Frases de Pálido criminal


No me importa que alguien cometa un error. En este juego, casi siempre estamos equivocados hasta que damos con la verdad. Pero si descubro que un miembro de mi equipo proporciona, a sabiendas, una información errónea, no se las tendrá que ver con un tribunal disciplinario; lo mataré yo.

Frases de equipo


(...) Resultaba bastante más peliagudo apreciar la diferencia entre el SD, o SIPO, como a veces se llamaba al servicio de seguridad, y la Gestapo, incluso para la gente que trabajaba para las dos organizaciones. A mi entender, era igual que con la bockwurst y la frankfurter: tienen nombres especiales, pero su apariencia y su sabor son exactamente iguales.

Frases de gestapo


He oído decir que los hijos son una bendición cuando nos vamos haciendo mayores. - ¿Sabe una cosa?, para ser un cínico, está empezando a sonar muy sentimental. Es fácil ver que no tiene hijos. Así que déjeme que le corrija: los hijos son el reflejo de nuestra propia vejez. Son la forma más rápida de envejecer que conozco. El espejo de nuestro declive.

Frases de cínico


Los periódicos publican lo que les decimos que publiquen, y de esta historia está prohibido hablar. -Gracias a Streicher y su periodicucho antisemita, solo culparían a los judíos -dijo Nebe. -Exactamente -respondió Heydrich-. Y lo último que quiero es que haya disturbios antijudíos en esta ciudad. Ese tipo de cosas ofenden mi sentido del orden público. Me molestan como policía. Cuando decidamos liquidar a los judíos será de la forma adecuada; no será la chusma quien lo haga. Además, existen repercusiones económicas. Hace un par de semanas, en Nuremberg unos idiotas decidieron destruir una sinagoga. Y dio la casualidad de que estaba muy bien asegurada por una compañía alemana. La indemnización les costó miles de marcos. Así que ya ven, los disturbios raciales son perniciosos para los negocios.

Frases de racismo

Obras relacionadas

Pálido criminal

Pálido criminal (1990), Philip Kerr
  • Libro, 1990
  • Original: The Pale Criminal
  • Frases de Pálido criminal: Año 1938. Reinhard Heydrich, segundo al mando de las SS, chantajea a Gunther para que se incorpore nuevamente al cuerpo de policía. Mientras tanto más crímenes suceden.
  • Libro esencial

Autor

Philip Kerr (1956): Escritor, novelista y abogado escocés, autor de la Serie "Berlin Noir" y de las obras "Violetas de marzo" (1989), "Pálido criminal" (1990), "Una investigación filosófica" (1992), "Una llama misteriosa" (2008) y "Si los muertos no resucitan" (2009).


Palabras clave

Segunda guerra mundial Asesinato Conspiración Alemania nazi Detective privado Chantaje Policía criminal

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