Frases de El arte de no amargarse la vida - 2

23. La persona madura sabe que la única forma de disfrutar de los bienes de la vida es estar dispuesto a perderlos. De lo contrario, la tensión inherente a la posibilidad de perderlos es demasiado grande. Sólo podemos disfrutar de lo que podemos prescindir.


24. Una y otra vez, generación tras generación, se producen las mismas trampas mentales que nos llevan a creer en falsedades. El miedo -absolutamente todos los miedos- también es fruto de una mente supersticiosa. La persona madura sabe que no hay nada que temer.


25. Hay que aceptar más al otro y componer lo que llamo "el collage de la amistad", es decir, plantearse las relaciones como un gran mural donde cada persona te aporta una cosa diferente. De esa forma, entre varias personas, uno por aquí, otro por allá, lograremos tener "los mejores amigos".


26. Es bueno tener deseos, es natural. Deseamos poseer cosas, divertirnos, estar cómodos, que nos amen, hacer el amor..., y todos esos deseos son legítimos, siempre y cuando no los transformemos supersticiosamente en necesidades. Y es que los deseos causan placer. Las necesidades inventadas producen inseguridad, insatisfacción, ansiedad y depresión.


27. Otra de las obligaciones que nos inventamos es la de ayudar, aconsejar o ser paño de lágrimas de los familiares, pero olvidamos que nadie puede hacer feliz a nadie. La felicidad es un estado mental en el que sólo uno mismo puede entrar y que no depende de tener más o menos problemas.


28. Las personas mentalmente fuertes tienen mucho cuidado de no dramatizar jamás sobre las posibilidades negativas de su vida y ahí está la fuente de su fortaleza. Están convencidas de que la mayor parte de las adversidades no son ni "muy malas" ni "terribles". Ese convencimiento profundo es lo que las mantiene en calma: ése es su secreto.


29. Si le damos demasiada importancia a la comodidad vamos a ser muy infelices. A la comodidad en cualquiera de sus formas: gozar de más tranquilidad, silencio, limpieza, descanso, etc. , porque: 1. La comodidad no es tan importante, esto es, no da la felicidad. 2. La comodidad viene y va. Es así, es inevitable. 3. Un exceso de comodidad es incompatible con el disfrute activo de la vida.


30. La vergüenza o el miedo al ridículo también se sustenta en la creencia irracional de que la aprobación de los demás es algo esencial. Y la verdad es que no la necesitamos. Es agradable que la gente apruebe todo lo que hacemos y pensamos, pero en realidad no es más que eso: un poco agradable. La aprobación de los demás no aporta mucho más.


31. Si lo pensamos bien, sólo podemos mantener un número limitado de buenos amigos. Cinco o seis, quizás. Es difícil tener un mayor número porque a los buenos amigos hay que cuidarlos y eso toma su tiempo: llamarles, ayudarles, planificar actividades juntos, compartir alegrías y tristezas. En consecuencia, sólo nos tiene que importar ese grupo de amigos, porque el resto de la gente no ejerce una influencia sobre mi mundo.


32. Saber aburrirse, no asustarse por ello, sacarle partido o, al menos, tolerarlo, es una cualidad importante para aquellos que quieran tener una vida emocionante. Parece paradójico y quizá lo sea, pero es así: aburrirse de vez en cuando es una condición necesaria para tener una vida emocionante. Todo aventurero tiene momentos de hastío en el devenir de sus aventuras: largas horas esperando en un aeropuerto, quedarse dos días atrapado en un pueblo perdido sin transporte, etc.


33. ¿Por qué es importante no quejarse? Porque al quejarnos, solemos exagerar y terribilizar..., y ello centra nuestra atención en lo que no funciona de la pareja y olvidamos lo que sí funciona. Nos hacemos desgraciados a nosotros mismos porque, en ese momento, "necesitamos" que la cosa cambie, nos convencemos de que así no podemos seguir. Pero la segunda razón para no quejarnos es que cuando lo hacemos, paradójicamente, ¡Hacemos que el cambio sea más difícil! Se trata de un extraño fenómeno de psicología inversa. Al quejarnos perdemos influencia en la otra persona porque le exigimos el cambio terribilizando. Sin embargo, si le quitamos relevancia, aunque parezca increíble nuestra pareja nos prestará más atención. ¿Por qué sucede eso? Porque cuando exageramos, estamos convirtiendo en importantes cosas que no lo son tanto. Estamos haciendo una montaña de problemas menores, y siempre es más difícil negociar sobre asuntos graves.

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