Frases de Matsuo Basho - Página 5

01. Sol de invierno sobre un caballo la silueta helada.

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02. En este jardín ¡Un siglo de hojas muertas!

+ Frases de Jardín


03. En casa del cantero florecen los crisantemos entre las piedras.

+ Frases de Crisantemos


04. Chilla la grulla con voz que desgarra el banano.

+ Frases de Grulla


05. La luna a todo correr las cimas de los árboles detienen la lluvia.

+ Frases de Luna


06. El cuco un gran bosque de bambúes filtra la luna.

+ Frases de Cuco


07. Para el hombre que se dice cansado de su hijo no hay flores.

+ Frases de Cansado


08. La dulce noche primaveral contemplando los cerezos en flor ha llegado a su fin.

+ Frases de Noche


09. Ruido de alguien sonándose los dedos. Los ciruelos en su estallido.

+ Frases de Ciruelo


10. El sol se levanta sobre el sendero a la montaña ll perfume de los ciruelos.

+ Frases de Perfume


11. Estoy en Kioto Pero al canto del Hototogisu soñando de Kioto.

+ Frases de Hototogisu


12. Desolación invernal en un mundo de tono uniforme el ruido del viento.

+ Frases de Tono

Influencias

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Matsuo Basho

Matsuo Basho

Poeta japonés, considerado el padre de los haikus de nombre real Matsuo Munefusa.

Sobre Matsuo Basho

Nacido en una familia noble, Matsuo Basho fue el segundo de los seis hermanos.

En 1653 comenzó a servir como paje del hijo de la familia poderosa donde trabajaba su padre, un samurái de rango bajo.

Matsuo Basho es el acompañante y discípulo del poeta y jefe samurái Toudou Yoshitada, quien lo prepara como Samurái.

En 1657 muere repentinamente su maestro, representando un duro golpe para Basho, que pide separarse del servicio de la familia.

Al ser rechazada su petición huye a Kioto y sólo se sabe que se dedica a leer clásicos chinos y estudiar poesía.

En 1675 se traslada a Edo (Tokyo) y entra en el círculo de haiku de Edo, conociendo a los poetas más importantes del momento.

Progresivamente va adquiriendo reputación, desarrollando su particular estilo y creando su propia escuela donde concurren muchos discípulos.

En 1680 uno de sus discípulos, Sampu, le regala una casa junto al río Sumida, trasladándose a ella y cambiando el centro artístico del momento por una vida más tranquila en el campo.

Matsuo Basho escribe en 1686 el haiku más famoso de la literatura japonesa, inspirado en un estanque, una rana y lo que produce su inmersión.

A partir de entonces realizó numerosos viajes, narrando sus experiencias.

Matsuo Basho supo elevar los haikus a una composición poética, transformándola de una expresión de intelectualidad o ingenio verbal a una intuición de la naturaleza, impregnada del espíritu del budismo zen.

Toda la obra de Matsuo Basho es un encuentro constante con la naturalidad y con la humildad del que usa los versos para avanzar en su propio camino de superación espiritual.

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