Frases de Yo, que he servido al rey de Inglaterra


Era una persona muy, pero que muy delicada y sensible, o sea susceptible, por eso lo solucionaba todo a hachazos. Yo serví al rey de Inglaterra, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de sensible


Y entonces vi con claridad lo que me esperaba en este lugar: quedarme solo, sin que nadie tocase el violín para mí, completamente solo, sólo con el caballo, la cabra, el perro y la gata que por cierto no dejaba de seguirnos, guardando una respetuosa distancia... Cómo me convertí en millonario, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de violín


¿Qué tal se está aquí en invierno?, pregunté. El viejo contestó, mal, nos comimos la cabra, más tarde el perro y después el gato, y alzó el brazo con tres dedos levantados para hacer el juramento, aquí, durante tres meses no vino ni un alma... Y la nieve nos enterró... La viejecita repetía llorando, la nieve nos enterró... Y acabaron sumidos en el llanto. Cómo me convertí en millonario, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de nieve


Ya no me tomaba en serio a mí mismo, me reía de mí mismo, ya era autosuficiente hasta el punto que la gente empezaba a molestarme, sentía que podía comunicarme sólo conmigo mismo, que yo era mi compañía más grata, mi alter ego era mi inspirador y educador personal, con el que cada vez me gustaba más entablar conversación. Cómo me convertí en millonario, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de autónomo


(...) Me explicaba llena de orgullo que nos encontrábamos en el lugar de europa central donde el aire era más puro, más aún que en Ouholicky y en Podmorání, cerca de Praga, que ésta era la primera estación europea de cría eugenésica que el partido nacionalsocialista había instalado para desarrollar la más noble raza alemana, a base de entrecruzar científicamente a las jóvenes de pura raza aria con los soldados cuidadosamente escogidos entre las filas de las SS y de la Wehrmacht; en este centro se realizaban cada día coitos nacionalsocialistas basados en la idea del coito de los antiguos germanos, aquí futuras madres llevaban en las entrañas al nuevo hombre europeo, a los niños nacidos aquí los mandaban al cabo de un año al Tirol, a Baviera, a la Selva Negra o a cualquier otro lugar del Reich, donde en los parvularios y en las escuelas debían recibir la educación del hombre nuevo. Y no había manera de encontrar la cabeza, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de nazismo


Mientras yo estaba desnudo con el sexo en una mano y las fotografías pornográficas en la otra, pero sin terminar de realizar lo que me pedían para conseguir el permiso para fecundar a una alemana, a mi prometida liza... Hasta que al fin llamaron a una joven enfermera: unos cuantos movimientos de su mano experta e inmediatamente no pude pensar en nada más, la hábil enfermera se llevó en una hoja dos gotas de esperma que, media hora más tarde, fue calificado de excelente, absolutamente apto para fecundar con dignidad una vagina aria... De manera que la organización para la protección del honor y de la raza alemana no encontró ningún impedimento para que me casara con una aria de sangre germana, y a base de unos cuantos golpes de sello obtuve el permiso de boda, mientras que con los mismos golpes y los mismos sellos los patriotas checos eran condenados a muerte. Y no había manera de encontrar la cabeza, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de raza aria


Me llevaron a mi celda, los otros presos me limpiaron la sangre y me sacaron de la boca los dientes partidos, mientras yo no paraba de reír, reía con la boca abierta, no sentía nada, ni la paliza, ni los golpes, ni las heridas, los presos me miraban y veían a un héroe, un paladín; cuando me lanzaban a la celda aquellos alemanes de las SS me gritaban: ¡Canalla comunista! , y a mí aquel término me sonaba en los oídos como música celestial, como una palabra amorosa, porque empezaba a darme cuenta que aquello era el billete de vuelta a Praga, la goma de borrar, el único líquido que podía hacer desaparecer el hecho de haberme casado con una alemana y haber aceptado que los médicos nazis me examinasen el sexo, para determinar si era capaz de tener relaciones con una pura sangre germana... Y no había manera de encontrar la cabeza, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de nazismo


