Las mejores frases de Jaime Sabines

Recopilación de frases de Jaime Sabines, escritor, ensayista, poeta y político mexicano, reconocido como uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX.

Sus escritos están relacionados con diversos lugares cotidianos como la calle, hospitales, patios, plazas y hogares y debido a su habilidad para jugar con la realidad, era apodado: "El francotirador de la literatura".

Amor y desamor, muerte y soledad son sentimientos siempre presentes en sus frases, que mantienen en vela a sus lectores.

Frases de Jaime Sabines

Los pensamientos fueron ordenadas por el año de publicación de sus obras.


Horal (1950)

Primer libro de poesías del autor, donde ya comienza a vislumbrarse sus características más importantes como poeta

Frases de Jaime Sabines en Horal

01. No me digan ustedes en dónde están mis ojos, pregunten hacia dónde va mi corazón.

02. En silencio se van llenando el uno al otro. Cualquier día despiertan, sobre brazos; piensan entonces que lo saben todo. Se ven desnudos y lo saben todo.

03. Mi corazón emprende de mi cuerpo a tu cuerpo último viaje.

04. ¿Han visto ustedes un gesto de ternura en el rostro de un loco dormido?

05. Amargo como esos minerales amargos que en las noches de exacta soledad -maldita y arruinada soledad sin uno mismo- trepan a la garganta y, costras de silencio, asfixian, matan, resucitan.

06. Yo no lo sé de cierto, pero supongo que una mujer y un hombre algún día se quieren, se van quedando solos poco a poco, algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre la tierra se penetran, se van matando el uno al otro.

07. Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas. Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida. Y se van llorando, llorando la hermosa vida.

08. Aquí, no hay mujer. Me falta. Mi corazón desde hace días quiere hincarse bajo alguna caricia, una palabra. Es áspera la noche. Contra muros, la sombra lenta como los muertos, se arrastra. Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua. Su piel sobre mis huesos y mis ojos dentro de su mirada. Nos hemos muerto muchas veces al pie del alba. Recuerdo que recuerdo su nombre, sus labios, su transparente falda. Tiene los pechos dulces, y de un lugar a otro de su cuerpo hay una gran distancia: de pezón a pezón cien labios y una hora, de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas. Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos, hasta el último vuelo de la última ala, cuando la carne toda no sea carne, ni el alma sea alma. Es precioso querer. Yo ya lo sé. La quiero.

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La Señal (1951)

Segundo libro de poesías del autor, que revitaliza la poesía mexicana de manera determinante e irreversible

Frases de Jaime Sabines en La Señal

01. ¡Y como nos queremos entonces en la risa de hallarnos solos en el amor prohibido!

02. Uno es un tonto en una cama acostado, sin mujer, aburrido, pensando, sólo pensando.

03. Te desnudas igual que si estuvieras sola y de pronto descubres que estás conmigo. ¡Cómo te quiero entonces entre las sábanas y el frío!

04. ¡De pie, esqueletos! Tenemos las sonrisas por amuletos. ¡Entremos a la danza, en las cuencas los ojos de la esperanza!

05. ¿Que es el misterio de esa luz que llora en el agua del ojo, en esa enferma superficie de vidrio que tiembla? Ángeles custodios les recogen la cabeza. Murieron en su mirada, murieron de sus propias venas. Los ojos parecen piedras dejadas en el rostro por una mano ciega. El misterio los lleva. ¡Qué magia, que dulzura en el sarcófago de aire que los encierra!

06. Los he visto a menudo -a ellos, a los enamorados- en las aceras, sobre la yerba, bajo un árbol, encontrarse en la carne, sellarse con los labios. Y he visto el cielo negro en el que no hay ni pájaros, y estructuras de acero y casa pobres, patios, lugares olvidados. Y ellos, constantes, tiemblan, se ponen en sus manos, y el amor se sonríe, los mueve, les enseña, igual que un viejo abuelo desengañado.

07. Yo no quiero elogiarte como acostumbran los arrepentidos porque te quise a tu hora, en el lugar preciso, y harto sé lo que fuiste, tan corriente, tan simple, pero me he puesto a llorar como una niña porque te moriste. ¡Te siento tan desamparada, tan sola, sin nadie que te ayude a pasar la esquina, sin quién te dé un pan! Me aflige pensar que estás bajo la tierra fría de Berriozábal, sola, sola, terriblemente sola, como para morirse llorando. Ya sé que es tonto eso, que estás muerta, que más vale callar, ¿Pero qué quieres que haga si me conmueves más que el presentimiento de tu muerte?

