Frases de Yo no vengo a decir un discurso


Lo que hoy sé es que no dejé de escribir durante 18 meses hasta que terminé el libro. Parecería mentira pero uno de los problemas más apremiantes era el papel de la máquina de escribir... Tenía la mala educación de pensar que los errores de mecanografía o de gramática eran en realidad errores de creación y cada vez que los detectaba rompía la hoja y la tiraba al canasto de basura para empezar de nuevo. Con el ritmo que había adquirido en un año de práctica calculé que me costaría unos seis meses de mañanas diarias para terminar. Castellano, frases Yo no vengo a decir un discurso

Frases de máquina de escribir


La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. La soledad de América Latina, frases Yo no vengo a decir un discurso

Frases de esquemas


(...) Cortázar había logrado una comunicación tan entrañable con su auditorio que ya no le importaba a nadie lo que querían decir o no decir las palabras, sino que la muchedumbre sentada en la hierba parecía levitar en estado de gracia por el hechizo de una voz que no parecía de este mundo... En privado, como en el tren de Praga, lograba seducir por su elocuencia, por su erudición viva, por su memoria milimétrica, por su humor peligroso, por todo lo que hizo de él un intelectual de los grandes en el buen sentido de otros tiempos. En público, a pesar de su reticencia a convertirse en un espectáculo, fascinaba al auditorio con una presencia ineludible que tenía algo de sobrenatural, al mismo tiempo tierno y extraño. En ambos casos fue el ser humano más importante que he tenido la suerte de conocer. El argentino que se hizo querer por todos, frases Yo no vengo a decir un discurso

Frases de elocuencia


Creo que Colombia está aprendiendo a sobrevivir con una fe indestructible, cuyo mérito mayor es el de ser más fructífera cuanto más adversa. Se descentralizó a la fuerza por la violencia histórica, pero aún puede reintegrarse a su propia grandeza por obra y gracia de sus desgracias. Vivir a fondo ese milagro nos permitirá saber a ciencia cierta y para siempre en qué país hemos nacido y seguir sin morir entre dos realidades contrapuestas. Por eso no me sorprende que en estos tiempos de desastres históricos, prospere más la buena salud del país con una conciencia nueva. Se revalúa la sabiduría popular y no la esperamos sentados en la puerta de la casa, sino por la calle al medio, tal vez sin que el mismo país se dé cuenta de que vamos a sobreponernos a todo y a encontrar su salvación donde no estaba. La patria amada aunque distante, frases Yo no vengo a decir un discurso

Frases de colombia


Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran. Periodismo: el mejor oficio del mundo, frases Yo no vengo a decir un discurso

Frases de periodismo

Obras relacionadas

Yo no vengo a decir un discurso

Yo no vengo a decir un discurso (2010), Gabriel García Márquez
  • Libro, 2010
  • Frases de Yo no vengo a decir un discurso: Libro que reúne veintidós textos escritos a lo largo de su vida para ser leídos en público, que van desde 1944 hasta 2007. Los discursos, disertaciones y conferencias son prácticamente inéditos.

Autor

Gabriel García Márquez (1927-2014): Escritor, novelista, editor, guionista y periodista colombiano, autor de "Cien años de soledad" (1967), "Relato de un náufrago" (1970), "Crónica de una muerte anunciada" (1981), "El amor en los tiempos del cólera" (1985) y "Noticia de un secuestro" (1996).


Palabras clave

Vejez Luchar por un sueño Discursos Conferencias Material inédito Ser escritor Sobre el oficio de escribir Sobre América Latina

Síguenos en