Frases de Yo, que he servido al rey de Inglaterra

15 frases de Yo, que he servido al rey de Inglaterra (Obsluhoval jsem anglického krále) de Bohumil Hrabal, libro de 1971... Historia de un joven exitoso con habilidad para meterse en problemas en la Praga de la década de 1940, durante la ocupación nazi y el comunismo temprano

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Yo, que he servido al rey de Inglaterra

01.Era una persona muy, pero que muy delicada y sensible, o sea susceptible, por eso lo solucionaba todo a hachazos.

Frases de sensible


02.Y entonces vi con claridad lo que me esperaba en este lugar: quedarme solo, sin que nadie tocase el violín para mí, completamente solo, sólo con el caballo, la cabra, el perro y la gata que por cierto no dejaba de seguirnos, guardando una respetuosa distancia...

Frases de violín


03.¿Qué tal se está aquí en invierno?, pregunté. El viejo contestó, mal, nos comimos la cabra, más tarde el perro y después el gato, y alzó el brazo con tres dedos levantados para hacer el juramento, aquí, durante tres meses no vino ni un alma... Y la nieve nos enterró... La viejecita repetía llorando, la nieve nos enterró... Y acabaron sumidos en el llanto.

Frases de nieve


04.Ya no me tomaba en serio a mí mismo, me reía de mí mismo, ya era autosuficiente hasta el punto que la gente empezaba a molestarme, sentía que podía comunicarme sólo conmigo mismo, que yo era mi compañía más grata, mi alter ego era mi inspirador y educador personal, con el que cada vez me gustaba más entablar conversación.

Frases de autónomo


05.(...) Me explicaba llena de orgullo que nos encontrábamos en el lugar de europa central donde el aire era más puro, más aún que en Ouholicky y en Podmorání, cerca de Praga, que ésta era la primera estación europea de cría eugenésica que el partido nacionalsocialista había instalado para desarrollar la más noble raza alemana, a base de entrecruzar científicamente a las jóvenes de pura raza aria con los soldados cuidadosamente escogidos entre las filas de las SS y de la Wehrmacht; en este centro se realizaban cada día coitos nacionalsocialistas basados en la idea del coito de los antiguos germanos, aquí futuras madres llevaban en las entrañas al nuevo hombre europeo, a los niños nacidos aquí los mandaban al cabo de un año al Tirol, a Baviera, a la Selva Negra o a cualquier otro lugar del Reich, donde en los parvularios y en las escuelas debían recibir la educación del hombre nuevo.

Frases de nazismo


06.Mientras yo estaba desnudo con el sexo en una mano y las fotografías pornográficas en la otra, pero sin terminar de realizar lo que me pedían para conseguir el permiso para fecundar a una alemana, a mi prometida liza... Hasta que al fin llamaron a una joven enfermera: unos cuantos movimientos de su mano experta e inmediatamente no pude pensar en nada más, la hábil enfermera se llevó en una hoja dos gotas de esperma que, media hora más tarde, fue calificado de excelente, absolutamente apto para fecundar con dignidad una vagina aria... De manera que la organización para la protección del honor y de la raza alemana no encontró ningún impedimento para que me casara con una aria de sangre germana, y a base de unos cuantos golpes de sello obtuve el permiso de boda, mientras que con los mismos golpes y los mismos sellos los patriotas checos eran condenados a muerte.

Frases de raza aria


07.Me llevaron a mi celda, los otros presos me limpiaron la sangre y me sacaron de la boca los dientes partidos, mientras yo no paraba de reír, reía con la boca abierta, no sentía nada, ni la paliza, ni los golpes, ni las heridas, los presos me miraban y veían a un héroe, un paladín; cuando me lanzaban a la celda aquellos alemanes de las SS me gritaban: ¡Canalla comunista! , y a mí aquel término me sonaba en los oídos como música celestial, como una palabra amorosa, porque empezaba a darme cuenta que aquello era el billete de vuelta a Praga, la goma de borrar, el único líquido que podía hacer desaparecer el hecho de haberme casado con una alemana y haber aceptado que los médicos nazis me examinasen el sexo, para determinar si era capaz de tener relaciones con una pura sangre germana...

Frases de nazismo


08.Que tuvieran que irse los ricos que hacían política, aquellos hombres arrogantes, engreídos y pretenciosos henchidos de superioridad, eso lo entendía, pero me resultaba incomprensible que se hubieran tenido que marchar los pobres leñadores que nadie vino a reemplazar, que no tenían nada, solamente un pequeño huerto y el duro trabajo en el bosque, que seguramente eran humildes porque no tenían tiempo de ser orgullosos y soberbios y porque el tipo de vida que llevaban, la misma que ahora me esperaba a mí, les enseñaba modestia y humildad.

Frases de exilio


09.¿Dónde está la sede de la Gestapo? Y el guardia nos indicó el camino. Entonces nos encontramos ante la puerta de un edificio, se notaba que en el primer piso había mucho bullicio porque se oía el tintineo de las copas y la penetrante risa femenina; era la una de la madrugada, la hora del cambio de guardia, entonces pregunté al jefe del destacamento si sería posible hablar con el jefe de la Gestapo. Y el gritó: Was? ¡Vuelvan por la mañana!

Frases de gestapo


10.A partir de ahora haría sólo lo que me diera la gana, ya no llevaría el yugo de la responsabilidad de tener que decir a cada paso, buenos días señor, buenas tardes señora, servidor, adiós señores, ya no tenía que vigilar al personal o, si yo mismo formaba parte del personal, vigilar que no me viera el dueño cuando quería encender un cigarrillo o coger un trozo de carne de la nevera, ¡Nunca más!