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Poemas Sueltos (1961)

Conjunto de poemas escritos entre 1951 y 1961, donde su poesía llega a su plenitud y madurez

Frases de Jaime Sabines en Poemas Sueltos

01. Amor, todos los días. Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.

02. En mis labios te sé, te reconozco, y giras y eres y miras incansable y toda tú me suenas dentro del corazón como mi sangre.

03. No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti.

04. Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso, en tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes.

05. Te recuerdo en mi boca y en mis manos. Con mi lengua y mis ojos y mis manos te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne, a siembra , a flor, hueles a amor, a ti, hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.

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Yuria (1967)

Obra donde Sabines recuperan poemas que habían sido excluidos en algunas ediciones anteriores

Frases de Jaime Sabines en Yuria

01. Dame ahora tu boca: me la quiero comer con tu sonrisa.

02. ¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba...

03. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza. Córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor.

04. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

05. Si te sacas los ojos y los lavas en el agua purísima del llanto, ¿Por qué no el corazón ponerlo al aire, al sol, un rato?

06. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

07. Porque es necesario decir esto: para acabar con la Cuba socialista hay que acabar con seis millones de cubanos, hay que arrasar a Cuba con una guataca inmensa o echarle encima todas las bombas atómicas y los diablos.

08. No sé, a estas alturas, cómo decir las cosas que suceden. Soy un poco apagado, un poco triste, un poco incrédulo y vacío. Dejé pasar tres meses a propósito para mirar en mí, mirarte lejos, sano y salvo de ti, Cuba caliente.

09. Te quiero porque tienes las partes de la mujer en el lugar preciso y estás completa. No te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Colocada en tu alma, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo, leche de luna en las oscuras hojas.

10. Expertos bien intencionados y médicos amigos me recomiendan dietas y sistemas para prolongar la vida unos años más. Lo agradezco de todo corazón pero me río de tan vanas recetas y tan escaso afán. La muerte también ríe de todas esas cosas. La única recomendación que considero seriamente es la de llevar una mujer joven a la cama porque a estas alturas, la juventud solo puede llegarme por contagio.

11. Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿Por qué lloras? Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la caja, la introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí no sales. Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos derramados. Es una burla: ¿Para qué lo enterraron? , ¿Por qué no lo dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de su muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales, o tirarlos a un río?

12. Me preocupa el televisor. Da imágenes distorsionadas últimamente. Las caras se alargan de manera ridícula, o se acortan, tiemblan indistintamente, hasta volverse un juego monstruoso de rostros inventados, rayas, luces y sombras como en una pesadilla. Se oyen palabras claramente, la música, los efectos de sonido, pero no corresponden a la realidad, se atrasan, se anticipan, se montan sobre los gestos que uno adivina. Me dicen que un técnico lo arreglaría en dos o tres días, pero yo me resisto. No quiero la violencia: le meterían las manos, le quitarían las partes, le harían injertos ominosos, transplantes arriesgados y no siempre efectivos. No volvería a ser el mismo.

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Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973)

Libro dedicado a su padre, donde el escritor nos habla de la muerte de su padre, pero más que eso, también de la importancia que tuvo éste en su vida

Frases de Jaime Sabines en Algo sobre la muerte del Mayor Sabines

01. Morir es retirarse, hacerse a un lado, ocultarse un momento, estarse quieto, pasar el aire de una orilla a nada y estar en todas partes en secreto.

02. Déjame reposar, aflojar los músculos del corazón y poner a dormitar el alma para poder hablar, para poder recordar estos días, los más largos del tiempo.

03. ¡A la chingada la muerte!, dije, sombra de mi sueño, perversión de los ángeles, y me entregué a morir como una piedra al río, como un disparo al vuelo de los pájaros.

04. Es un mal sueño largo, una tonta película de espanto, un túnel que no acaba lleno de piedras y de charcos. ¡Qué tiempo éste, maldito, que revuelve las horas y los años, el sueño y la conciencia, el ojo abierto y el morir despacio!

