Frases de Voces de Chernóbil - Página 2

29. Tengo un hermano pequeño. Le gusta jugar a "Chernóbil". Construye un refugio, cubre de arena el reactor...O se viste de espantapájaros y corre detrás de la gente y los asusta: "¡O-o-o...! ¡Soy la radiación! O-o... ¡Soy la radiación!" Aún no había nacido cuando ocurrió aquello.

Radiación


30. Las siete. A las siete me comunicaron que estaba en el hospital. Corrí allí, pero el hospital ya estaba acordonado por la milicia; no dejaban pasar a nadie. Sólo entraban las ambulancias. Los milicianos gritaban: los coches están contaminados, no os acerquéis. No sólo yo, todas las mujeres vinieron, todas cuyos maridos estuvieron aquella noche en la central.

Contaminación


31. Ante mis ojos. Vestido de gala, lo metieron en una bolsa de plástico y la ataron. Y, ya en esta bolsa, lo colocaron en el ataúd. También el ataúd, envuelto en otra bolsa. Un celofán transparente, pero grueso, como un mantel. Y ya todo esto lo introdujeron en un féretro de zinc. Apenas lograron meterlo dentro. Sólo quedó el gorro encima.

Ataúd


32. Me da un ataque de histeria: "¿Por qué hay que esconder a mi marido? ¿Quién es? ¿Un asesino? ¿Un criminal? ¿Un preso común? ¿A quién enterramos?". Mamá me dice: "Calma, calma, hija mía". Y me acaricia la cabeza, me toma de la mano. El coronel informa por la radio: "Solicito permiso para dirigirme al cementerio. A la esposa le ha dado un ataque de histeria"...

Ataque


33. Regresó y de nuevo volvió a la fábrica. No contaba nada. Pero yo en la escuela a todos les decía orgulloso que mi papá había vuelto de Chernóbil, que había sido liquidador, que son los que habían ayudado a liquidar el accidente. ¡Unos héroes eran! Y los demás chicos me tenían envidia. Al año mi papá se puso enfermo.

Chernóbil


34. Él no quería ir al médico. "No noto nada. No me duele nada". Y entretanto los ganglios linfáticos ya tenían el tamaño de un huevo de gallina. Le metí a la fuerza en un coche y lo llevé a la clínica. Lo mandaron al oncólogo. Un médico lo examinó, llamó a otro. "Mira, otro de Chernóbil". Y ya no lo dejaron marchar.

Chernóbil


35. Tengo doce años y soy una inválida. El cartero trae a nuestra casa dos pensiones, la del abuelo y la mía. Las chicas de la clase, cuando se enteraron que tenía cáncer en la sangre, tenían miedo de sentarse a mi lado...De tocarme...Los médicos han dicho que me he puesto enferma porque mi padre trabajó en Chernóbil. Y yo nací después de aquello. Yo quiero a mi padre...

Cáncer


36. En nuestra aldea desaparecieron los gorriones...Al primer año después del accidente... Se los veía tirados por todas partes: en los jardines, sobre el asfalto. Los recogían con rastrillos y se los llevaban en contenedores junto con las hojas. Aquel año se prohibió quemar las hojas, eran radioactivas. Enterraban las hojas. Al cabo de dos años, aparecieron los gorriones. Nosotros nos alegramos y nos gritábamos el uno al otro: "Ayer vi un gorrión... Han regresado...

Gorriones


37. En la zona y a su alrededor... , asombraba la enorme cantidad de maquinaria militar. Los soldados marchando en formación con sus armas recién estrenadas. Con todo el armamento reglamentario al completo. No sé por qué razón no se me quedaron grabados los helicópteros ni los blindados, sino solo esos fusiles. Las armas. Hombres armados en la zona de Chernóbil. ¿A quién podían disparar o contra qué defenderse? ¿De la física? ¿De las invisibles partículas? ¿Ametrallar la tierra contaminada o los árboles?

Chernóbil


38. A todos nos decían lo mismo: no podemos entregaros los cuerpos de vuestros maridos, no podemos daros a vuestros hijos, son muy radiactivos y serán enterrados en un cementerio de Moscú de una manera especial. En unos féretros de zinc soldados, bajo unas planchas de hormigón. Deben ustedes firmarnos estos documentos. Necesitamos su consentimiento. Y si alguien, indignado, quería llevarse el ataúd a casa, lo convencían de que se trataba de unos héroes, decían, y ya no pertenecen a su familia. Son personas oficiales. Y pertenecen al Estado.

Moscú


39. Un país estalinista. Seguíamos siendo un país estalinista...En las instrucciones para situaciones de guerra nuclear se dice que, en caso de amenaza de un accidente nuclear, o de un ataque nuclear, es necesario aplicar de forma inmediata una profilaxis a base de yodo a toda la población. ¡En caso de amenaza! ¿Y qué es lo que teníamos aquí? Tres mil micro roentgen por hora... Pero lo que les preocupaba no era la gente, sino su poder... En un país donde lo importante no son los hombres sino el poder... La prioridad del Estado está fuera de toda duda. Y el valor de la vida humana se reduce a cero.

Lucha por el poder


40. Tenía el cuerpo entero deshecho. Todo él era una llaga sanguinolenta. En el hospital los últimos dos días, le levantaba la mano y el hueso se le movía, el hueso le bailaba, se le había separado la carne. Pedacitos de pulmón, de hígado le salían por la boca. Se ahogaba con sus propias vísceras. Me envolvía la mano con una gasa y la introducía en su boca para sacarle todo aquello de dentro. ¡Esto no se puede contar! ¡Esto no se puede escribir! ¡Ni siquiera soportar! Todo esto tan querido...Tan mío. Tan...No le cabía ninguna talla de zapatos. Lo colocaron en el ataúd descalzo.

Hospital

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