Frases de Alexis o el tratado del inútil combate

Alexis o el tratado del inútil combate

26 frases de Alexis o el tratado del inútil combate (Alexis ou le traité du vain combat) de Marguerite Yourcenar... Fragmentos de una novela polémica e innovadora, que habla sobre el amor y la sexualidad. Una larga carta que Alexis dirige a su esposa, dónde expone un tema tabú, intentando poner punto final a un engaño.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Marguerite Yourcenar son: sexualidad, miedos, libertad personal, matrimonio sin amor, culpabilidad, naturaleza del amor, moralidad, autoengaño, tener miedo, sentimiento de culpa, engaño, amor prohibido.

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Frases de Alexis o el tratado del inútil combate Marguerite Yourcenar

01. Qué difícil es, aunque se tomen muchas precauciones, no hacer sufrir.


02. Si es difícil vivir, es aún mucho más penoso explicar nuestra vida.


03. La memoria de María era muy complaciente, le servía para borrar su pasado.


04. La música, alegría de los fuertes, es el consuelo de los débiles.


05. Eras buena. Sabías lo que era el sufrimiento por haberlo curado y consolado muchas veces.


06. Te pido perdón, lo más humildemente posible, no por dejarte, sino por haberme quedado tanto tiempo.


07. Sin duda, cansarse es una manera de domar el cuerpo, pero el agotamiento del cuerpo termina por entumecer el alma.


08. Es peligroso que nuestros mismos fantasmas sean precisamente los mejores, los más queridos, aquellos que más añoramos.


09. Sin confesármelo, durante aquellos períodos de excesiva disciplina, vivía esperando el momento en que me permitiría caer.


10. Me quedé solo. Luego, la soledad también me dio miedo. Nunca estamos completamente solos, por desgracia; siempre estamos con nosotros mismos.


11. Terminamos incluso por acostumbrarnos a hablar sólo en voz baja, como si temiéramos despertar recuerdos que deben dormir en paz.


12. Es la más grave de todas mis culpas, pero, en fin, la he cometido. Pequé de silencio ante ti y ante mí.


13. Cada palabra que escribo me aleja un poco más de lo que yo quisiera expresar; esto prueba únicamente que me falta valor.


14. Te gusté gracias a esas cualidades que crecen a la sombra de nuestros defectos más graves: la debilidad, la indecisión, la sutileza.


15. Me temo, amiga mía, que sus pequeños defectos mundanos nos hayan impedido apreciar lo que había de extraordinario en aquella gente de antes.


16. Describimos a menudo la felicidad de un alma que pudiera deshacerse de su cuerpo: hay momentos, en la vida, en que el cuerpo se deshace del alma.


17. Estoy cansado de este ser mediocre, sin porvenir y sin confianza en el porvenir, de este ser al que tengo forzosamente que llamar: "yo", puesto que no puedo separarme de él.


18. Te gustaban, igual que a mí, los largos paseos por el campo que no conducen a ninguna parte. Yo no necesitaba que condujeran a ninguna parte; me bastaba con sentirme tranquilo a tu lado.


19. Supongo que le ocurría con sus pesares igual que con los trajes de noche: sólo se los ponía una vez, pero los guardaba todos, así que tenía armarios de recuerdos.


20. No perdonaba al prójimo ni la más pequeña transgresión; tenía miedo de que mi indulgencia para con los demás obligara a mi conciencia a excusar mis propias faltas.


21. Me sería fácil hacer un relato dramático, pero ni a ti ni a mí nos interesan los dramas y hay muchas cosas que se pueden dar a entender muy bien sin contarlas.


22. Más tarde, he visto a tu hijo acurrucarse junto a ti y he pensado que el hombre, sin saberlo, busca sobre todo en la mujer el recuerdo del tiempo en que su madre lo abrazaba.


23. ¿Y no soy yo también muy pobre, yo que no tengo ni amor, ni fe, ni deseo confesable, yo que no puedo contar más que conmigo mismo y que casi siempre me soy infiel?


24. Dicen que en las casas viejas siempre hay algún fantasma; yo nunca vi ninguno y, sin embargo, era un niño miedoso. Quizás comprendiese ya que los fantasmas son invisibles porque los llevamos dentro.


25. Los he analizado para ver si descubría en ellos algún significado inquietante que se me hubiera escapado entonces y para estar seguro de no haber confundido la ignorancia del espíritu con la inocencia del corazón.


26. Echan la culpa a los malos ejemplos, al contagio moral y sólo retroceden ante la dificultad de explicarlos. No saben que la naturaleza es más diversa de lo que suponemos: no quieren saberlo porque les es más fácil indignarse que pensar.

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