Frases de Matthew Gregory Lewis

Cuando no se encontraba oscurecido por los prejuicios, cosa que, por desgracia, muy pocas veces ocurría, su entendimiento era sólido y excelente. Sus pasiones eran violentas; no escatimaba fatigas para satisfacerlas y perseguía con furor a quienes se oponían a sus deseos.

Frases de Prejuicios


¡Escúcheme, hombre de corazón duro! ¡Escúcheme, orgulloso, severo y cruel! ¡Habría podido salvarme y devolverme la dicha y la virtud, pero no quiso! Usted es el destructor de mi alma, mi asesino, ¡Que caiga sobre usted la maldición de mi muerte y la de mi hijo aún no nacido!

Frases de Maldición


Un profundo y melancólico silencio reinaba en la bóveda, y desesperé de recuperar la libertad. Mi larga abstinencia en materia de alimentos comenzó a atormentarme. Las torturas que el hambre me infligía eran las más penosas e insoportables, pero parecían crecer a cada hora que pasaba.

Frases de Bóveda


En ese laberinto de terrores, habría preferido refugiarse en la penumbra del ateísmo, negar la inmortalidad del alma, convencerse de que, una vez cerrados los ojos, no volvería a abrirlos, y que el mismo momento aniquilaría a la vez su alma y su cuerpo. Pero hasta ese recurso le estaba negado.

Frases de Laberinto


Como él se acostumbró a sus encantos, dejaron de excitar los mismos deseos que inspiraban al principio. Agotado el delirio de la pasión, Ambrosio tuvo tiempo para observar todos los defectos menudos y, donde nos los había, la saciedad lo hizo imaginarlos. El monje estaba saciado por la plenitud del goce. Apenas había transcurrido una semana cuando se cansó de su amiga.

Frases de Goce


¡Tiembla, desorbitado hipócrita, inhumano parricida, incestuoso violador! ¡Tiembla ante la magnitud de tus crímenes! ¡Y tú eras el que se consideraba a prueba contra las tentaciones, absuelto de las fragilidades humanas y libre de los errores y el vicio! ¿Entonces el orgullo es una virtud? ¿La inhumanidad no es un pecado? ¡Sabe, hombre vano, que hace tiempo te señalé como mi presa!

Frases de Presa


(...) Nunca se supo, a lo largo de toda su vida, que violara una sola regla de su orden; no es posible encontrar la menor mancha en su conducta, y se asegura que es un observador tan estricto de su castidad que no sabe en qué consiste la diferencia entre hombre y mujer. Por consiguiente, el vulgo lo considera un santo. – ¿Eso lo hace santo a uno? –inquirió Antonia. ¡Dios me ampare!

Frases de Castidad


Me es posible mezclar mi aliento al suyo, embriagarme en la contemplación de sus facciones sin que me considere sospechosa de impureza y engaño. Teme que mi seducción le haga violar sus votos. ¡Qué injusto es! Si quisiera excitar su deseo, ¿Le ocultaría con tanto cuidado mis facciones? Esas facciones de las cuales a diario le oigo decir...Se interrumpió y se sumió en sus reflexiones.

Frases de Seducción


El último de estos demonios de los elementos se llama "El Rey de las Nubes"; su figura es la de un bello joven y se caracteriza por dos grandes alas negras. Aunque su aspecto es realmente encantador, no abriga mejores intenciones que los demás. Se ocupa continuamente de provocar tormentas, arrancar bosques de cuajo y derrumbar castillos y conventos sobre las cabezas de sus moradores.

Frases de Castillos


Ella me escuchaba con ansia; parecía devorar mis palabras mientras yo hablaba elogiosamente de ti y sus ojos me agradecían mi cariño hacia su hermano. Por último, mis constantes e incansables atenciones me conquistaron su corazón y con dificultad logré obligarla a confesar que me amaba. Pero, cuando le propuse que nos fuésemos del castillo de Lindenberg, rechazó el proyecto en forma terminante.

Frases de Cariño


El castillo, que tenía por entero a la vista, constituía un objeto a la vez horrible y pintoresco. Sus sólidas murallas, teñidas por la luna con solemne brillo, sus viejas torres, en parte ruinosas, que se elevaban hacia las nubes y que parecían mirar, ceñudas, las llanuras que las rodeaban, sus elevadas almenas recubiertas de hiedra, y los portones, abiertos en honor de la visionaria habitante, me colmaron de un triste y reverente horror.

Frases de Torres


El aire cálido le había coloreado las mejillas con un rubor más intenso que el habitual. Una sonrisa inexpresablemente dulce jugueteaba en torno de sus labios rojos y carnosos, de los cuales escapaba de tanto en tanto un dulce suspiro o una frase a medias pronunciada. Una expresión de arrebatadora inocencia y candor le envolvía el cuerpo y había una especie de modestia en su mismo descuido, que agregó nuevos acicates a los deseos del ardoroso intruso.

Frases de Labios

Contexto histórico

Revolución Francesa Romanticismo

Influencia en las frases de Matthew Gregory Lewis

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Ocupación

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Matthew Gregory Lewis

Frases de Matthew Gregory Lewis

Frases de Matthew Gregory Lewis: Escritor, dramaturgo y político inglés, según muchos críticos dueño de la mejor novela gótica (El monje, 1796) y fiel exponente del Romanticismo.

Nombres

AliasMonk Lewis

Biografía Matthew Gregory Lewis

Matthew Gregory Lewis nació en el seno de una familia inestable, de padre Matthew Lewis y madre Frances Maria Sewell, quien abandonó a la familia seis años después de su nacimiento.

Curso sus estudios iniciales en una escuela de Westminster para luego continuar en Oxford, realizando viajes a Francia (1791) y Alemania (1792) mientras era estudiante.

Tras recibirse en 1794, Matthew Gregory Lewis aconsejado por su padre comenzó su carrera diplomática, que lo llevó a ocupar un asiento en el parlamento representando a Hindon en Wiltshire.

En 1796 Matthew Gregory Lewis publicó su primera obra, "El Monje", una novela gótica que entremezcla elementos sobrenaturales, eróticos y sádicos que lo hizo muy popular aunque criticado por ironiza sobre la hipocresía religiosa.

En 1802 se retiró de la carrera parlamentaria para dedicarse plenamente a la literatura, publicando numerosas obras de teatro y traducciones con buena acogida.

Con la muerte de su padre en 1812, Matthew Gregory Lewis heredó una fortuna y debió viajar a Jamaica para administrar las fincas de la familia, donde mejoró notablemente las condiciones de vida de los esclavos dadas sus convicciones antiesclavistas.

En 1817 Matthew Gregory Lewis realizó su segundo viaje a Jamaica para inspeccionar sus propiedades y comprobar que las reformas propuestas se estuvieran llevando a cabo, pero un año después enfermó de fiebre amarilla y murió en alta mar, camino a Inglaterra.

Libros destacados

  • El Monje (1796)
  • El espectro del castillo (1796)
  • El Ministro (1797)
  • Cuentos maravillosos (1801)
  • Alfonso (1801)
  • Diario de un plantador de las Antillas (1833)

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