Frases de emprendedor


11.Pero para entonces ya había comprendido que aquellas jóvenes nadadoras embarazadas, que llevaban niños en las entrañas, no me consideraban más que un criado, menos que un criado, aunque llevara frac, yo para ellas no era más que aire, simplemente una percha ante la cual no tenían que avergonzarse, un sirviente, un bufón, un enano como los que solían tener las reinas.

Frases de sirviente


12.Pero el dueño no me perdonó nunca haber recibido aquella medalla con su banda: se comportaba como si yo no existiera, como si fuese aire, a pesar que yo no era precisamente un don nadie porque ganaba tal cantidad de dinero que llegaba cubrir todo el suelo; cada tres meses llevaba a la caja de ahorros todo el suelo cubierto con billetes de cien, y me metí en la cabeza que me convertiría en millonario, que sería tan grande y tan importante como los más grandes e importantes, que compraría un hostal pequeño pero acogedor, seguramente en la montaña, en el Paraíso de Bohemia, que me casaría con una chica rica, de manera que cuando sumara el dinero ahorrado a la dote de mi mujer, la gente me llegaría a respetar igual que a los demás dueños de hotel, y más que reconocerme como persona tendrían que reconocerme como millonario, como dueño de un hostal y de fortuna, de forma que se verían condenados a humillarse y hacerme caso...

Frases de medalla


13.El pecho se me llenó de una inmensa alegría y de pronto me puse a cantar, al principio tímidamente, porque en toda mi vida nunca había cantado, durante décadas nunca me apeteció entonar una canción... Y ahora cantaba, inventaba palabras y frases para llenar las lagunas olvidadas de las tonadas... Y el perro lobo se sentó y se puso a aullar, le di un trozo de longaniza, me rozó las piernas y yo continuaba cantando, en realidad no cantaba, sino que emitía gritos, aullidos, sí, de hecho no hacía otra cosa que aullar igual que un perro, estos aullidos eran un abrir y echar por tierra cajones llenos de papeles viejos y de cartas antiguas y postales amarillentas, desde los labios volaban al viento trozos de antiguos carteles superpuestos, trozos arrancados al azar con textos incoherentes que mezclaban anuncios de exposiciones de pintura y de partidos de fútbol, programas de orquestinas de pueblo y de conciertos de música clásica, todas aquellas cosas que se habían sedimentado en mí como el humo y el alquitrán en los pulmones de un fumador.

Frases de lobos


14.Mi perro lobo con los pulmones reventados tuvo fuerzas para llegar a casa con la compra, aún pude acariciarlo y darle un terrón de azúcar como recompensa, pero el perro no se lo pudo comer, colocó su cabeza en mi regazo y así se fue muriendo poco a poco; el caballo se inclinaba sobre él desde detrás de mí, lo olfateaba, después se acercaron la cabra y la gata que acostumbraba a dormir con el perro y que no se dejaba acariciar nunca, aunque creo que de todos mis animales la gata era la que más me quería; cuando estaba tumbada, yo le hablaba y ella se retorcía y me miraba llena de agradecimiento y sacaba las uñas de placer como si le acariciara el cuello o la barriga, pero en el momento en que alargaba la mano para hacerlo de verdad, por la fuerza de su timidez salvaje retrocedía lejos del alcance de mis dedos... La gata se acercó y se acurrucó igual que un gusano contra el perro, le acerqué la mano, la gata tenía los ojos fijos en los del perro, intenté acariciarla, ella me miró como si le hubiera hecho algo horrible, cerró los ojos y metió la cabeza entre el pelo de su compañero muerto para no ver aquello que la horrorizaba y a la vez anhelaba...

Frases de duelo


15.Me encontraba en la estación de Praga, en el andén en dirección a Tábor, la que yo debía tomar para llegar hasta el hotel Plácido, y queriendo mirar el reloj para saber la hora alcé el brazo, y cuando me subía la manga del puño, levanté los ojos un poco y qué es lo que vi: una vez más lo increíble se había hecho realidad y vi a Zdenek, ¡De pie al lado del quiosco! Me quedé boquiabierto, con mi mano inmóvil sobre la manga subida, mientras Zdenek miraba a su alrededor como si esperase a alguien, después levantó el puño, sí, seguramente esperaba a alguien porque él también miraba el reloj; de pronto se me acercaron tres hombres con abrigos de cuero, me cogieron las manos, yo aún tenía la mano sobre el reloj, veía a Zdenek que me miraba alucinando, y lívido observaba cómo aquellos hombres, alemanes, me metían en un coche, mientras yo me preguntaba sorprendido adónde me llevaban y por qué; me llevaron a la cárcel de Pankrác, se abrió la gran puerta, los alemanes me condujeron a una celda donde me tiraron como si fuera un criminal... En un primer momento me quedé confuso, pero después me alegré con mi destino, sí, estaba contento y sólo temía que me soltaran demasiado pronto, deseaba permanecer encarcelado, que me llevasen a un campo de concentración, porque sabía que la guerra acabaría pronto, me felicitaba por haber sido detenido precisamente por los alemanes, y entonces se abrió la puerta y los alemanes me llevaron al interrogatorio; después de darles todos mis datos, el juez de instrucción me preguntó severamente: ¿A quién esperaba? Y yo dije que a nadie, y en aquel momento se abrió la puerta, entraron dos de paisano, se me echaron encima, me rompieron la nariz y dos dientes y me tiraron al suelo para volver a preguntarme a quién esperaba, quién tenía que pasarme mensajes secretos, y yo dije que había llegado a Praga de visita, para dar una vuelta, y uno de ellos me cogió por el pelo y me golpeó la cabeza contra el suelo, el juez de instrucción gritaba que mirar el reloj era una señal convenida y que yo era miembro de una organización comunista clandestina...

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