05. Te enterramos ayer. Ayer te enterramos. Te echamos tierra ayer. Quedaste en la tierra ayer. Estás rodeado de tierra desde ayer. Arriba y abajo y a los lados por tus pies y por tu cabeza está la tierra desde ayer. Te metimos en la tierra, te tapamos con tierra ayer. Perteneces a la tierra desde ayer. Ayer te enterramos en la tierra, ayer.

06. Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas, por eso es que este hachazo nos sacude. Nunca frente a tu muerte nos paramos a pensar en la muerte, ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la alegría. No lo sabemos bien, pero de pronto llega un incesante aviso, una escapada espada de la boca de Dios que cae y cae y cae lentamente. Y he aquí que temblamos de miedo, que nos ahoga el llanto contenido, que nos aprieta la garganta el miedo.

07. Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, poco a poco te acabas. Yo te he ido mirando a través de las noches por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas, otro día sin garganta, la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose, tronchando obscuramente el trigal de tus canas. Todo tú sumergido en humedad y gases haciendo tus desechos, tu desorden, tu alma, cada vez más igual tu carne que tu traje, más madera tus huesos y más huesos las tablas. Tierra mojada donde había tu boca, aire podrido, luz aniquilada, el silencio tendido a todo tu tamaño germinando burbujas bajo las hojas de agua (Flores dominicales a dos metros arriba te quieren pasar besos y no te pasan nada).

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Otros Poemas Sueltos (1994)

Obra que reune numerosas poesías que no formaron parte de obras anteriores y dejan ver un poeta maduro y brillante

Frases de Jaime Sabines en Otros Poemas Sueltos

01. ¡Qué rápido contacto el de tus ojos con mi mirada!

02. Tú eres como mi casa, eres como mi muerte, amor mío.

03. Hoja que apenas se mueve ya se siente desprendida: voy a seguirte queriendo todo el día.

04. Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido, iluminado, soñando rosas e inventando estrellas y diciéndote adiós yendo a tu lado.

05. Te quiero desde el poste de la esquina, desde la alfombra de ese cuarto a solas, en las sábanas tibias de tu cuerpo donde se duerme un agua de amapolas.

06. Tienes el alma como la piel de los viejos.

07. Eso fue alguna vez porque recuerdo que fue cierto.

08. Estamos en el sexo, belleza pura, corazón solo y limpio.

09. Quiero comer contigo, estar, amar contigo, quiero tocarte, verte.

10. Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto que la pata de conejo.

11. Voy a seguir tus pasos hacia arriba, de tus pies a tu muslo y tu costado.

12. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.

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Los amorosos (2009)

¿Es posible el amor a distancia? ¿Qué sucede si es tu verdadero amor? Correspondencia literaria, histórica y amorosa del autor a Chepita, con quien compartió su vida hasta el final

Frases de Jaime Sabines en Los amorosos

01. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable.

02. ¡Está lloviendo a cántaros! Y sobre mi corazón, a cántaros, tú. Ven. Te espero. Ven...

03. Estoy terriblemente solo. Te necesito. No puedo defenderme más contra tu ausencia y mi soledad.

04. (...) Estoy enfermo de ti que me eres necesaria como un vicio tremendo imprescindible, exacta, insoportable.

05. En ese momento sentí que te quería más allá de la pasión que es necesidad, más allá del hábito que es ejercicio.

06. Ojalá te encuentre por aquí, en alguna calle del sueño. Es una gran alegría ésta de aprisionarte con mis párpados al dormir.

07. Tú eres mi único rival, dijiste. Y quedé sorprendido. Y sonreí nerviosamente, como el culpable descubierto o como el que se halla a sí mismo.

08. A veces te aborrezco tanto, casi tanto como te quiero.

09. Perdóname si creo ofenderte, a veces, cuando piso una flor.

10. Acaso es triste el irse... Pero sin el irse no hay el volver.

11. Tienes que oír mi amor con su voz, tocarlo en su carne, aceptarlo como es, desnudo y libre.

12. Sí los amores de lejos son de... El estarse peleando por carta es el summum de la estupidez.

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Jaime Sabines

Jaime Sabines - Sus mejores frases

Recopilación de Frases de Jaime Sabines, fragmentos de sus obras más importantes: "La señal" (1951), "Adán y Eva" (1952), "Diario Semanario y poemas en prosa" (1961), "Poemas sueltos" (1961), "Maltiempo" (1972) y "Los amorosos" (2009).

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