Frases de A de amor - 2

22. Tiene que existir un momento, al principio, en que uno se pregunta si está enamorado de esa persona o de la sensación de estar enamorado. Si ese momento persiste, ya está... se acabó. Y cuando es pasajero... nunca se aleja demasiado. Permanece en la distancia, al acecho, listo para reaparecer en cuanto lo convoques. A veces incluso resurge cuando creías que buscabas otra cosa, como una vía de escape o el rostro de tu amante.


23. Esos momentos que seguían al coito, cuando aún flotaban el calor y los jadeos, cuando todo eran roces y pensamientos... Era como si el mundo entero pudiera reducirse al sonido de una cuerda al tocarse, y como si ese sonido solo pudiera hacerme pensar en ti. A veces el deseo es aire; a veces el deseo es líquido. Y alguna vez, cuando todo lo demás es aire y líquido, el deseo se solidifica y el cuerpo es el imán que atrae su peso.


24. Posteridad. Intento no pensar en ti y en mí envejeciendo juntos, sobre todo porque intento no pensar en la idea de envejecer. Ambas cosas (el paso de los años, los años juntos) son demasiado abrumadoras para plateárselas. Pero una mañana me rendí. Dormías, y te imaginé más y más mayor. El cabello gris, la piel arrugada y macilenta, la respiración jadeante. Y me descubrí pensando: si esto sigue adelante, si no se acaba, cuando muera los recuerdos que deje en ti serán mi mayor logro en esta vida. Tus recuerdos serán mi huella más duradera.

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