Frases de Dispara, yo ya estoy muerto

Dispara, yo ya estoy muerto

24 frases de Dispara, yo ya estoy muerto de Julia Navarro... Dos familias, una judía y otra árabe, se entrelaza en un mosaico de traiciones, sufrimientos y frases que exploran amores imposibles en un territorio marcado por la intolerancia y la violencia.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Julia Navarro son: ficción histórica, amistad, intolerancia, conflictos familiares, historias cruzadas, religiones, misterio, dignidad del ser humano, valorar las diferencias, ambientada en jerusalén (israel), ambientada en san petersburgo (rusia), parís, huérfanos.

Frases de Julia Navarro Libros de Julia Navarro

Frases de Dispara, yo ya estoy muerto Julia Navarro

01. Quiero creer. Necesito creer. Pero no sé si creo.


02. La realidad será lo que seamos capaces de construir.


03. Los sueños de la juventud se estrellan contra la realidad de la vida cotidiana.


04. Nadie puede salir indemne de tanto sufrimiento. La cuestión es aprender a vivir con ello.


05. La realidad la vamos conformando los hombres, hombres distintos, con intereses, creencias y sueños diferentes.


06. A veces el mal está en los ojos del que mira y no en lo que ve.


07. Respeto a los hombres no por las batallas que hayan podido ganar sino por las causas que defienden.


08. Ser socialista significa creer que todos los hombres somos iguales sin distinción de razas ni religión.


09. Si la vida se hubiera parado en aquel instante, si no les hubiera sorprendido con más sufrimiento...


10. Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse uno mismo es muriendo o matando...


11. Cuanto antes nos enfrentemos al problema antes lo resolveremos, y sólo puede empezarse a resolver con una conversación.


12. Hace tiempo que perdí el control de mi vida, y lo único que hago es dejarme llevar por los acontecimientos.


13. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que la religión nos separe y provoque una mirada diferente de los unos hacia los otros?


14. La realidad no es más que el reflejo de las acciones de los hombres, de manera que la realidad se puede cambiar.


15. Me parece absurdo que los hombres nos peleemos por creer que el Dios al que rezamos es mejor que el Dios de los otros.


16. Nadie quiere escuchar la verdad y cuando la dices te consideran o un loco o un traidor. Y no soy ni lo uno ni lo otro.


17. Se había hecho mujer con las ideas socialistas de sus padres, que eran ante todo internacionalistas y pensaban que árabes y judíos tenían otros problemas que no eran los del nacionalismo.


18. Diré siempre en voz alta lo que pienso y lo defenderé sin que me importen las consecuencias, aunque eso suponga quedarme solo. Lo que nunca haré será engañarme ni engañar a los demás.


19. El padre es el techo, la madre el suelo, y cuando ambos desaparecen uno siente que también ha iniciado la cuenta atrás y que ya no tiene sujeción alguna, quedando suspendido en el aire.


20. Pocas veces los hijos somos capaces de decirles a nuestros padres cuánto les queremos, y es que ni nosotros mismos lo sabemos. Sólo cuando quedamos huérfanos nos damos cuenta de ese amor que guardábamos.


21. Admiro tu capacidad para ponerte en la piel de los demás, para comprender sus razones. Sólo se puede vencer a los adversarios si uno es capaz de pensar como ellos, de lo contrario uno termina engañándose a sí mismo.


22. La religión no es más que superstición. Los hombres libres serán hombres cultos, no importa que sean campesinos o artesanos, y desterrarán de sus vidas los viejos ritos y las leyendas de la Biblia. Aprenderán a pensar y a honrar a la razón.


23. Éste no es el mundo que yo quería para ti, me hubiera gustado que viviéramos en paz, pero las cosas son como son, y tú formarás parte del futuro, de manera que debes hacer lo que creas conveniente para asegurarte ese futuro. Sólo te pido que no odies a nadie y que no te creas diferente a los demás.


24. Te estoy diciendo que los hombres como tú sólo traéis desgracias. En cuanto a lo que me preguntas, te responderé que a mí me enseñaron a no juzgar a los hombres por dónde han nacido ni por el Dios al que rezan ni por lo que saben. Les juzgo por lo que llevan en el corazón, y no me gusta lo que hay en el tuyo.

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