Frases de París era una fiesta

París era una fiesta

27 frases de París era una fiesta (A moveable feast) de Ernest Hemingway... Memorias del autor, donde narra los dorados, salvajes y fructíferos años de su juventud en el París de los años veinte, en un país revolucionario y una ciudad mágica.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Ernest Hemingway son: memorias, crueldad, soledad, felicidad, revolución cultural, pobreza, fuerza de la pasión, abuso de poder, parís, generación perdida.

Frases de Ernest Hemingway Libros de Ernest Hemingway

Frases de París era una fiesta Ernest Hemingway

01. Un poeta que fumaba opio y se olvidaba de comer.


02. Pobre todo el mundo...Ricos los gatos que no tienen dinero.


03. He nacido para disfrutar la vida, pero Dios se olvidó del dinero.


04. Nunca escribas sobre un lugar hasta que estés lejos de él.


05. A la persona que trabaja y que encuentra satisfacción en su trabajo, la pobreza no le preocupa.


06. París nunca volvería a ser igual, aunque seguía siendo París.


07. Lo malo de la lucha contra la pobreza es que el único modo de ganarla es no gastar.


08. Andaban bebidos casi siempre, o sea siempre que el dinero les alcanzaba...


09. Pensé que todas las generaciones se pierden por algo y siempre se han perdido y siempre se perderán...


10. Cuando las lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón.


11. Sentía la soledad de muerte que llega al cabo de cada día de la vida que uno ha desperdiciado.


12. Comíamos bien y barato, bebíamos bien y barato, y juntos dormíamos bien y con calor, y nos queríamos.


13. Cuando llegaba la primavera, incluso si era una primavera falsa, la única cuestión era encontrar el lugar donde uno pudiera ser feliz.


14. Mis palabras se convertían en algo que había que destruir, y a veces, a ser posible, había que destruirme a mí de paso.


15. Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará vayas donde vayas, todo el resto de tu vida.


16. Llegar a todo aquel nuevo mundo de literatura, con tiempo para leer en una ciudad como París, era como si a uno le regalaran un gran tesoro.


17. Aprendió a pensar pero no supo ya volar, porque había perdido el amor al vuelo y no hacía más que recordar los tiempos en los que volaba sin esfuerzo.


18. La afición a las carreras nunca se interpuso entre nosotros. Sólo una persona era capaz de tanto. Pero, durante mucho tiempo, la afición nos acompañó como un amigo exigente.


19. A partir del momento en que empecé a despedazar mi estilo y a desprenderme de toda facilidad y a probar de construir en vez de describir, mi trabajo se había hecho apasionante.


20. Al terminar un cuento me sentía siempre vaciado y a la vez triste y contento, como si hubiese hecho el amor (....) aunque para saber si era bueno tendría que esperar a releerlo el día siguiente.


21. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices.


22. Éramos jóvenes, y allí nada era sencillo, ni siquiera el ser pobre, ni el dinero ganado de pronto, ni la luz de la luna, ni el bien ni el mal, ni la respiración de una persona tendida a mi lado bajo la luz de la luna.


23. Por entonces, ya había descubierto que todo, lo bueno y lo malo, deja un vacío cuando se interrumpe. Pero si se trata de algo malo, el vacío va llenándose por sí solo. Mientras que el vacío de algo bueno sólo puede llenarse descubriendo algo mejor.


24. Uno puede comprarse vestidos o cuadros...Eso es todo. Hay que ser riquísimo para permitirse ambas cosas a la vez. Dele poca importancia al vestir y no le dé ninguna a la moda, cómprese vestidos cómodos y que duren, y con lo ahorrado en vestir podrá comprar cuadros.


25. Cuando dejé de tomar las carreras como un trabajo serio, me quedé satisfecho, pero con una sensación de vacío. Por entonces, ya había descubierto que todo, lo bueno y lo malo, deja un vacío cuando se interrumpe. Pero si se trata de algo malo, el vacío va llenándose por sí solo. Mientras que el vacío de algo bueno sólo puede llenarse descubriendo algo mejor.


26. París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices.


27. Pero los que atraen a la gente de mundo por su felicidad y por su talento acostumbran a tener poca experiencia. No saben cómo escapar al avasallamiento y huir lejos. No siempre entienden la verdad de los ricos: los atractivos ricos, los encantadores, los que se dejan querer en seguida, los generosos, los comprensivos, los que no tienen defectos y dotan a cada día de una cualidad festiva, y que, cuando han pasado arrancando el alimento que necesitan, lo dejan todo más muerto que las raíces de una hierba hollada por los caballos de Atila.

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