Frases de Seda


Sus ojos la miraban fijamente, y ella entendió que eran ojos bellísimos.

Frases de admirar


Recordó haber leído en un libro que los hombres orientales, para honrar la fidelidad de sus amantes, no acostumbraban regalarles joyas: sino pájaros refinados y bellísimos.

Frases de joyas


Reclinada junto a él, con la cabeza apoyada en su regazo, había una mujer. Sus ojos no tenían sesgo oriental y su rostro era el rostro de una muchacha.

Frases de rostro


Parecía un catálogo de huellas de pequeños pájaros, compilado con meticulosa locura. Era sorprendente pensar que, por el contrario, eran signos, es decir, cenizas de una voz quemada.

Frases de cenizas


Somos todos maravillosos, y todos damos asco.

Frases de asco


(...) Dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo..

Frases de erótico


Hervé Joncour permaneció inmóvil, mirando aquel enorme brasero apagado. Tenía tras de sí un camino de ocho mil kilómetros. Y delante de sí la nada. De repente vio algo que creía invisible. El fin del mundo.

Frases de fin del mundo


Telas maravillosas, seda, todo en torno a la litera, mil colores, naranja, blanco, ocre, argento, ni una hendidura en aquel nido maravilloso, sólo el rumor de esos colores ondulantes en el aire, impenetrables, más ligeros que la nada.

Frases de seda


De vez en cuando, en los días de viento, Hervé Joncour bajaba hasta el lago y se pasaba horas mirándolo, puesto que dibujado en el agua le parecía ver el inexplicable espectáculo, leve, que había sido su vida.

Frases de lago


Era como ver ganar al manco, en el último golpe, cuatro bandas; una geometría imposible.

Frases de ganar


Se habrá notado que ellos observan su propio destino del modo en que la mayoría suele observar un día de lluvia.

Frases de observar


De vez en cuando, en los días de viento, bajaba a través del parque hasta el lago y permanecía allí durante horas en la orilla, mirando como la superficie del agua se agitaba, formando figuras imprevisibles que brillaban sin orden en todas las direcciones. El viento era uno solo, pero sobre aquel espejo de agua parecían miles los que soplaban. De todas partes, Un espectáculo. Leve e inexplicable.

Frases de orilla

Obras relacionadas

Seda

Seda (1996), Alessandro Baricco
  • Libro, 1996
  • Original: Seta
  • Frases de Seda: Un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe.
  • Libro esencial

Autor

Alessandro Baricco (1958): Escritor, novelista, ensayista, dramaturgo, periodista y director de cine italiano, autor de "Tierras de cristal" (1991), "Novecento" (1994), "Seda" (1996), "City" (1999), "Sin sangre" (2003) y "Los bárbaros" (2006).


Palabras clave

Amante Historia de amor Objeto del deseo Nostalgia Ruta de la Seda Vacío existencial Sensualidad Desengaño Viaje a Japón Cultura oriental

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