Frases de Howard Phillips Lovecraft - Página 6

01. Pero, ¿Qué peso podían tener los sueños de dos místicos frente a la rígida ciencia mundana? "La llave de plata" (1929)

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02. Una vez perdidos estos marcos artificiales de referencia, sus vidas quedaron privadas de dirección y de interés, hasta que finalmente tuvieron que ahogar el tedio en el bullicio y en la pretendida utilidad de las prisas, en el aturdimiento y en la excitación, en bárbaras expansiones y en placeres bestiales. "La llave de plata" (1929)

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03. (...) Esto había sucedido en octubre, y desde entonces parecía haber adquirido una inusitada facultad de predecir acontecimientos futuros. "La llave de plata" (1929)

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04. La belleza serena y duradera sólo se halla en los sueños; pero este consuelo ha sido rechazado por el mundo cuando, en su adoración de lo real. Arrojó de sí los secretos de la infancia. "La llave de plata" (1929)

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05. Y cuando se hallaron hartos de todo esto, o decepcionados, o la náusea les hizo reaccionar, entonces se entregaron a la ironía y a la mordacidad, y echaron la culpa de todo al orden social. "La llave de plata" (1929)

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06. De cuando en cuando, no obstante, le resultaba inevitable considerar cuán triviales, veleidosas y carentes de sentido eran todas las aspiraciones humanas, y cuán contradictoriamente contrastaban los impulsos de nuestra vida real con los pomposos ideales que aquellos dignos señores proclamaban defender. "La llave de plata" (1929)

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07. Comprendí que el entusiasmo casi alcanzaba el límite del amotinamiento y que nada podía hacer por evitar el peligro que pudiera correr ahora el éxito de la expedición, pero me espantó pensar que Lake se fuera aventurando más y más profundamente en aquella blanca y traidora inmensidad llena de tempestades y misterios insondables. "En las montañas de la locura" (1936)

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08. La imagen de aquella titánica muralla montañosa situada a setecientas millas de distancia inflamó nuestro más hondo sentido de la aventura y nos congratulamos de que fuera nuestra expedición, aunque no nosotros personalmente, quien la hubiera descubierto. "En las montañas de la locura" (1936)

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09. Aquella nube al fondo, trémula y medio luminosa, despertaba sugerencias indecibles, más que de un espacio terrestre de un más allá vago y etéreo, y daba aterradoras advertencias de la naturaleza totalmente remota, apartada, desolada y muerta desde hacía muchos eones de ese mundo austral insondable y jamás hollado. "En las montañas de la locura" (1936)

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10. Sobre la mesa del laboratorio, y alrededor de ella, había esparcidas otras cosas, y no tardamos en adivinar que eran los trozos, minuciosa pero extraña y torpemente diseccionados de un hombre y un perro. "En las montañas de la locura" (1936)

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11. Era necesario frenar la imaginación al socaire de aquellas ensombrecedoras montañas de locura. "En las montañas de la locura" (1936)

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12. Nos dirigimos hacia él, y cuando al fin pudimos llegar a tocar sus ciclópeos bloques tuvimos la sensación de haber establecido un eslabón sin precedentes, casi blasfemo, con olvidados eones normalmente arcanos para nuestra especie. "En las montañas de la locura" (1936)

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Autores relacionados

Robert E. Howard Stephen King

Howard Phillips Lovecraft

Howard Phillips Lovecraft
  • 20 de agosto de 1890
  • Providence, Rhode Island, Estados Unidos
  • 15 de marzo de 1937
  • Providence, Rhode Island, Estados Unidos

Escritor estadounidense de novelas y relatos de ciencia ficción y terror, considerado el gran innovador del relato de terror y convertido en clásico.

Sobre Howard Phillips Lovecraft

Howard Phillips Lovecraft fue hijo único de Winfield Scott Lovecraft y Sarah Susan Phillips Lovecraft, ambos provenientes de familias distinguidas de Estados Unidos e Inglaterra.

Durante su infancia fue un niño muy observador, fascinado por visitar lugares extraños, alejados o poco transitados.

En 1893 el padre de Howard Phillips Lovecraft sufre una crisis nerviosa, debiendo ser hospitalizado de urgencia y luego declarado incapacitado legalmente por las secuelas neurológicas que le quedaron, muriendo cinco años después tras numerosas internaciones.

La educación del niño quedó en manos de la madre y del abuelo, un importante empresario amante de la lectura, que alentó el hábito en su nieto y fue su gran apoyo.

H.

P.

Lovecraft sólo asistió un año a la escuela, siendo su formación autodidacta.

En 1904 fallece su abuelo, motivo que lo afectó notablemente y sumó más depresión al hecho de tener que abandonar la casa por problemas económicos.

Entre 1908 y 1913 vivió como un ermitaño, siendo la madre el único contacto que tenía con el mundo exterior.

Esta situación cambió al escribir una carta a la revista "Argosy" y tras calurosos debates de opinión, Edward Daas, presidente de la Asociación Amateur de Prensa (UAPA), invitó a Howard Phillips Lovecraft a ser parte de ella en 1914.

En 1917 publicaría su primer trabajo profesional, "Dagon", y comenzó a formarse una red de admiradores en torno a sus relatos.

Tras la muerte de su madre en 1921 y la precaria situación económica en la que quedo, H.

P.

Lovecraft debió abandonar la idea de dedicarse por completo a la escritura para realizar trabajos diversos, entre ellos el de retocar escritos de terceros.

En una convención de periodistas aficionados celebrada en Boston, conoció a Sonia Greene, con quien se casó en 1924 y se trasladó a Brooklyn.

El matrimonio duró poco tiempo y H.

P.

Lovecraft volvió a su ciudad natal en 1927, viviendo junto a sus dos tías y sumergiéndose en una sensación de fracaso y soledad que no lo abandonaría nunca.

Esta etapa de su vida fue la de máximo esplendor literario también, escribiendo sus obras más celebradas, "La llamada de Cthulhu", "En las montañas de la locura", "El caso de Charles Dexter Ward" entre otras.

La muerte de una de sus tías en 1932 lo hundió nuevamente en la pobreza, teniendo que mudarse a una pequeña habitación con su otra tía y la sensación de soledad aumentó tras el suicidio de su gran amigo Robert Howard.

A finales de 1937 ingresó en el hospital "Jane Brown Memorial", donde moriría por complicaciones que le generó un cáncer intestinal.

Howard Phillips Lovecraft nunca publicó un verdadero libro en toda su vida, sus relatos fueron desparramados por cientos de revistas, pero sus amigos cercanos y seguidores se encargaron de conservar y consolidar su obra, transformándolo en el uno de los autores más importantes del género de terror y ciencia ficción.

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