conoces.


29. A veces los recuerdos de la infancia quedan cubiertos u oscurecidos por las cosas que sucedieron después, como juguetes olvidados en el fondo del armario de un adulto, pero nunca se borran del todo.


30. No era más que un estanque de patos, en la parte de atrás de la granja. No muy grande. Lettie Hempstock decía que era un océano, pero yo sabía que eso era una tontería.


31. Ya había estado allí mucho tiempo atrás, ¿No? Estaba seguro de que sí. A veces los recuerdos de la infancia quedan cubiertos u oscurecidos por las cosas que sucedieron después, como juguetes olvidados en el fondo del armario de un adulto, pero nunca se borran del todo.


32. Pero allí, en medio del pasillo, empecé a recordarlo todo. Los recuerdos se asomaban por el borde de las cosas, y me hacían señas. Si me hubieran dicho que volvía a ser un niño de siete años, casi lo habría creído, por un momento.

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