Frases de Un hombre que duerme

Un hombre que duerme

26 frases de Un hombre que duerme (Un homme qui dort) de Georges Perec, libro de 1967.... Obra que narra la peripecia de un estudiante que decide no levantarse de la cama el día de sus exámenes de Sociología, abandonar sus estudios, romper toda relación con amigos y parientes, y recluirse en sí mismo.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Georges Perec son: depresión, el ser y la nada, indiferencia, introspección, paso del tiempo, sentido de la vida, soledad, vulnerabilidad.

Frases de Georges Perec Libros de Georges Perec

Frases de Un hombre que duerme Georges Perec

01. Todos tus esfuerzos por atrasarlo no hacen sino precipitarlo.

Esfuerzo


02. Gestos de autómata: levantarte, lavarte, afeitarte, vestirte. Corcho en el agua: ir a la deriva, seguir el tumulto, deambular.

Vestirse


03. Apenas has vivido y sin embargo ya está todo dicho, terminado.

Dicho


04. Has dejado de hablar y sólo el silencio te ha respondido.

Hablar


05. El caballero nunca es triunfo de corazones a menos que el falsete haya sido falseado.

Caballero


06. No habrá tampoco barcas, por supuesto; casi nunca hay barcas, pero puedes cruzar a nado.

Barca


07. Todo está ya preparado para tu muerte: la bala que acabará contigo se fundió hace mucho, las plañideras ya han sido designadas para seguir tu ataúd.

Bala


08. Eres paciente y no esperas, eres libre y no eliges, estás disponible y nada te moviliza.

Apatía


09. Todo es negro. No es de noche, no está oscuro, es el mundo entero lo que es negro.

Oscuro


10. Frente al mundo, el indiferente no es ignorante ni hostil.

Hostil


11. Tus aventuras están tan bien descritas que la revolución más violenta no haría pestañear a nadie.

Aventura


12. La indiferencia no tiene principio ni fin: es un estado inmutable, un peso, una inercia que nadie lograría hacer tambalearse.

Indiferencia


13. Ahora vives en el terror del silencio, pero ¿no eres tú el más silencioso de todos?

Terror


14. Además lo sabías, o bien tendrías que haberlo previsto: nunca hay que darse la vuelta, en cualquier caso, nunca tan bruscamente; si no, todo se rompe, se desordena...

Desorden


15. Un día como éste, algo más tarde, algo más pronto, descubres sin sorpresa que algo no va bien, que, hablando en plata, no sabes vivir, que no sabrás jamás.

Plata


16. Las definiciones varían según las horas, según los días, pero el sentido permanece más o menos claro: te sientes poco hecho para vivir, para actuar; para hacer cosas; no quieres más que durar, no quieres más que la espera y el olvido.

Razones para vivir


17. No has aprendido nada, sólo que la soledad no enseña nada, que la indiferencia no enseña nada: era un engaño, una ilusión fascinante y traicionera. Estabas solo y eso es todo, y querías protegerte; que entre el mundo y tú los puentes se rompieran para siempre.

Indiferencia


18. No desear ya nada. Esperar, hasta que ya no haya nada que esperar. Deambular, dormir. Dejarte llevar por las multitudes, por las calles. Seguir las cunetas, las rejas, el agua a lo largo de las riberas. Caminar por los muelles, rozar las paredes. Perder el tiempo. Salir de todo proyecto, de toda impaciencia. Estar sin deseo, sin despecho, sin rebeldía.

Pérdida de tiempo


19. Al principio es sólo una especie de lasitud, de fatiga, como si súbitamente te percataras de que desde hace mucho rato, desde hace muchas horas, eres presa de un malestar insidioso, entumecedor, apenas doloroso y sin embargo insoportable, la impresión dulzona y sofocante de no tener músculos ni huesos, de ser un saco de yeso entre sacos de yeso.

Huesos


20. Que los días comiencen y que los días acaben, que el tiempo transcurra, que tu boca se cierre, que los músculos de tu nuca, de tu mandíbula, de tu mentón se relajen del todo, que sólo el subir y bajar de tu caja torácica, los latidos de tu corazón sigan dando testimonio de tu paciente supervivencia.

Testimonio

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