Frases de Sábado - Página 2

19. (...) Comprendió que en realidad nadie poseía nada. Todo es alquilado o prestado. Nuestras pertenencias nos sobreviven, al final las abandonamos.

Posesiones


20. Ni siquiera de niño, (...), creía en el destino ni en la providencia, ni en que alguien en el cielo crease el futuro. Creía, en cambio, en cada instante, en un trillón de trillones de futuros posibles; la selección del puro azar y las leyes físicas le parecían una liberación de las intrigas de un dios lúgubre.

Posibilidades


21. Nadie racional desea la guerra. Pero dentro de cinco años quizás no la lamentemos. Me encantaría ver el fin de Sadam. Tienes razón, podría ser un desastre. Pero también podría ser el fin de un desastre y el comienzo de algo mejor. Todo depende de los resultados y nadie sabe cuáles serán. Por eso no salgo a desfilar por las calles.

Consecuencias de la guerra


22. El pensamiento primitivo de los que tienden a lo sobrenatural viene a ser lo que sus colegas psiquiatras llaman un problema, o una idea, de referencia. Un exceso de subjetividad, ordenar el mundo en consonancia con tus necesidades, una incapacidad de contemplar tu propia insignificancia. En opinión de Henry, este tipo de razonamiento corresponde a un espectro en cuyo extremo, irguiéndose como un templo abandonado, se halla la psicosis.

Subjetividad


23. Este ciclo común de dormirse y despertar, en la oscuridad, bajo unas mantas privadas, con otro ser vivo, un mamífero pálido, suave y tierno, de juntar las caras en un rito de afecto, fugazmente asentado en las eternas necesidades de calor, confort, seguridad, de cruzar los miembros para estar más cerca: es un sencillo consuelo cotidiano, casi tan obvio que es fácil olvidarlo a la luz del día.

Confort


24. Cuando pensamos en las cosas grandes, la situación política, el calentamiento de la tierra, la pobreza en el mundo, todo parece horrible, nada mejora, no hay nada que esperar. Pero si pienso en lo pequeño, en algo más cercano... , por ejemplo, una chica que he conocido o la canción que vamos a componer con Chas, o en surfear por la nieve el mes próximo, entonces es estupendo. Así que voy a adoptar este lema: piensa pequeño.

Situación


25. Son raros esos momentos en que unos músicos tocan juntos algo más dulce de lo que nunca han descubierto en ensayos o actuaciones, algo que trasciende el mero dominio técnico o colectivo, y en que su expresión se torna tan natural o grácil como la amistad o el amor. Entonces nos muestran un atisbo de lo que podríamos ser, de lo mejor de nosotros, y de un mundo imposible en donde das todo lo tuyo a los demás, pero no pierdes nada de ti mismo.

Escuchar música


26. (...) Pero no hay pruebas que vinculen a Irak con el once de septiembre ni con Al Qaeda en general, y tampoco hay pruebas alarmantes de que haya armas de destrucción masiva... ¿Y no se te ha ocurrido pensar que al atacar Irak estamos haciendo exactamente lo que los terroristas de Nueva York querían que hiciésemos: arremeter contra ellos, hacer más enemigos en los países árabes y radicalizar al islam? No sólo eso, sino que les estamos librando de su viejo enemigo, el impío tirano estalinista.

Terroristas


27. (...) Allí le pusieron las esposas y dio comienzo la tortura. Estaban tan prietas que durante dieciséis horas, hasta que se las quitaron, no pudo pensar en nada más que el dolor. Como consecuencia sus hombros sufren una lesión permanente. Durante los diez meses siguientes fue trasladado de una prisión a otra en la región central de Irak. Ignoraba el motivo de aquellos traslados, y no tenía medios de informar a su mujer de que seguía vivo. Ni siquiera el día en que le liberaron supo de qué lo acusaban.

Tortura


28. (...) No es desde luego el mejor momento para que Occidente entre en guerra con un país árabe. Y no hay un plan a la vista para los palestinos. Pero va a haber guerra, con o sin la ONU, digan lo que digan el gobierno o las manifestaciones masivas. Las armas escondidas, existan o no, no tienen importancia. La invasión va a producirse y los militares van a ganar. Será el fin de Sadam y de uno de los regímenes más odiosos jamás conocidos, y yo me alegraré. -Así que los iraquíes corrientes sufrieron a Sadam y ahora van a sufrir los misiles americanos, pero todo está bien porque tú te alegrarás...

Invasión


29. Es un lugar común de la genética moderna y la crianza de los hijos que los padres tienen poca o ninguna influencia en el carácter de los mismos. Nunca sabes cómo te van a salir. La salud, las oportunidades, las perspectivas, el acento, los modales en la mesa: quizás esté en tu mano moldear estas cosas. Pero lo que determina en realidad la clase de persona que va a vivir contigo es cómo es el esperma y cómo el huevo que encuentra, cómo se eligen las cartas de dos barajas y luego cómo se barajan, cómo se dividen en dos mazos y se ensamblan para recombinarlas. Alegre o neurótico, desprendido o avaro, curioso o soso, expansivo o tímido o cualquier cosa entre medias; la gran cantidad de trabajo que ya llega hecho puede ser una auténtica ofensa al amor propio de un progenitor. Por otra parte, eso quizás te saque del atolladero. Lo entiendes en cuanto tienes un segundo hijo: dos personas completamente distintas provienen de azares más o menos similares en la vida.

Genética


30. Ya hay en la nevera tres botellas de champán. Da un paso hacia el reproductor de cedes, pero cambia de idea porque nota el tirón, como la gravedad, del inminente telediario. Es una característica de los tiempos, esta compulsión de saber cómo está el mundo y de sumarse a la generalidad, a una inquietud comunitaria. La costumbre se ha vuelto más intensa en los dos últimos años; escenas monstruosas y espectaculares han infundido a las noticias una escala distinta de valores. La posibilidad de que se repitan es un hilo que ensarta los días. La advertencia del gobierno -que es inevitable un ataque contra una ciudad europea o norteamericana- no sólo supone descargarse de responsabilidad, sino que constituye una promesa embriagadora. Todo el mundo lo teme, pero también hay un anhelo más oscuro en la mente colectiva, una repugnancia al autoflagelo y una curiosidad blasfema. Así como los hospitales tienen sus planes para emergencias, así las cadenas de televisión están dispuestas a emitir algo que sus audiencias aguardan. Más grande y más brutal la próxima vez. Por favor, que no suceda. Pero déjame verlo de todos modos, como está sucediendo y desde todos los ángulos, y que yo sea de los primeros en hacerlo.

Comunicación de masas

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