Frases de Un viejo que leía novelas de amor

Un viejo que leía novelas de amor

38 frases de Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda, libro de 1989.... Emotiva historia ambientada en la selva amazónica, donde Antonio José Bolívar busca refugio en novelas amorosas, pero los turistas y oportunistas están incursionando en el área, y el equilibrio natural está en peligro.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Luis Sepúlveda son: amazonas, amor por la naturaleza, amor por los libros, depredadores, ecología, saqueo de los recursos naturales, vida en los bosques.

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Frases de Un viejo que leía novelas de amor Luis Sepúlveda

01. Los pobres lo perdonan todo, menos el fracaso.

Pobres


02. No, se trata del otro amor, del que duele.

Amor


03. Le habló a la selva recibiendo la única respuesta del aguacero.

Aguacero


04. Eran capaces de decir palabras que levantaban a un boxeador noqueado.

Palabras


05. (...) Sonreían mostrando sus dientes puntudos, afilados con piedras de río.

Dientes


06. Un mandato desconocido le indicaba que matarla era un imprescindible acto de piedad.

Piedad


07. El tigrillo capta el olor a muerto que muchos hombres emanan sin saberlo.

Olor


08. Los Gobiernos viven de las dentelladas traicioneras que les propinan a los ciudadanos.

Gobierno


09. Por primera vez se sintió acosado por el animal de la soledad; bicho astuto.

Primera vez


10. Está juntando odio, pero todavía no reúne el suficiente. Eso lleva tiempo.

Odio


11. Si no tenemos un punto fijo al que queremos llegar, damos vueltas y vueltas.

Punto


12. Los colonos se empeñaban en construir la obra maestra del hombre civilizado: el desierto.

Desierto


13. El cazador ha de ir siempre un poco hambriento, pues el hambre agudiza los sentidos.

Cazador


14. Nunca pensó en la palabra libertad, y la disfrutaba a su antojo en la selva.

Libre albedrío


15. Fumaron y bebieron unos tragos más mirando pasar la eternidad verde del río...

Río


16. Durante su vida entre los shuar no precisó de las novelas de amor para conocerlo.

Novela


17. El cielo era una inflada panza de burro colgando amenazante a escasos palmos de las cabezas.

Burro


18. Deme una novela bien triste, con mucho sufrimiento a causa del amor, y con un final feliz.

Final feliz


19. Era un animal hermoso, una obra maestra de gallardía que ni el pensamiento era capaz de reproducir.

Animales


20. Según los pasillos, el amor era como la picadura de un tábano; invisible, pero buscado por todos.

Corredor


21. (...) Novelas que hablaban del amor con palabras tan hermosas que a veces le hacían olvidar la barbarie humana.

Barbarie


22. Se desató el diluvio y a los pocos minutos era imposible ver más allá de un brazo extendido.

Diluvio


23. Y en el sueño alucinado se vio a sí mismo como parte innegable de esos lugares en perpetuo cambio.

Cambio


24. Los hombres maldecían la necedad del gordo con palabras masticadas para que no percibiera la magnitud de los insultos.

Necedad


25. Se ocupaba de mantenerlos a raya, en tanto los colonos destrozaban la selva construyendo la obra maestra del hombre civilizado: el desierto.

Civilizado


26. Si el rastreo es demasiado fácil y te hace sentir confiado, quiere decir que el tigrillo te está mirando la nuca.

Fácil


27. Los ojos del miedo pueden verte, de la misma manera como tú ves las luces del amanecer entrando por los resquicios de caña.

Miedo


28. Fue el descubrimiento más importante de toda su vida. Sabía leer. Era poseedor del antídoto contra el ponzoñoso veneno de la vejez.

Descubrimiento


29. Era amor puro, sin posesión ni celos; nadie consigue atar a un trueno, nadie consigue apropiarse de los cielos del otro en el momento del abandono.

Puro


30. (...) Calculó que disponía de una hora de luz, y en ese tiempo debía largarse, alcanzar la orilla del río y buscar un lugar seguro.

Orilla


31. Vestía ropajes que sí existieron y continuaban existiendo en los rincones porfiados de la memoria, en los mismos donde se embosca el tábano de la soledad.

Ropa


32. Deseaban verlo, tenerlo, y también deseaban sentir su ausencia, la tristeza de no poder hablarle, y el vuelco jubiloso en el corazón al verle aparecer de nuevo.

Sentir

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