Macondo, descripto por Gabriel García Márquez

16 frases tomadas de 7 libros del escritor colombiano Gabriel García Márquez acerca del pueblo ficticio Macondo

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La Hojarasca (1955) El coronel no tiene quien le escriba (1961) Los funerales de la Mamá Grande (1962) La mala hora (1962) Cien años de soledad (1967) El olor de la guayaba (1982) Vivir para contarla (2002)

01.Macondo, más que un lugar del mundo, es un estado de ánimo.Frases de "El olor de la guayaba" (1982), de Gabriel García Márquez

Macondo


02.Me tranquiliza saber que alguien me recordará en Macondo.Frases de "La Hojarasca" (1955), de Gabriel García Márquez

Macondo


03.Creo a Macondo capaz de todo después de lo que he visto en lo que va corrido de este siglo.Frases de "La Hojarasca" (1955), de Gabriel García Márquez

Macondo


04.Vivía entre la gente de Macondo, pero distanciado de ella por el recuerdo de un pasado contra el cual parecía inútil cualquier tentativa de rectificación.Frases de "La Hojarasca" (1955), de Gabriel García Márquez

Pasado


05.Un momento después apagó la lámpara y se hundió a pensar en una oscuridad cuarteada por los relámpagos. Se acordó de Macondo.Frases de "El coronel no tiene quien le escriba" (1961), de Gabriel García Márquez

Relámpagos


06.Macondo dejaría de ser un lugar ardiente, cuyas bisagras y aldabas se torcían de calor, para convertirse en una ciudad invernal.Frases de "Cien años de soledad" (1967), de Gabriel García Márquez

Ciudad


07.Esta es, incrédulos del mundo entero, la verídica historia de la Mamá Grande, soberana absoluta del reino de Macondo.Frases de "Los funerales de la Mamá Grande" (1962), de Gabriel García Márquez

Mamá


08.Preguntó qué ciudad era aquella, y le contestaron con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno, pero que tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo.Frases de "Cien años de soledad" (1967), de Gabriel García Márquez

Sobrenatural


09.La pimienta picante, el profundo silencio de la casa y la sensación de desconcierto que en aquel instante ocupaba su corazón, lo transportaron de nuevo a su escueto cuartito de principiante en el ardiente mediodía de Macondo.Frases de "La mala hora" (1962), de Gabriel García Márquez

Macondo


10.En pocos años, Macondo fue una aldea más ordenada y laboriosa que cualquiera de las conocidas hasta entonces por sus 300 habitantes. Era en verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto.Frases de "Cien años de soledad" (1967), de Gabriel García Márquez

Macondo


11.Me acordé de Macondo, de la locura de su gente que quemaba billetes en las fiestas; de la hojarasca sin dirección que lo menospreciaba todo, que se revolcaba en su ciénaga de instintos y encontraba en la disipación el sabor apetecido.Frases de "La Hojarasca" (1955), de Gabriel García Márquez

Macondo


12.Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas...El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.Frases de "Cien años de soledad" (1967), de Gabriel García Márquez

Barro


13.(...) La única finca bananera del camino que tenía el nombre escrito en el portal: Macondo. Esta palabra me había llamado la atención desde los primeros viajes con mi abuelo, pero sólo de adulto descubrí que me gustaba su resonancia poética.Frases de "Vivir para contarla" (2002), de Gabriel García Márquez

Poética


14.Entonces veo otra vez la calle, el polvo luminoso, blanco y abrasador, que cubre las casas y que le ha dado al pueblo un lamentable aspecto de mueble arruinado. Es como si Dios hubiera declarado innecesario a Macondo y lo hubiera echado al rincón donde están los pueblos que han dejado de prestar servicio a la creación.Frases de "La Hojarasca" (1955), de Gabriel García Márquez

Macondo


15.Hay un minuto en que se agota la siesta. Hasta la secreta, recóndita, minúscula actividad de los insectos cesa en ese instante preciso; el curso de la naturaleza se detiene; la creación tambalea al borde del caos y las mujeres se incorporan, babeando, con la flor de la almohada bordada en la mejilla, sofocadas por la temperatura y el rencor; y piensan: "Todavía es miércoles en Macondo".Frases de "La Hojarasca" (1955), de Gabriel García Márquez

Macondo


16.Se acordó de Macondo. El coronel esperó diez años a que se cumplieran las promesas de Neerlandia. En el sopor de la siesta vio llegar un tren amarillo y polvoriento con hombres y mujeres y animales asfixiándose de calor, amontonados hasta en el techo de los vagones. Era la fiebre del banano. En veinticuatro horas transformaron el pueblo. "Me voy", dijo entonces el coronel. "El olor del banano me descompone los intestinos". Y abandonó a Macondo en el tren de regreso, el miércoles veintisiete de junio de mil novecientos seis a las dos y dieciocho minutos de la tarde.Frases de "El coronel no tiene quien le escriba" (1961), de Gabriel García Márquez

Macondo