Frases de Steven Galloway - Página 2

23. Los dedos en su carne le comunicaban que era amado, que siempre lo había sido, y que el mundo era un lugar donde, ante todo lo demás, las cosas buenas encontrarían el modo de penetrar en uno y alojarse en su interior. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Dedos


24. No habrá nadie en las montañas apuntándoles con armas, y en poco tiempo ni siquiera lo considerará una bendición, sino algo obvio, porque así es como se supone que la vida debe ser. Serán felices. No odiarán a nadie ni nadie les odiará. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Bendición


25. ¿La odian los hombres de las montañas? ¿U odian la idea de ella, porque es diferente de ellos, y que esa diferencia pueda entrañar alguna clase de inferioridad o superioridad por parte de ella o de ellos, un sentimiento que al final amenace la felicidad potencial de todo el mundo? "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Potencial


26. ¿Es el Sarajevo real aquel en el que la gente era feliz, se trataba bien, vivía sin conflicto? ¿O es el Sarajevo real el que ve hoy, en el que la gente intenta matarse, en el que las balas y las bombas caen desde las colinas y los edificios se derrumban? "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Sarajevo


27. Las cosas no siempre son lo que parecen. Si esta ciudad va a morir, no será a causa de los hombres de las montañas, sino de las personas del valle. Cuando se conformen viviendo con la muerte, convirtiéndose en lo que los hombres de las montañas quieren que sean, entonces Sarajevo morirá. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Sarajevo


28. (...) Sabe que en la ciudad de su memoria no tenía hambre, ni estaba magullada, ni su hombro cargaba con el peso de un arma. En la ciudad de su memoria siempre había gente en las calles a estas horas de la mañana, preparándose para el día que se desplegaba ante ellos. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Ciudad


29. (...) Ahora está en ruinas, arrebatado a la existencia por medio de bombas. Todo a su alrededor tiene un particular tono grisáceo. No está seguro de su origen, si siempre estuvo allí y la guerra ha arrancado la capa de color que la ocultaba, o si ese gris es el color de la guerra en sí. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Bombas


30. Así es como ella cree que ocurre la vida. Una pequeña cosa detrás de otra. Una serie de confluencias sin importancia, cualquiera o ninguna de las cuales puede conducir a la salvación o a la tragedia. No hay grandes momentos en los que una persona lleve a cabo un acto que defina su humanidad. Sólo hay momentos en los que parece, brevemente, que eso ocurre. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Conducir


31. Sabe que el francotirador volverá a disparar, pero no tiene miedo. En este momento el miedo no existe. Tampoco hay nada similar a la valentía. No hay héroes, no hay villanos, no hay cobardes. Sólo hay lo que puede hacer y lo que no puede hacer. Hay lo correcto, lo incorrecto, y nada más. El mundo es binario. Los matices llegarán más tarde. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Correcto


32. La civilización no es algo que uno construye y ya está, sigue ahí para siempre. Necesita ser reconstruida constantemente, ser recreada a diario. Se desvanece mucho más deprisa de lo que él habría creído posible. Y si él desea vivir, debe hacer cuanto esté en sus manos para evitar que el mundo en el que quiere vivir desaparezca. Mientras haya guerra, la vida es una medida preventiva. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Civilización


33. La geografía del cerco es simple. Sarajevo es una larga franja de tierra plana rodeada de colinas por todos los costados. Los hombres de las montañas controlan la totalidad de las tierras altas y la península llana del centro de la ciudad, Grbavica. Disparan proyectiles y bombas de mortero, obuses y granadas al resto de la ciudad, que está siendo defendida con un tanque y pequeñas armas de mano. La ciudad está siendo destruida. "El violonchelista de Sarajevo" (2008), Steven Galloway

Sarajevo

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