Frases de Doña Flor y sus dos maridos - 2

19. Pero ¿Qué es una doncella, con su deseo bobo, ignorante, comparada con una viuda, cuya ansiedad está formada por el conocimiento y la ausencia, la contención y la penuria, el hambre y el ayuno, lúcida y atrevida en su deseo?


20. (...) Pero ni aun así adquirió el difunto un aspecto púdico y decente: era un muerto de carnaval, ni siquiera mostraba sangre de bala o de puñalada corriéndole por el pecho que pudiera rescatarlo de su condición de mascarita.


21. La calle entera cantaba en la serenata a Flor, reclinada en la alta ventana, vestida de volados y encajes, bañada por la luna. Abajo, Vadinho, galante caballero, en la mano la rosa que de tan roja parecía negra. La rosa de su amor.


22. (...) Sentía ternura por aquel hombre tranquilo y bueno, un tanto solemne y sistemático, que exigía que todo estuviese en su lugar y a la hora exacta, pero incapaz de una indelicadeza, lleno de atenciones y, sin duda, muerto de amor por ella.


23. En la cama de un matrimonio (en opinión del doctor Teodoro), el deseo no impide el pudor, el amor no se opone al recato, pues el deseo y el amor de los esposos están hechos de materias puras, aun en la secreta intimidad conyugal.


24. ¡Feo! ¿Dónde se ha visto que un hombre sea feo o lindo? La belleza del hombre, desgraciada, no está en la cara, está en el carácter, en su posición social, en sus bienes. ¿Dónde se vio que un hombre rico sea feo?


25. La tomaba como a un juguete; un juguete o un cerrado capullo de rosa que él hacía abrirse en cada noche de placer. Doña Flor iba perdiendo la timidez, entregándose a esa fiesta lasciva con creciente violencia, transformándose en amante impulsiva y audaz.


26. Quítate el cartel y apuesto a que antes de seis meses...- ¿Qué cartel? -Ese que llevas en la cara: "Soy viuda para siempre, no existo para la vida y para el casamiento". Decídete, vuelve a reír, a ser igual a todo el mundo y te juro que en menos de seis meses...


27. Las puertas del infierno se abrieron, y el ángel rebelde traspuso la puerta del dormitorio (y del amor) de doña Flor, encendida su mirada lasciva, incitantes los labios y enteramente desnudo. Si ni siquiera una santa pudo resistir la atracción de esa sonrisa, de ese pecho descubierto, ¿Cómo podría hacerlo doña Flor?


28. ¿Qué garantía puede tener uno? Ninguna...Hasta un motor de camión, cuando se adquiere, tiene garantía por seis meses...Y en cambio cuando uno piensa que está instalado firmemente en la vida, que las cosas al fin se ordenaron, ahí mismo se desmorona todo, el santo cae de las andas y se convierte en basura...


29. (...) Mario Portugal, por entonces soltero y disipado, le prestó a Vadinho una escondida casita por el lado de Itapoá. En ella, la brisa desató los cabellos lisos y negros de Flor y el sol puso en ellos azulados reflejos. Entre el rumor de las olas y el vaivén del viento, él le fue sacando la ropa, pieza a pieza, beso a beso, mientras le decía, riendo, al tiempo que la desvestía y se apoderaba de ella...


30. Eso quiere decir que necesitas un hombre, mi santa. Eres joven, no tienes ninguna enfermedad grave, y que yo sepa no estás castrada, ¿Qué quieres? Hasta las monjas se casan para poder soportar la castidad - se casan con Cristo- y aun así hay algunas que le ponen cuernos a Jesús - y, sonriendo al acordarse-: ¿Recuerdas aquella monja del Desterro que quedó embarazada del panadero y terminó siendo artista de teatro? Hace tiempo, ¿Te acuerdas? No se hablaba de otra cosa...

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