Que tuvieran que irse los ricos que hacían política, aquellos hombres arrogantes, engreídos y pretenciosos henchidos de superioridad, eso lo entendía, pero me resultaba incomprensible que se hubieran tenido que marchar los pobres leñadores que nadie vino a reemplazar, que no tenían nada, solamente un pequeño huerto y el duro trabajo en el bosque, que seguramente eran humildes porque no tenían tiempo de ser orgullosos y soberbios y porque el tipo de vida que llevaban, la misma que ahora me esperaba a mí, les enseñaba modestia y humildad. Cómo me convertí en millonario, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de exilio


¿Dónde está la sede de la Gestapo? Y el guardia nos indicó el camino. Entonces nos encontramos ante la puerta de un edificio, se notaba que en el primer piso había mucho bullicio porque se oía el tintineo de las copas y la penetrante risa femenina; era la una de la madrugada, la hora del cambio de guardia, entonces pregunté al jefe del destacamento si sería posible hablar con el jefe de la Gestapo. Y el gritó: Was? ¡Vuelvan por la mañana! Y no había manera de encontrar la cabeza, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de gestapo


A partir de ahora haría sólo lo que me diera la gana, ya no llevaría el yugo de la responsabilidad de tener que decir a cada paso, buenos días señor, buenas tardes señora, servidor, adiós señores, ya no tenía que vigilar al personal o, si yo mismo formaba parte del personal, vigilar que no me viera el dueño cuando quería encender un cigarrillo o coger un trozo de carne de la nevera, ¡Nunca más! Cómo me convertí en millonario, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de emprendedor


Pero para entonces ya había comprendido que aquellas jóvenes nadadoras embarazadas, que llevaban niños en las entrañas, no me consideraban más que un criado, menos que un criado, aunque llevara frac, yo para ellas no era más que aire, simplemente una percha ante la cual no tenían que avergonzarse, un sirviente, un bufón, un enano como los que solían tener las reinas. Y no había manera de encontrar la cabeza, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de sirviente


Pero el dueño no me perdonó nunca haber recibido aquella medalla con su banda: se comportaba como si yo no existiera, como si fuese aire, a pesar que yo no era precisamente un don nadie porque ganaba tal cantidad de dinero que llegaba cubrir todo el suelo; cada tres meses llevaba a la caja de ahorros todo el suelo cubierto con billetes de cien, y me metí en la cabeza que me convertiría en millonario, que sería tan grande y tan importante como los más grandes e importantes, que compraría un hostal pequeño pero acogedor, seguramente en la montaña, en el Paraíso de Bohemia, que me casaría con una chica rica, de manera que cuando sumara el dinero ahorrado a la dote de mi mujer, la gente me llegaría a respetar igual que a los demás dueños de hotel, y más que reconocerme como persona tendrían que reconocerme como millonario, como dueño de un hostal y de fortuna, de forma que se verían condenados a humillarse y hacerme caso... Yo serví al rey de Inglaterra, frases Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Frases de medalla

Obras relacionadas

Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Yo, que he servido al rey de Inglaterra (1971), Bohumil Hrabal
  • Libro, 1971
  • Original: Obsluhoval jsem anglického krále
  • Frases de Yo, que he servido al rey de Inglaterra: Historia de un joven exitoso con habilidad para meterse en problemas en la Praga de la década de 1940, durante la ocupación nazi y el comunismo temprano.
  • Libro esencial

Yo, que he servido al rey de Inglaterra

Autor

Bohumil Hrabal (1914-1997): Escritor, poeta y novelista checo, autor de "Trenes rigurosamente vigilados" (1964), "Yo, que he servido al rey de Inglaterra" (1971), "Una soledad demasiado ruidosa" (1977) y "Bodas en casa" (1986).


Palabras clave

Ficción histórica Absurdo Amantes Segunda guerra mundial Exilio Comunismo Sátira Nazismo Ansia de reconocimiento social Convivencia con el invasor Ocupación Ambientada en Praga (República Checa) Raza aria

Síguenos en