Frases de Pequeños poemas en prosa

Pequeños poemas en prosa

28 frases de Pequeños poemas en prosa (Petits poèmes en prose) de Charles Baudelaire, libro de 1862.... Obra también conocida como "El esplín de París", es una colección de 50 poemas con temas recurrentes en su obra: el tedio, la soledad, la cólera, la angustia existencial, el paso del tiempo y el deseo de infinito.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Charles Baudelaire son: aburrimiento, angustia existencial, el infinito, naturaleza del amor, paso del tiempo, sentido de la vida, soledad.

Frases de Charles Baudelaire

Frases de Pequeños poemas en prosa Charles Baudelaire

01. Una mirada experta nunca se engaña.

Contemplación


02. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada.

Quietud


03. Un puerto es morada encantadora para un alma cansada de las luchas de la vida.

Puerto


04. ¡Ya no hay minutos, ya no hay segundos! Desapareció el tiempo; reina la Eternidad, una eternidad de delicias.

Delicia


05. Pero ¡Qué le importa la condenación eterna a quien halló en un segundo lo infinito del goce!

Goce


06. Esta vida es un hospital en el que cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.

Hospital


07. El estudio de la belleza es un duelo en que el artista da gritos de terror antes de caer vencido.

Estética


08. No hay placer más dulce que el de sorprender a un hombre dándole más de lo que espera.

Espera


09. Te pareces al público, a quien nunca se ha de ofrecer perfumes delicados que le exasperen, sino basura cuidadosamente elegida.

Público


10. Hay mujeres que inspiran deseos de vencerlas o de gozarlas; pero ésta infunde el deseo de morir lentamente ante sus ojos.

Mujer hermosa


11. Todas esas fantasmagorías son casi tan bellas como los ojos de mi hermosa amada, la locuela monstruosa de ojos verdes.

Hermosa


12. -Pues ¿A quién quieres, extraordinario extranjero? -Quiero a las nubes..., a las nubes que pasan...Por allá... ¡A las nubes maravillosas!

Extranjero


13. Hay que estar siempre borracho...Pero ¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, de lo que queráis. Pero embriagaos.

Secreto de la vida


14. A la montaña he subido, satisfecho el corazón. En su amplitud, desde allí, puede verse la ciudad: un purgatorio, un infierno, burdel, hospital, prisión.

Montañas


15. ¿Quiénes son los infortunados a quien la tarde no calma, y toman, como los búhos, la llegada de la noche por señal de aquelarre?

Crepúsculo


16. Va cayendo el día. Una gran paz llena las pobres mentes, cansadas del trabajo diario, y sus pensamientos toman ya los colores tiernos o indecisos del crepúsculo.

Crepúsculo


17. ¿Para qué forzar al cuerpo a cambiar de sitio, si mi alma viaja tan de prisa? ¿Y para qué ejecutar proyectos, si es ya el proyecto en sí goce suficiente?

Prisa


18. Las formas esbeltas de los navíos de aparejo complicado, a los que la marejada imprime oscilaciones armoniosas, sirven para mantener en el alma el gusto del ritmo y de la belleza.

Barco


19. No hay excusa para la maldad; pero el que es malo, si lo sabe, tiene algún mérito; el vicio más irreparable es el de hacer el mal por tontería.

Tontería


20. Sus ojazos sombríos se volvieron todo brillantez mientras tocaban música, una música tan sorprendente que da gana ya de bailar, ya de llorar o de las dos cosas al mismo tiempo.

Bailar


21. En este mundo estrecho, pero tan henchido de repugnancia, sólo un objeto conocido me sonríe: la ampolla de láudano, vieja y terrible amiga, como todas las amigas; ¡Ay! , fecunda en caricias y traiciones.

Repugnancia


22. "¡La desgracia grande de no poder estar solo!"... -Dice en algún lado La Bruyère, como para avergonzar a todos los que corren a olvidarse entre la muchedumbre, temerosos, sin duda, de no poder soportarse a sí mismos.

Desdicha


23. El alma es cosa tan impalpable, tan inútil a menudo, y en ocasiones tan molesta, que, al perderla, no sentí más que una emoción algo menor que si se me hubiera extraviado, yendo de paseo, una tarjeta de visita.

Inútil


24. Lo que llaman amor los hombres es sobrado pequeño, sobrado restringido y débil, comparado con esta inefable orgía, con esta santa prostitución del alma, que se da toda ella, poesía y caridad, a lo imprevisto que se revela, a lo desconocido que pasa.

Desconocido


25. ¿Quién de nosotros, en sus días de ambición, no hubo de soñar el milagro de una prosa poética, musical, sin ritmo y sin rima, flexible y sacudida lo bastante para ceñirse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del ensueño, a los sobresaltos de la conciencia?

Poética


26. Si existe un fenómeno evidente, trivial, siempre parecido y de naturaleza ante la cual sea imposible equivocarse, es el amor materno. Tan difícil es suponer una madre sin amor materno como una luz sin calor. ¿No será, por tanto, perfectamente legítimo atribuir al amor materno todas las acciones y las palabras de una madre relativas a su hijo?

Amor de madre


27. No a todos les es dado tomar un baño de multitud; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquél a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje.

Muchedumbre


28. Y además, sobre todo, hay una suerte de placer misterioso y aristocrático, para el que ya no tiene curiosidad ni ambición, en contemplar, tendido en la azotea o apoyado de codos en el muelle, todos los movimientos de los que se van y de los que vuelven, de los que tienen todavía fuerza para querer, deseo de viajar o de enriquecerse.

Viajar

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